ESCENAS

Óscar Martínez: “Tuve suerte de tener una vocación temprana en una edad tumultuosa”


Con un papel protagónico en Tu me manques, el actor argentino participó de actividades previas a la premier de hoy. Detalló por qué aceptó el desafío de trabajar en el filme y cómo se interesó por la historia


Hace dos meses fue incorporado como miembro de la Academia Argentina de Letras. Foto: JORGE GUTIÉRREZ
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13/08/2019

Oscar Martínez lleva más de 49 años dedicado a la actuación, además de la dramaturgia y la literatura en su natal Argentina.

Ha obtenido muchos reconocimientos, como el de mejor actor en el Festival de Cine de Málaga 2019 y en el Festival de Cine de Venecia 2016, convirtiéndose en el segundo actor hispanoparlante en recibir la Copa Volpi. Está en Santa Cruz para la premier de Tu me manques, de Rodrigo Bellott. Encarna a Jorge, uno de los personajes principales de la historia. EL DEBER habló con él de este rol y también de otros aspectos relacionados con su trayectoria.

 ¿Qué significó trabajar con un equipo boliviano? Tomando en cuenta que Bolivia no tiene un cine muy conocido, ¿por qué aceptó ese desafío?



Todo empezó con que Rodrigo me envió un guion, acompañado de una carta personal que me conmovió profundamente y que me dio la certeza del grado de compromiso que él tenía. Me sedujo mucho el guion, me pareció muy atractivo, muy atrapante, muy conmovedor, profundo y muy valiente. Por lo tanto, necesario.

Me sedujo, también, estar trabajando más de dos meses en Nueva York, en Manhattan, en Brooklyn.

Era un guion muy frondoso, muy lleno de situaciones y peripecias; yo le decía a Rodrigo, esto va a quedar muy largo, pero él quería filmarlo todo para después armar la película definitiva en el montaje, que fue lo que hizo. No fue un capricho de él, porque así suele hacerse. Lo que vi en ese primer corte me gustó mucho.

Sabemos que este año se han estrenado varias películas en las que actúa ¿Ha podido pensar en qué sigue después, hay nuevos proyectos?



Este es un año muy tranquilo, yo terminé de rodar en noviembre en Valencia, España, y no he vuelto a hacer más nada. Ya son nueve meses que estoy simplemente viajando a promocionar las películas, tanto en Argentina como en España; con una de esas películas fui al festival de Málaga… 

En el que ganó...

Gané como mejor actor. Ahora estoy aquí, a fin de mes me voy a España. Más que nada estoy trabajando en los lanzamientos.

También hice la película de Campanella, que fue un gran éxito en Argentina y anda muy bien en España, se llama El cuento de las comadrejas. Hice un policial, que está en Netflix y se estrenó en Argentina, creo que fue comprado antes de su realización. Se llama La misma sangre, una película de Miguel Cohan, con Dolores Fonzi.

Entonces, estuve todo el año ocupado de eso, de los estrenos, de los lanzamientos, de la prensa, pero no estoy rodando ni tengo en este momento ningún proyecto. 



Recién menciona La misma sangre, en esa historia la hija desconoce la vida privada de sus padres y en Tu me manques el padre que desconocía la vida de su hijo…

Son cosas que ocurren, el cine saca ese material de la propia vida. Sí, las dos hijas de La misma sangre ignoran que ese matrimonio está destruido. En el caso de Tu me manques, el personaje de Gabriel se aleja para poder ser él mismo, se va de aquí y se instala en Manhattan para poder construir su propia historia, su propia identidad y para poder vivir en libertad su homosexualidad. Pero, el peso de lo cultural, de haber vivido en una sociedad muy homofóbica hace que se termine suicidando.

Uno piensa en los padres que ha interpretado en el cine, por ejemplo el de El nido vacío o Relatos salvajes ¿Cómo es este padre del filme de Bellott?

Yo me compadecí mucho de él (Jorge). Es un hombre que paga muy caro su manera de pensar y de comportarse, pero tiene la suficiente grandeza como para cambiar y reencontrarse con su hijo.

¿Es verdad que dejó la secundaria para dedicarse a la actuación a los 14 años?

Sí, es verdad. Fue de esas locuras juveniles, tuve la suerte de tener una vocación muy temprana, en una edad tumultuosa como es la adolescencia. Tuve la suerte, porque una vocación te organiza. Fue también un refugio, una gran protección para mí, y a los 21 años ya estaba trabajando en forma profesional.

Soy autodidacta y hace poco tuve el inmenso halago de ser incorporado por la Academia Argentina de Letras como académico.

Eso, más el hecho de poder decir que tengo una trayectoria de 49 años, le da la razón a aquel chico que enfrentó el mandato social y familiar. No era sencillo, teniendo la oportunidad de estudiar una carrera tradicional, decirles a tus padres: “Yo voy por otra cosa, quiero ser actor”.

Incluso no era muy bien visto, era poco honorable y, además, suponía un enorme riesgo por el “¿de qué vas a vivir?”.



 




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