ECONOMÍA

Argentina comprará más gas, pese a su crisis, y regiones muestran cautela


Normando Álvarez, embajador argentino, anunció una mayor demanda a negociarse el 23 de mayo en Buenos Aires. La Gobernación de Santa Cruz y Enarsa coinciden al perfilar mejores precios para abril-junio   

El ministro de Energía de Argentina, Juan José Aranguren (izq), y el ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Luis Sánchez, definirán más volúmenes (Foto: Archivo)
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14/05/2018

El anuncio vino a derrumbar los temores que se cernían acerca del impacto de la crisis argentina en Bolivia. En la época invernal, Argentina compra más gas boliviano y este año no será la excepción, pero a diferencia de otras gestiones se prevén mejores precios. En 2017, la demanda promedio se mantuvo en 17,7 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d), aunque en junio se acercó a los 20 MMm3/d. Las regiones productoras analizan con cautela la noticia porque se trata de una negociación rutinaria, pero temen que el interés sea negociar los precios a la baja.

Así, el embajador Normando Álvarez afirmó que el Gobierno de Mauricio Macri no tiene deudas pendientes con Bolivia y que ratificará el 23 de mayo que quiere más gas para el periodo de invierno y menos para el verano.
En una entrevista exclusiva con la agencia de noticias ANF, el diplomático señaló que el Gobierno argentino responderá con cautela a la crisis actual, la misma que atribuyó en gran medida a un modelo de rentismo y subvencionismo estatal de la ‘era Kirchner’, marcada además por un alto nivel de corrupción en torno a obras estatales.

Anunció que el 23 de mayo, en Buenos Aires, el ministro de Energía de Argentina, Juan José Aranguren, le pedirá a su homólogo boliviano, el ministro de Hidrocarburos, Luis Sánchez, más gas de Bolivia para el periodo de invierno, y menos para el verano. El mínimo para invierno es de 20,3 Mmm3/d y un máximo de 23,9 Mmm3/d.

“Argentina no le debe a Bolivia en concepto de gas, el mismo Gobierno reconoce que no hay deudas, que Argentina está pagando a diferencia del Gobierno anterior de Kirchner, que dejó una deuda de casi $us 300 millones. Se va a avanzar,

Argentina está trabajando fuerte en los yacimientos de Vaca Muerta, hay optimismo de que el próximo año se triplique la cantidad de gas (no convencional) que se está produciendo”, dijo Álvarez.

Sin embargo, las regiones productoras esperan que en Buenos Aires se negocien mayores volúmenes, pero se mantengan los precios en alza.
La Gobernación de Santa Cruz  considera que Argentina está ‘jugando a los precios’, porque seguro demandará más gas cuando se acabe el contrato con Brasil. “La negociación será el precio, más que el volumen, si termina el contrato de gas con Brasil, tenemos gas para vender. La producción está en 54 MM”, advirtió Herland Soliz, secretario de Energías, Minas e Hidrocarburos.

Los tarijeños coinciden con los cruceños en la preocupación. Freddy Castrillo, secretario de Hidrocarburos de Tarija, dijo que la negociación de los precios con Argentina es una posibilidad  porque no hay nada concreto en cuanto a nuevos mercados para el gas. Recordó que el ministro de Hidrocarburos, Luis Sánchez, dijo que negociaba con varios estados brasileños, pero hasta el momento no se ha visto nada concreto. “No hay avances ni señales de que se concreten esas posibilidades y precisamos tener buenas condiciones en cuanto a precio, de manera que pueda compensar la caída de los últimos años”, sostuvo. 

Sin embargo, en la página oficial de Enarsa se puede ver que Argentina pagó $us 5,57 el millar de BTU (enero-marzo 2018) y estima en $us 6,07 el millar de BTU para el periodo abril-junio. Se trata de valores mayores a los pagados en 2017, cuando fue de $us 3,8 el millar de BTU (enero-marzo) y $us 3 (abril-junio).  

Lo que sí es evidente es la importancia del gas boliviano para el vecino país. Consultado el embajador argentino sobre el futuro una vez que concluya el contrato en 2026, dijo: “Ese contrato lo vamos a cumplir y también lo cumplirá Bolivia; a diferencia de Brasil, que puede bajar su pedido, Argentina tiene un contrato establecido y Argentina requiere ese gas, pero eso no significa que no avancemos en nuestra propia producción”, explicó.

Álvarez agregó que el gas que está produciendo Argentina es más o menos el 25% de lo que compra a Bolivia y se calcula que en algunos años se triplicará esa cantidad. “Son buenas noticias para Argentina, pero repito que Argentina seguirá comprando el gas de Bolivia, lo que queremos es ver la forma de entrega y la forma cómo nos dará el gas”, indicó.

En tanto que el ministro de Economía, Mario Guillén, dijo que Argentina tiene un déficit grande de energía y no cree que la crisis haga que ellos bajen el consumo, porque la gran cantidad de ese gas natural no va a sus plantas industriales, sino al consumo doméstico.

La autoridad de Gobierno reveló que sigue de cerca la situación económica de Argentina y aclaró que la dependencia boliviana del mercado externo es cada vez menor. “Si vemos desde el punto de vista de las variables macroeconómicas, no olvidemos que Argentina y Brasil ya estuvieron en crisis, y eso no ha afectado nuestro crecimiento”, dijo.

Piden certidumbre

Las regiones productoras coinciden en que el Gobierno debe trabajar en una política hidrocarburífera y no quedarse de brazos cruzados con el anuncio de que suben los precios y la demanda estacional de Argentina.

Castrillo manifestó que el Gobierno nacional debe trabajar para que la situación de los hidrocarburos mejore, que en poco tiempo se pueda contar con las reservas certificadas y que se concreten algunos proyectos de industrialización que generen utilidades, y que no se repita el ‘caso de Bulo Bulo’ en otras regiones. 

La Gobernación tarijeña considera que el Gobierno debe tener la capacidad, actuar con responsabilidad y buscar otros mercados. “El ministro Sánchez anuncia nuevos mercados, pero Petrobras ya dijo que si negocia un nuevo contrato será por la mitad del volumen”, reflexionó.

Mientras, Soliz cuestionó que el ministro Guillén dijera que es un buen año porque la demanda de gas aumentó de 12 a 14 MMm3/d a 21 y 23 MMm3/d, cuando el contrato con Brasil dice que lo mínimo es 24 y 30 MMm3/d. 



 




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