BOLIVIA

Pasado agosto, la política se juega tanto en la calle como en las urnas


Una parte de las plataformas ciudadanas mira más a la calle que a las urnas. Planea organizarse para machar a La Paz y protestar el 10 de octubre. Otros buscan articular a la oposición sin descartar la protesta

Los actos callejeros en contra de Evo Morales se pueden incrementar. Los potosinos marcharon esta semana en contra de la repostulación y las plataformas se manifestaron
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06/08/2018

Los que se oponen a la repostulación de Evo Morales en las elecciones generales vienen de catarsis en catarsis. A partir del 28 de noviembre, la inconformidad provocada por el fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional, que habilitó a Evo Morales y a otras autoridades a postular a todas las reelecciones que pudieran ganar en las urnas, ha amenazado con transformarse en violencia política pero siempre ha encontrado una válvula de escape: la votación de las elecciones judiciales, el paro cívico de enero, el paro nacional del 21 de febrero y las protestas en los actos cívicos del 6 de agosto, que tendrán su pico más alto hoy, en la ciudad de Potosí.

Sin embargo, a partir de ahora, a poco más de un año de que se celebren los comicios de 2019, partidos políticos y plataformas ciudadanas afinan estrategias para disputarse el poder. Unos buscan construir un discurso, una propuesta y un candidato. Otros tratan de afianzar los que ya tienen, de no perder su caudal.

Reyes y peones

En el tablero de ajedrez de la política actual, las plataformas sociales son una especie de peones que tienden a dividirse en dos grupos: las que apuestan por la calle y las que buscan una alternativa política al conflicto. La plataforma G-21 es una de las más contestatarias y articulada. Álvaro Siles explica que junto a otras plataformas se reunirán a finales de este mes en Sucre, para definir una nueva estrategia de acción. Ya se habían encontrado el 30 de junio en Cochabamba, cuando decidieron darle un ultimátum al Tribunal Supremo Electoral para que defina si Evo Morales podía inscribirse en una aún hipotética elección general. El plazo concluyó hoy y, como no hay aún ningún proceso electoral convocado, el TSE no se pronunció.

Siles cree que no es tiempo de los viejos políticos, que es momento para que emerja un nuevo líder de las plataformas movilizadas. Propone a Cristian Tejada, el coordinador general de G-21, como un potencial candidato.

Franz Torres, de PanBol de El Alto, también irá a Sucre. “Vamos a tomar medidas radicales, no le tenemos miedo a este Gobierno. Después de esto, el Gobierno se convertirá en dictador”, adelanta.

Ya más o menos se sabe lo que sucederá a fin de mes en Sucre. Al no haber pronunciamiento del TSE se prevé una marcha hacia La Paz desde Caracollo desde 1 de octubre y, si Evo Morales no desiste de participar en las elecciones, se lo declarará dictador.

Rodrigo Valdivia, del Movimiento de Renovación Nacional de Cochabamba, confirma la intención de marchar desde Caracollo desde el primer día de octubre y cree que no se puede hablar de candidaturas cuando se está frente a un régimen dictatorial.

Mirna Yucra, profesora y socióloga que hace parte de la agrupación de plataformas Todos Juntos Por Bolivia, considera que hay diferencias entre las colectividades cruceñas y las del resto del país. Considera que hay plataformas infiltradas por la política tradicional, que hay otras que buscan dar el paso para convertirse en partido político, hay otras que no conocen otra forma de manifestación que no sea violenta, lo que en su opinión hace más fácil la respuesta del Gobierno. “En muchos países han logrado sus objetivos con la lucha estratégica no violenta, pero para ello debemos olvidar el individualismo y pensar en grande”, explica.

Todos Juntos por Bolivia es parte de otro conglomerado de plataformas que no irá a la reunión de Sucre, pero que se prepara para lanzar su manifiesto. SOS Bolivia lanzará su propuesta al país en unos 15 días, así lo asegura Eduardo Gutiérrez.

Otros, como Me Comprometo con Bolivia y el mismo TJP, se han planteado la tarea de recoger una propuesta que nazca de los ciudadanos como una forma de marcarles la agenda a los políticos. Yucra asegura que desde mañana enfocarán sus energías a buscar la unidad de la oposición. “Para nosotros no es importante el candidato. Lo vital es que el ciudadano esté bien informado para no caer en la misma politiquería barata de siempre”, señala.

Otros, como Una Nueva Oportunidad, están a caballo entre las plataformas y el partido político. En realidad, la plataforma paceña es una especie de conglomerado de académicos y líderes de opinión que ha acuñado la tesis del “régimen de transición”, es decir, utilizar el siguiente periodo presidencial para arreglar todo lo que consideran que este Gobierno hizo mal. Guillermo Mariaca plantea un futuro dantesco para Bolivia, con una crisis económica profunda y mucha conflictividad política, por lo que plantea la unidad opositora como base para capear el temporal. Por ahí va la estrategia: No renunciar al grito del No, pero también prepararse para dar la pelea en la vía electoral.

Lo otro -elegir la calle por sobre las urnas- podría parecerse mucho a las estrategias de lucha adoptados en Venezuela y Nicaragua y que no han dado el mejor de los resultados.

Para el politólogo José Orlando Peralta, plantear un boicot a las elecciones es ir contra el proceso democrático. “Todos estamos de acuerdo que los resultados del referendo fueron vinculantes, pero el bloque del oficialismo se ha dado modos para habilitar a su candidato, a Evo Morales y no es conveniente que conviertan su protesta en violencia. Con Evo al frente el campo opositor se fortalece, porque los obliga a unirse. Sin él, todos se sentirían con chance de ganar y se dividirían. Si bien la candidatura de Evo no es legítima, tiene un fallo del TCP detrás de ella”, explica.

Alfiles y torres

A la senadora oficialista Adriana Salvatierra la situación de las plataformas les recuerda el año 2008, cuando aún existían dos proyectos políticos en pugna. Uno que defendía la agenda de octubre y otro los poderes locales. Cree que hay dos grupos. “Unos lo buscan por las vías democráticas y otros buscan desempatar fuerzas por la violencia”, sentencia.

Arturo Murillo, senador opositor, cree que a partir de mañana Bolivia será un país aún más dividido y confrontado. Augura mayores discusiones y peleas tanto en la Asamblea Legislativa Plurinacional como en las calles. “El MAS ha decidido meterle con todo”, advierte. Más dividido y más confrontados.

Vladimir Peña, vocero de los demócratas, cree que en los siguientes días se acentuará lo que define como el “proceso de decadencia del MAS”, con la inauguración del nuevo palacio de Gobierno, que acarreará más crítica y el anuncio prematuro del doble aguinaldo como un intento de paliativo. Sobre su partido, dice que trabajará sobre una agenda de futuro, que hará foco en los “déficits del MAS”, justicia, pobreza, corrupción, producción y salud.

Mientras Salvatierra cree que la oposición busca “impedir la participación democrática de ciudadanos”, para Murillo el MAS ha decidido que es su derecho ignorar la decisión soberana del pueblo. Impedir la participación democrática de los ciudadanos. En lo único que ambos coinciden es en el deseo de que esto no se defina en las calles. Allí, ambos bandos se sienten con fuerzas como para vencer a su oponente sin medir las consecuencias.



 




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