BRÚJULA

El lenguaje camba, según la Academia


El español en el oriente boliviano tiene rasgos bastante particulares con relación al resto del país, por ello los estudios sobre nuestro idioma necesariamente deben ser hechos por lingüistas locales

La ese aspirada al final de palabra o sílaba, el voseo, el uso del pretérito simple y la irrupción del ‘yeísmo’ por sobre el ‘lleísmo’, son características del español en la región oriental
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20/10/2018

Los cruceños poseemos la particularidad de reconocer a otro individuo de estos rincones solo por la manera de hablar. La marca que evidenciamos con orgullo es la ese aspirada a final de palabra o a final de sí- laba (puej, obijpo). Este tipo de características propias de nuestra variante lingüística merece un estudio que siente las bases hacia la configuración de una gramática cruceña. Algo similar a lo que se intentó hacer con un análisis sobre el castellano en Bolivia que presentó el paceño José G. Mendoza, director de la Academia Boliviana de la Lengua, pero con algunas salvedades que es necesario aclararlas.

En su investigación a manera de esbozo, Mendoza aborda, a mano alzada, rasgos particulares del español oriental, pero en su intento comete algunas imprecisiones que conculcan con nuestras normas gramaticales y ortográficas.

El voseo en el oriente
Entre sus postulados, el estudio asemeja las características del voseo oriental con el de Buenos Aires, pero esa teoría no es del todo correcta porque en Argentina el voseo verbal no está plenamente consolidado. En el vecino país es bastante normal escuchar oraciones del tipo ‘vos tienes’. Aunque en el español rioplatense hay una tendencia mayoritaria al usar el vos en el imperativo (bailá, dormí), el subjuntivo presenta alternancia entre tuteo y voseo ( que vos comas/que vos comás).

En cambio el voseo en el oriente boliviano tiene la particularidad de presentarse en el pronombre y en el verbo al mismo tiempo (vos venís), ya sea en los modos indicativo (vos estás), subjuntivo (ojalá te acordés) e imperativo (vos dormí). Se da lo que se conoce como voseo pleno. En el mismo apartado, Mendoza afirma que la posibilidad de usar tú o vos en el oriente boliviano está relacionada con el contexto de la conversación. Infiere que para situaciones muy formales el cruceño utiliza tú y para contextos distendidos se prefiere el vos. Esta afirmación está bastante alejada de nuestra realidad lingüística, pues en este lado del país utilizamos el pronombre vos para todas las situaciones comunicativas. Solo se presenta una alternancia del vos con el usted para tratamientos de cortesía o para referirnos a personas con las que no se tiene algún tipo de confianza o relación. Aunque es innegable que el pronombre tú en el oriente se ha ido abriendo paso entre la comunidad lingüística, esto es atribuible exclusivamente a las migraciones del interior y no al nacimiento de una nueva forma para dirigirnos entre cruceños.

Uso del pretérito simple
tro punto que merece un aná- lisis es la explicación que da Mendoza sobre el uso del pasado, pues ofrece una breve explicación acerca de que, al igual que en el occidente, en el oriente no parecen estar muy claras las diferencias entre el pretérito perfecto simple (canté) y el compuesto (he cantado). Además, advierte que en el español cruceño se ha preferido el uso de formas verbales simples para hablar de cualquier suceso que ya haya finalizado. Un hecho que llama la atención es que en la región oriental se ha consolidado el uso exclusivo del pretérito simple por oposición al pretérito compuesto, que es utilizado mayoritariamente en occidente. Incluso se ha llegado al extremo de que una oración del tipo “yo he sido” sea mal vista entre hablantes del oriente, en niveles cultos y coloquiales.

El lleísmo frente al yeísmo
n el plano fonológico, el estudio establece que Bolivia es un país eminentemente lleísta; o sea, que sus hablantes pueden hacer una clara diferencia fonética entre la elle (ll) y la ye (y). Como lingüistas podemos respaldar esta afirmación, pero no a cabalidad porque estaríamos siendo algo conservadores al tratar de invisibilizar el hecho de que nuestros adolescentes, al menos en el oriente, cada vez tienen mayores problemas para poder producir el sonido palatal /ll/. Entonces, tenemos que dar por sentado que con mayor frecuencia iremos escuchando a nuestros hijos pedir [poyo] en vez de pollo. Al parecer todo indica que tanto elle como ye acabarán igual que el par be (b) - uve (v), pues América ha preferido pronunciar (baso), (baca), (bibir) entre tantas otras.

Aunque en conjunto el análisis presentado por José Mendoza ha tenido un buen sustento teórico, deja la ventana abierta, en el apartado oriental, para hacer a futuro unas correcciones de sus postulados. Al mismo tiempo, es neceario dejar por sentado que los estudios descriptivos sobre el habla oriental deben ser hechos por lingüistas locales, pues somos quienes estamos observando la evolución y el desarrollo del idioma en cada uno de sus niveles. Todo esto con el afán de ofrecer a nuestra comunidad un recurso actualizado y pertinente sobre la realidad lingüistica nacional.