POLÍTICA

Crece la beligerancia entre Bolivia y Chile a 14 días de cita por el Silala en La Haya


Morales arremetió contra la Corte Internacional de Justicia. El canciller chileno Ampuero lo conminó a cumplir el fallo. Pary, a su vez, manifestó que el país no tiene nada que acatar. En Chile un analista aseveró que si Morales no cumple, puede acudir al Consejo de Seguridad, pero Jorge Tarud lo desestima


Evo saluda a las organizaciones sociales tras descender del avión que lo llevó a La Haya
Escuchar el artículo Pausar Lectura

03/10/2018

Tras la victoria chilena sobre la demanda marítima boliviana ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya crece nuevamente la beligerancia entre Bolivia y Chile, pese a que en dos semanas sus agentes se verán nuevamente las caras en esa instancia, esta vez en el marco de otra disputa iniciada por el vecino país: las aguas del Silala.

El presidente Evo Morales cambió de discurso en 24 horas. Este martes salió en una conferencia de prensa y arremetió contra la CIJ: dijo que su fallo en el proceso para obligar al vecino país a negociar una salida soberana al océano Pacífico fue contradictorio y parcializado con el “invasor” y anunció con protestar ante la ONU. Desde Chile, el canciller chileno, Roberto Ampuero, le restregó tres veces la frase “acate el fallo”.

Cuando se presentó ante los medios de Bolivia y Chile al mediodía de ayer, Morales no pudo ocultar el enorme malestar que le causó el resultado obtenido en La Haya, donde 12 jueces sentenciaron que ninguno de los argumentos presentados por la causa boliviana obligan a su vecino a sentarse a negociar una salida soberana. “No es posible que la corte beneficie a los invasores. Siento que es una corte para los pueblos y no para las transnacionales que toman territorios para saquear sus recursos naturales”.

Un día antes había resaltado que el fallo invocaba a ambos países a persistir en el diálogo, pero este martes fue contundente y muy crítico contra la CIJ. Enumeró al menos tres contradicciones del fallo y luego advirtió: “Voy a enviar una carta demostrando las contradicciones y (probar así) su decisión de no acompañar para que se haga justicia con Bolivia. Cómo la corte puede parcializarse con algún grupo, ustedes saben de dónde viene esta injusticia, de una invasión a territorio boliviano”, afirmó el jefe de Estado desde la Casa Grande del Pueblo.

“Tal vez entendí mal, quizá tenía un mal concepto de la corte, pero ahora conozco. Uno conoce con esta clase de resultados”, aseveró y luego aseguró estar abierto a cualquier proceso o juicio de responsabilidades que quiera realizarle la oposición. “Asumo toda la responsabilidad para defender a Bolivia en el tema del mar”, enfatizó, resaltando la unidad que existió durante los más de cinco años que se prolongó el litigio.

Cuando los periodistas le preguntaron sobre la situación del proceso por las aguas del Silala, que también será dirimido por la CIJ, Morales señaló que no se referirá a ese tema. Preguntado por este medio sobre su continuidad como agente en esa segunda causa, el expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé informó que no habló de eso con el mandatario.

El tribunal internacional citó a ambos países el 17 de octubre para definir los pasos procesales siguientes en la demanda interpuesta por Chile relacionada con los recursos hídricos de ese manantial, en el que Bolivia respondió con una contrademanda.

El encuentro tendrá lugar en un contexto muy hostil. Tras la declaración de Morales, la respuesta chilena no tardó ni una hora. El canciller Ampuero atendió a los medios en Santiago, y aunque lo primero que dijo fue que “no se dedica a responder declaraciones” del mandatario boliviano, poco después lo atacó con una frase cargada de ironía. “Señor presidente Evo Morales, primero acate el fallo de la Corte Internacional de Justicia. Segunda petición, señor presidente Evo Morales: acate el fallo de la máxima instancia de justicia internacional. Y el tercer mensaje, es lo mismo: acate el fallo”.

El siguiente golpe lo dio nuevamente desde La Paz el canciller Diego Pary, que concedió una entrevista a Radio Panamericana. “En realidad, la demanda marítima la presentó Bolivia para que la corte obligue a Chile a negociar una salida al océano Pacífico, era un pedido para que ese país lo cumpliera. Bolivia no tiene por qué acatar el fallo (...)”, y luego insistió, como para que su respuesta le quede absolutamente clara a su colega chileno: “Nosotros no tenemos ninguna obligación impuesta por parte de la corte, queríamos avanzar en el tema que nos interesa, pero hay que reencaminar las estrategias y reencaminar el trabajo respecto a este asunto”, insistió Pary.

El analista chileno Jorge Sanz Jofré, exmilitar que obtuvo una maestría en ciencias militares, puntualizó que al no existir opción de apelar, el único camino que le queda a Bolivia es, como dijo el canciller de su país, cumplir el fallo. Pero este especialista puso un elemento adicional a su análisis y advirtió que si el Gobierno de Morales no lo hace “nosotros (Chile) podemos reclamar al Consejo de Seguridad”, una instancia de la ONU de la que el país es miembro temporal. “Y lo otro, si es que Bolivia persiste, es que simplemente nosotros no negociamos, porque tenemos una recomendación, que ya no es una obligación”.

El exdiputado Jorge Tarud consideró que, efectivamente, un fallo de la corte puede hacerse cumplir a través del Consejo de Seguridad, “pero hay que señalar que en este caso no hay una resolución que implique un acto de cumplimiento obligatorio, por ejemplo, de dejar un territorio, simplemente se le negó a Bolivia la posibilidad de negociar mar con soberanía, por eso no creo que mi país acuda a esa instancia”, y recalcó que para ellos el tema está terminado “de forma definitiva con el contundente fallo, que no deja posibilidad “que el presidente Morales recurra a ninguna otra corte que no sea la celestial”.

Por la mañana, Piñera planteó desarrollar un diálogo bilateral, pero que se podría anular definitivamente si el Gobierno de Bolivia plantea el tema marítimo. Evo Morales le recordó en su conferencia que la CIJ invitó a ambos países para que sigan dialogando sobre ese asunto, pero Tarud sentenció, ante la beligerancia, que no es el momento.