ENTREVISTA

Fernando Hurtado: “Nuestro mercado tiene que ser el mundo, no solo Bolivia”


El nuevo presidente de la Cainco considera que ha habido un cambio de ciclo en la economía y en tecnología, lo que obliga a los empresarios a innovar y a buscar sinergias incluso con el sector público


Desayuno. En el hotel Camino Real, Hurtado habló de emprendimientos
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31/03/2019

Los cambios en materia económica y tecnológica se vienen dando a velocidad vertiginosa, lo que nos lleva a una nueva era en la forma de hacer empresas. “El cambio de ciclo ya ocurrió; en el contexto local, nacional e internacional ya vivimos en ritmos distintos”, dice Fernando Hurtado, quien, a sus 39 años, acaba de ser posesionado como presidente de la Cainco. Conversamos con él sobre esta dinámica durante un desayuno en el hotel Camino Real.

Hurtado sostiene que el modelo económico basado en el auge de precios de las materias primas y en el consumo interno ya no va más. “Nuestro mercado tiene que ser el mundo, no solo Bolivia”, afirma, pero no en tono de crítica a políticas públicas, sino con el ánimo de motivar al empresario privado a que asuma un rol preponderante en este nuevo contexto.

También señala la necesidad de incorporar la innovación en la mentalidad de los nuevos emprendedores e inversionistas, porque la considera clave para sobrevivir en este nuevo ciclo. El titular de la Cainco dice que su institución está trabajando en la creación de ecosistemas de innovación con el objetivo de generar confianza entre el emprendedor y el inversionista. “Sucede que los generadores de ideas emprendedoras sienten temor de compartirlas por el riesgo de que se las copien; y los inversionistas temen perder su plata en un proyecto poco convincente”.



Las acciones innovadoras

La dinámica de modernización requiere de la incorporación de más jóvenes a la fuerza laboral, dice Fernando. Una iniciativa en este sentido es la creación de un laboratorio de innovación que pronto será presentado. Adelanta que este tendrá maquinaria, impresoras 3D, software y computadoras, además de un espacio para hablar de negocios o de proyectos.

Pero también la normativa necesita modernizarse. Hurtado menciona, por ejemplo, que la imposibilidad de contratar personal por hora hace que los nuevos emprendimientos no tengan la suficiente flexibilidad para ser rentables en el corto y mediano plazo. Eso empuja a las empresas hacia la informalidad, o, peor aún, a cerrar sus puertas sin siquiera haberse constituido. Estas y otras trabas son señaladas en informes del BID como grandes obstáculos para desarrollar negocios en Bolivia. Justamente la Cainco trabaja con este organismo en el desarrollo de los ecosistemas de innovación y en la propuesta de flexibilizar la normativa.

Hay que cambiar, además, la imagen mal comunicada del empresario en Bolivia, a quien se acusa de buscar solo su beneficio. “El empresario es el carpintero, el panadero y el que tiene una tienda de barrio que invierte su capital en busca de mejores días para los suyos y su comunidad”, dice Hurtado. De hecho, más del 60% de los afiliados de la Cainco son pequeñas empresas; más del 15% son medianas, y solo un 10% son grandes, explica su presidente.



Fernando Hurtado reconoce que se ha avanzado bastante en cambiar esas percepciones equivocadas, gracias al trabajo de las personas que lo antecedieron en la conducción de la Cainco. Recuerda que cuando él fue invitado a ser director de la institución en 2009, las relaciones del empresariado con el Gobierno no eran buenas. En su opinión, Eduardo Paz, presidente de la Cámara en aquel entonces, logró algo importante: comenzar a tender puentes; una política de acercamiento que tuvo continuidad en las gestiones de Luis Barbery y de Jorge Arias. “Creo que hay que tender puentes con todos los niveles de gobierno para trabajar por un bien común; si a los empresarios les va bien, la economía en su conjunto empieza a moverse de manera distinta”, asegura.

Sus inicios y el negocio familiar

Fernando Hurtado salió bachiller en 1998. Ese mismo año inició en la Universidad de Miami su carrera en Ingeniería Biomédica, la cual guardaba estrecha relación con lo que hace HP Medical, la empresa familiar. Luego de salir profesional en 2003, regresó al país para trabajar en el departamento de servicio técnico de dicha firma, aunque después terminó atendiendo asuntos comerciales. Esta experiencia le dio pie para buscar una maestría en Administración de Empresas en la misma universidad, al mismo tiempo que construía una red profesional en países de Latinoamérica y en España.

Tras culminar su formación universitaria, Fernando se integró de lleno a HP Medical, una empresa que nació con la visión muy clara de su fundador, su padre: “Salvar vidas y aliviar el dolor”. Con el tiempo, los cuatro hermanos (Fernando es el segundo) terminarían poniéndole el hombro al negocio familiar, que ya lleva 40 años de servicio.

Fernando describe que HP Medical ofrece implementos médicos, desde sillas de ruedas hasta los instrumentos que se necesitan para armar una sala de hospitalización en el propio hogar del paciente; también trabaja con los seguros de salud y con hospitales públicos y privados. “El mercado boliviano no es de mucho volumen”, admite Hurtado, motivo por el cual la empresa ha tenido que ampliar su gama de productos para atender a sectores afines de la industria y el comercio.



Su trayectoria en el sector de la salud le ha permitido a Fernando Hurtado sumarse a un grupo de inversionistas cuya sinergia hace posible que en Santa Cruz de la Sierra se empiece a levantar unos de los centros médicos más grandes de la región: la Clínica de las Américas. “Es un reto enorme, una inversión muy fuerte”, comenta. “Pero más allá del giro del negocio, tenemos un grupo que tiene una visión compartida, lo cual hace que el trabajo sea más fácil”.



 




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