SOCIEDAD

Adolescente ‘trans’ exige a su colegio ser reconocido


Quiere vestir el uniforme según su expresión de género, así como poder elegir el baño y la clase de educación física a los que desea ir. La comunidad LGBTI lo apoya


Claudia es abrazada por su hijo, un adolescente decidido que se siente apoyado. Foto: GINA JUSTINIANO
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18/05/2019

“Los miembros de la comunidad LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales) no somos personas de segunda clase, somos gente que aportamos al país con conocimiento y con trabajo, exigimos respeto. Basta de vulnerar a la población trans”, fue parte del discurso de un puñado de personas que, en el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia sorprendió con la denuncia pública de una madre de familia que pide que el colegio al que asiste su hija adolescente respete el derecho de esta a no vestir más el uniforme femenino porque ahora asumió una identidad masculina, la que tanto sus padres como sus compañeros de curso respetan.

“Denunciamos la transfobia que están viviendo compañeros y compañeras en el ámbito educativo. Recordamos a las autoridades y a las instituciones educativas que hay un mandato para trabajar desde la inclusión con todos y todas”, anunció Gerardo Camacho, director de Mano Diversa. Camacho se refería a una serie de mandatos, empezando por la Constitución Política del Estado, pasando por la Ley de Identidad de Género 807, y terminando con la Resolución Ministerial 2019 del Ministerio de Educación, sin mencionar una serie de tratados internacionales.

“Mi hijo es un adolescente transexual, él no puede usar el uniforme conforme al género que considera suyo y tampoco puede hacer las actividades físicas que le corresponden en el colegio donde estudia, donde hay actividad diferenciada para varones y para mujeres. Tampoco puede hacer uso de los baños y del nombre social (el nombre que eligió)”, fueron los reclamos precisos de la madre que se identificó como Claudia.



Explicó que su hijo menor de 18 años ya fue sometido a varias terapias sicológicas e informes a solicitud del colegio, así como han pasado por muchas instituciones que los han atendido “con mucha apatía, burocracia y no nos han permitido hacer valer sus derechos, por eso estamos aquí, ahora”.

Lo que pidieron a gritos es que la población se eduque porque todos merecen respeto. Y sobre el caso específico del colegio iniciaron un proceso con la Defensoría del Pueblo y están agotando instancias para que el colegio “pueda recapacitar”, de lo contrario van a hacer público el nombre del establecimiento.

El adolescente por su parte, es el primer alumno de su clase, su materia favorita es química (su nota es 97) y le gustaría estudiar biotecnología. “Cuento con el amor de mi madre y todo el apoyo que ella, mi familia y mis amigos me dan hace que yo pueda sentirme libre con la identidad con la que me siento cómodo. Esto puede tardar, pero sé que al final va a valer la pena para dejar de vivir una vida de mentira”, esbozó bien determinado.

Análisis

“Este caso va a pegar un sacudón a la conciencia”
Álvaro Puente
Educador




Son situaciones dramáticas que viven estas personas y los que no estamos metidos en esos problemas no nos damos cuenta de lo graves que son para ellos. Esa chica que decide que se siente chico y que va a empezar a ser chico debe haber vivido angustias y cantidad de cosas terribles que nadie se da cuenta. Y la gente va a empezar a juzgar, decir nació mujer y nadie le puede cambiar los planes a Dios. Ella puede tener unos sentimientos y una manera de ser de hombre que no sabe cómo sentirse.
Ahora toma una decisión y tiene la suerte de que la familia la entiende, porque un 90% de las familias sufren con eso y no lo entiende. Esta es una situación muy grave que la gente poco apoya. El tema es pensar en cómo transformar la sociedad para que estos chicos tengan cabida.
El caso es curioso. Es una chica de tal personalidad que los compañeros la respaldan, la respetan, lo que quiere decir que tiene una personalidad muy seria y hay que valorar lo que hace. Eso es muy respetable porque incluso logra que sus compañeros se vuelvan compañeros de lucha en lugar de torturadores.
Pero se encuentra con una sociedad que no entiende y que no tiene capacidad para dar respuesta al problema. Se nota cuando la mamá dice que consulta a la jefatura de Educación y esta no es capaz de entender lo que pasa y empieza a decir que el reglamento es más importante, cuando ni el reglamento ni nada es más importante que las personas. No tienen una respuesta nueva cuando surge un problema nuevo.
Este caso va a pegar un sacudón a las conciencias, de que tenemos que descubrir y respetar a cada persona. Este caso nos tiene que hacer reflexionar a todos.
 



 




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