BOLIVIA

'No era un bandido', quién era el brasileño linchado en San Julián, según su familia


Ironi Maciel, tía del fallecido, habló vía teléfono con EL DEBER para explicar que su sobrino “trabajaba como mecánico y no era un bandido”. Confirmó que había ido a cobrar una deuda a pedido de otra persona, pero “era inocente”. Buscan ayuda para repatriar el cuerpo a Brasil.  


La familia hizo llegar esta fotografía hasta la redacción de EL DEBER.
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22/11/2018

Vinicius Chagas Maciel, de 32 años, vivía hace un año en San Julián y trabajaba como ayudante en un taller de mecánica automotriz, porque tenía planes de empezar sus estudios en medicina en la capital cruceña. Nació en Santana, Amapá, un estado del norte brasileño, distante a 2.411 kilómetros de Santa Cruz, desde donde la familia contó a EL DEBER, vía teléfono, que el joven no era un delincuente y que no tuvo la oportunidad de defenderse, poco antes de morir ahorcado.

El brasileño tiene una hija de seis años y tras separarse de su esposa decidió migrar a Bolivia hace un año “al ver la oportunidad de estudiar” como lo hacen tantos brasileños en la capital cruceña. Llegó a San Julián, donde encontró la muerte a manos de una turba enfurecida la madrugada del martes. La noticia de su muerte causó un “shock en la familia y su madre tuvo que ser hospitalizada”, porque aseguran que nunca estuvo metido en ninguna actividad ilícita.

Sobre las circunstancias en las que murió, su tía Ironi Maciel confirmó que Vinicius “fue a cobrar una deuda a pedido de un amigo, pero que es inocente y no fue un asalto”, como denunció Javier Flores, el dueño de la casa donde se originó el suceso que desencadenó en el linchamiento.



“No merecía eso. Era honesto. Lo mataron como si fuera un bandido”, manifestó la tía del fallecido. También recuerda que el último contacto telefónico que tuvo con su sobrino fue un día antes del trágico hecho.

Un certificado tramitado ante un juzgado regional de la justicia brasileña da cuenta que el brasileño no tiene antecedentes de penales en curso. 

“Era un hombre digno, mandaba dinero a su madre. Es inocente. No tuvo la oportunidad de defenderse”, asegura.

El cuerpo sin vida del brasileño sigue en territorio boliviano y espera en la morgue ser reclamado por su familia. Pero su tía relata que no cuentan con $us 4.000, monto que se necesita para repatriar el cuerpo hasta su ciudad natal en Amapá. Con la finalidad  de conseguir el dinero, familiares y amigos buscan recaudar fondos en Brasil pidiendo ayuda.

Consulado



El vicecónsul de Brasil en Santa Cruz, Fabio Araujo, que el Consulado hará todas las gestiones para colaborar a la familia en la repatriación del cadáver. Consultado sobre si harán alguna representación legal ante la justicia boliviana por el crimen, indicó que por el momento no se lo tiene previsto.

 

 

 

 

 



 




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