ESCENAS

El Festival de Danza acabó con una reflexión a flor de piel


Además de danza contemporánea, hubo cine, talleres y conversatorios. La segunda versión se realizará en 2020.


Además de danza contemporánea, hubo cine, talleres y conversatorios. La segunda versión se realizará en 2020.
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07/10/2018

La búsqueda de días mejores en una ciudad como San Pablo, en Brasil, fue el tema que mostró el espectáculo que cerró el Festival Internacional de Danza Contemporánea de Santa Cruz el sábado. Kantuta es el nombre de la obra, que alude a una plaza del norte de la ciudad de San Pablo, donde cada domingo se reúnen los migrantes bolivianos para revivir sus costumbres. Bailan morenada, saborean un picante y disipan el cansancio acumulado en el taller de costura. El grupo brasileño que presentó Kantuta es Rumos Cía. Experimental de Dança, que también ha presentado Ó Saudade, acerca de la migración nordestina en Brasil.

Taller, cuerpo, proyecto

Durante los cinco días que duró el festival se presentaron en el escenario unos 50 bailarines de Brasil, Paraguay, Argentina y Bolivia. También hubo talleres sobre la fisicalidad propia, técnica afrocontemporánea, sentido de peso, encuentro con otro cuerpo y calidad de movimiento.

Para atraer al público, se organizó un ciclo de cine con películas. Se pudieron ver, entre otras, Mr. Gaga, que narra la vida del coreógrafo Ohad Naharin, y Dancer, sobre los peligros que enfrenta una estrella de la danza.

El festival aprovechó las experiencias de todos los profesionales en los talleres. Además, planteó una reflexión acerca de la forma en que el público se relaciona con la danza. El día del cierre, en el Centro Simón I. Patiño, estos pensadores del cuerpo en movimiento plantearon la necesidad de arrancar al público de su ‘zona de confort’, como dice Diego Guantay, uno de los organizadores.

Camila Rocha, directora de Leche, asegura que es necesario emancipar al espectador “del deslumbramiento con el que reacciona al ver la danza y ponerlo en el rol del investigador. Se debe desplazar el regocijo del público, que va a llenarse como un vaso vacío en el espectáculo, para que se cuestione con las situaciones planteadas”. Silvia Fernández, de Danzénica, considera que es el momento para la danza en Santa Cruz y Patricia Sejas manifiesta que la ciudad tiene una forma original de colaborar a los bailarines. Propusieron recurrir a la creatividad y a la gestión cultural para atraer más público.

El siguiente festival, que se efectuará en 2020, tiene ya propuestas y va sumando apoyo.