UN DESAYUNO CON...

Enrique Terceros Herrera, el ingeniero apasionado por la innovación tecnológica


Lidera una de las constructoras más prestigiosas del país. Se define como un líder con empuje y carácter. Adelanta que la próxima incursión de Incotec es en el agua

Desayuno. Enrique Terceros con Tuffí Aré, director periodístico de EL DEBER
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11/11/2018

Lidera una de las constructoras más prestigiosas del país. La Universidad Católica de Buenos Aires lo tituló como ingeniero civil y hace 24 años volvió a Santa Cruz para ejercer su profesión en Incotec, la compañía fundada hace 50 años por su padre Mario, uno de los primeros ingenieros cruceños formado en Córdoba, Argentina. Enrique Terceros Herrera sostuvo un ameno diálogo en Un Desayuno con…EL DEBER, en el Hotel Los Tajibos.

Hizo el kínder en el colegio Alemán, luego cursó los primeros cinco años escolares en el Uboldi, cuando era mixto, y volvió al Alemán hasta el bachillerato. Ahí aprendió el idioma de ese país, que le ha servido para sus conversaciones de negocios, que también sostiene en inglés.

Tiene 49 años y celebra su día de nacimiento el 21 de septiembre. Es el menor de siete hermanos. El mayor es Mario, con quien comparte la sociedad en Incotec. Los otros cursaron las carreras de arquitectura, maestra de jardines, paisajismo y especialista en archivos. Su padre tuvo que irse a Argentina porque su familia era víctima de persecuciones políticas al inicio de los 60. Volvió en 1968 para crear Incotec, en sociedad con Alberto Vásquez. “Fue un profesional visionario y emprendedor, que trabajó en el sector petrolero y desarrolló barrios como Equipetrol, Sirari y Urbarí”, resalta.



Eligió estudiar Ingeniería Civil por su apego a las ciencias duras como las matemáticas. “También había pensado estudiar agronomía o biología, que me gusta mucho, pero es una ciencia muy específica. Me decidí por Ingeniería Civil, porque uno puede especializarse en distintas ramas y ser empresario. Ahora soy presidente de una empresa en la que hay profesionales de la ingeniería. Estoy orgulloso de las nuevas generaciones porque trabajamos con niveles de eficiencia y creatividad muy altos”.

Es hijo de una cordobesa que trabajó durante 40 años como profesora de literatura en el colegio Uboldi. Un 8 de noviembre de 1994, él volvió de Buenos Aires con su título y desde hace 24 años ejerció diversos roles y proyectos en Incotec. Entre 2008 y 2010 fue presidente de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz.

“Cuando volví mi padre me puso de colaborador de un ingeniero muy bueno, Guillermo Alarcón, que fue mi maestro en las primeras obras, como una de alcantarillado en la UV 36. Después dirigí equipos que las ejecutaban. Con el tiempo me hice cargo de puestos gerenciales. Manejé la parte más operativa y desde hace unos años estoy en las funciones estratégicas y administrativas. En el mercado de la construcción de Bolivia es difícil mantener niveles de facturación adecuados. La mejor forma de ver si una empresa es buena y grande es si sobrevive. Sobrevivir resulta un negocio bastante complejo. En el camino se gana y se pierde. Incotec es 5 o 10 veces más grande que al inicio. En ventas es variable, pero en los últimos cinco años tuvo un crecimiento sostenible, con tasas que rinden el 20 por ciento”.

Con una planilla de 100 personas, Incotec está enfocada en Santa Cruz y su área metropolitana, pero también tiene obras en Trinidad, en el trópico cochabambino y en las fronteras de Argentina y Brasil. Su universo de clientes de los últimos cinco años alcanza una lista de 180. “Nos hemos ocupado de fundaciones y estructuras de obras como la Torre Las Brisas y vamos a iniciar el parqueo. Estamos en Manzana 40, en World Trade Center y en otros edificios. También prestamos servicios a empresas que ejecutan obras públicas, como un defensivo en la ruta de La Angostura. La compañía es de la familia y estamos inscritos en la Bolsa de Valores para la emisión de bonos como fuente de financiamiento”.



Liderazgo sellado por el empuje

Se define como un líder con empuje y carácter. “Hay que liderar a la gente con empatía, conociendo sus problemas, ayudándola a progresar. Otras veces hace falta disciplinarla, a fuerza de rigor. Ningún equipo necesita un jefe débil o dubitativo. Aunque se esté equivocando tiene que estar seguro de que el error lo va a tener que asumir él”.

Su equipo está conformado por ocho ejecutivos principales. Los dos más importantes son el gerente general y su sobrino Mario Terceros Arce, que es el vicepresidente de ingeniería y desarrollo de negocios. También cuentan con la gerencia operativa, la financiera y la de suministro.

Sobre el momento de la construcción en Bolivia, opina que hay que separar la obra pública de la privada. “De la pública no estoy muy informado, porque Incotec no participa directamente. Lo que escucho es que hay mucha actividad ahí. En cuanto a la inversión privada, la vivienda social, compuesta por departamentos o casas de entre 50 mil y 100 mil dólares, se mantiene robusta. Esta es una medida contracíclica que se tomó hace cinco años y ha mantenido una demanda más o menos permanente. Hay inversión en edificios corporativos que está robusta y en el área agroindustrial. Hoy el mercado de la construcción compite en creación de empleos con el agro. El sector requiere siempre de medidas que permitan su adecuado crecimiento porque es muy sensible a cambios bruscos. En general yo soy un optimista, no un pesimista, y los problemas hay que atacarlos de uno a la vez”.

Sobre el ciclo político y su impacto en la economía, opina que incide solo en el momento de las tomas de decisiones. “Afectan algunas expectativas de mercado que después se recomponen. Lo he vivido tres o cuatro veces en mis 25 años de experiencia. En los momentos políticos eleccionarios hay más ruido, pero no necesariamente son síntomas de algo que esté funcionando mal en la economía. Creo que si no hay una tormenta perfecta peor de la que ya hemos vivido con el cambio de Argentina y Brasil, no veo que la situación empeore”.



Adelantarse en la innovación

Que la empresa se adelante y enfrente los cambios tecnológicos es una de sus mayores premisas. “Hace seis años tomamos la decisión de invertir en tecnología de clase mundial para atacar el mercado. Hace dos años y medio fui una semana a la famosa Singularity University. Hay que tener el chip de sobrevivencia para diseñar un futuro más adecuado. Como Incotec seguimos innovando. Ya hemos incorporado big data e inteligencia de negocios para el seguimiento de nuestros clientes. Hoy tengo en la palma de mi mano a través de una aplicación un reporte que se actualiza dos veces al día de lo que hacemos en la empresa”.

La próxima incursión de Incotec es en el agua.“Hay que usar las mejores tecnologías para la producción de agua de consumo humano-industrial. En dos años podríamos ver resultados”.

Hace 23 años que se casó con Marcela Montes. Su hija mayor, de 22 años, estudia diseño gráfico y, el de 19 años, diseño de imagen y sonido en la Universidad de Buenos Aires. El menor de 16 años está en el colegio. “No soy de comparsas. Mi lectura es diversa y tengo preferencia por la ciencia ficción. Me gusta el cine y en la música, el rock. Con la familia viajamos una vez al año preferiblemente a lugares con playa. Los fines de semana descansamos en una quinta”, dice el líder de Incotec, que se define como hincha de Oriente y de River. 



 




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