ENTREVISTA

Carlotto: 'Apoyo a Evo, no para que viole algo pero sí para que siga'


Estela Carlotto es un ícono de la lucha por los derechos humanos en el mundo. Su organización, Abuelas de Plaza de Mayo, ha recuperado hasta ahora 127 nietos desaparecidos durante la dictadura en Argentina

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo recibió a EL DEBER en Buenos Aires (Foto: Juan Araya)
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21/01/2018

Estela Carlotto tiene algunos miedos, pero nada la aterra porque lo peor ya se lo hicieron: secuestraron y mataron a su hija. Sucedió en 1977, durante la dictadura militar en Argentina. 

Cuando su hija Laura fue tomada por los militares estaba embarazada, dio a luz en cautiverio a un niño y Estela nunca  supo más de ella ni de su nieto.

Desde entonces, abandonó su carrera de maestra y peregrinó por meses a Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, junto a cientos de mujeres para exigir justicia. Han pasado 40 años desde entonces y Abuelas de Plaza de Mayo, la organización que preside, ha logrado recuperar 127 nietos, entre ellos al suyo.



La mujer que ha dedicado sus días y sus noches a la defensa de los derechos humanos recibió a EL DEBER en la sede de su asociación para hablar sobre su vida, la búsqueda incansable y sobre la  actualidad de América Latina. 

__Han pasado tres años desde que encontró a su nieto. ¿Cómo recuerda ese momento?
Estaba en esta sala cuando me dijeron que me llamaba una jueza y que quería verme, yo pedí que me llame más tarde pero insistió. Me fastidié un poco pero dije bueno, ya voy. Primero hablamos de muchas cosas sin importancia, se ve que quiso verme tranquila. Por último me dijo “Estela tengo que decirte algo muy importante, hemos encontrado a tu nieto Guido”. La noticia fue como una luz que llegó, me devolvió la vida, después de 36 años buscándolo por Argentina y por el mundo.

Cuando me calmé, empecé a llamar a mis hijos y a las Abuelas. Mi hija preside la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad y es la que tiene la obligación de avisarle a la persona su nueva identidad, así que lo llamó y le dijo que efectivamente es hijo de desaparecidos y que además es su sobrino.

Estela en la primera aparición pública con su nieto Guido

A la noche siguiente nos vimos mis tres hijos, él y yo, ahí nos dimos el primer abrazo. Cuando llegó, yo no quise abrir la puerta, me quedé sentada en la entrada porque quería verlo caminar,ver a quién se parece. Esperaba que se parezca a mi hija Laura pero se parece mucho a su papá.



__Lo esperó durante 36 años, en todo ese tiempo, ¿alguna vez pensó en rendirse y dejar de buscarlo?
Una vez, hace muchísimos años, le dije a mi marido “me parece que no voy más”. Él me dijo que no lo haga, que las Abuelas me necesitaban. Ahora pienso qué generoso fue, porque yo lo dejaba solo con mis otros hijos atendiendo la casa. 

Estela habla sobre su nieto Guido: 

__Esta lucha la libraron las abuelas y no los abuelos. ¿Cambia en algo el hecho de que sean mujeres?
Fue una opción nuestra. Al principio los maridos venían con nosotras a la Plaza de Mayo pero los militares, que son machistas, decían “dejen a esas locas, son mujeres se van a cansar y se van a ir a la casa a llorar”. Como nos tomaban por  locas, no nos iban a detener. En cambio los hombres eran peligrosos y los podían desaparecer. Entonces decidimos que no vengan, pero ocuparon el lugar de la espera que yo pienso que es más terrible, porque ellos no sabían si íbamos a volver. 

Abuelas de Plaza de Mayo, en sus orígenes en la década de los 70

También pienso que la mujer tiene algo muy fuerte adentro cuando le afectan su amor. Es un hijo, es un nieto. No es una joya, no es un terreno ni una casa. Hay una fuerza increíble en la mujer.

__¿Cómo ve el futuro de su organización?
Mientras estemos nosotras vamos a seguir, pero ya tenemos preparado el relevo porque quedamos muy pocas abuelas. Yotengo 14 nietos y  todos trabajan en derechos humanos a su manera, ellos me van a reemplazar. Aquí, en la comisión directiva, tenemos nietos y los estamos formando para que el día que no exista ninguna abuela, ellos se hagan cargo. Hay que seguir buscando, pasen los años que pasen.



__Usted que lleva tantos años trabajando en derechos humanos, ¿cómo ve actualmente a América Latina en esa materia?
La veo con muchos riesgos. En un momento tuvimos el  sueño bolivariano de la patria grande y formar una América Latina con autodeterminación, respeto por los orígenes y con identidad. Pero muchos líderes ya no están y Estados Unidos está otra vez metiendo la pata acá, queriendo pisarnos otra vez y hacernos su patio trasero.

Estela recibió a EL DEBER en Buenos Aires 

__¿Cree que hay riesgo de volver atrás?
Aquí (en Argentina) ya volvimos atrás. En dos años volvimos atrás. Están sacando monumentos, cambiando el nombre de las calles y eliminando lo que no les gusta y no les conviene para sus intereses. Están haciendo banal la historia, es como si fuera una empresa y no un país. 

__Sin embargo ganan las elecciones…
No sabemos cómo ganan las elecciones pero las ganan. Ahora tenemos la democracia más larga de nuestra historia, hay que sostenerla y hay que defenderla. Nosotras vamos a respetar siempre a quien es elegido por voto popular , pero no va a faltar nuestra protesta y nuestra propuesta. Si hay algo que aplaudir lo haremos, por ahora no hay nada. 

__Por un fallo judicial, Evo Morales puede presentarse a una nueva candidatura presidencial en 2019,  pese a que la Constitución Política del Estado y un referendo se lo prohíben. El argumento al que recurre el oficialismo es que negarle esa posibilidad significa violar un derecho del presidente. ¿Qué opinión le merece?
No puedo opinar sobre otro país porque es muy delicado. A Evo lo respeto mucho y creo que está haciendo mucho bien a su país. Nosotras como abuelas lo apoyamos, no para que viole algo pero sí para que siga. 

__Antes de terminar, me pregunto si después de todo lo que ha vivido, hay algo a lo que le tiene miedo.
Me asustan muchas cosas menos la lucha que hago. En 2002 me quisieron matar y prácticamente bombardearon mi casa pero Dios no quiso que me alcancen las balas. No tengo miedo porque lo peor ya me lo han hecho, han matado a mi hija.

(Imágenes: Juan Araya)



 




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