REVISTA EXTRA

Caracoles temerles o no


Ejemplares africanos. Luego de que se armara revuelo en las redes sociales por la aparición de ejemplares que podrían representar un riesgo para la salud, especialistas y autoridades pidieron tomar precauciones y compartieron datos confiables


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10/02/2019

Cuando lo viral se adelanta a la información oficial, hay alboroto garantizado.

Eso fue precisamente lo que ocurrió con el debate sobre los caracoles africanos, de los que se dijo de todo, incluso datos errados de que son venenosos.

No son inofensivos como cualquier caracol nativo boliviano, y podrían representar peligro para la salud humana. El problema radica en que, al alimentarse de basura, de excrementos de ratas, e incluso de materia orgánica en descomposición (cadáveres), según datos de Grover Paredes, responsable nacional de Zoonosis del Ministerio de Salud, pueden ingerir microorganismos con el poder de provocar problemas tan graves como la meningitis eosinofílica, además de dificultades respiratorias como bronquitis, e intestinales, como estrongiloidiasis.

Según el Ministerio de Salud, los lugares donde se encontraron los caracoles africanos, hasta el momento, se circunscribían a la urbanización 68 Red Norte, de 50 manzanos, específicamente en la calle 3 de marzo del barrio Ferbo (distrito 5), considerada zona de riesgo.

Hasta allí se dirigió una brigada de 50 personas del Ministerio, Sedes, Alcaldía, Cenetrop, etc., para evaluar si la zona donde se encuentran los ejemplares africanos se expandió o no. Aún se espera el informe de los estudios, pero es temprano para asegurar que ya se salieron de control, de todos modos, es importante el apoyo de los vecinos que actúen como sensores e informen en caso de nuevas apariciones, sobre todo en otros puntos de la ciudad y especialmente en tiempo de lluvias, cuando proliferan.

La hipótesis es que los caracoles llegaron traídos ya sea en medio de madera, o por alguna persona.

La sugerencia del Ministerio de Salud es, en caso de encontrar los caracoles africanos, agarrarlos con guantes y ponerlos en una bolsa con sal, ya que su cuerpo está compuesto por bastante agua, que es absorbida por el cloruro de sodio. El caracol se secará y no podrá reproducirse.

Jaime Rodríguez, presidente de la Sociedad Boliviana de Entomología (dedicada a los insectos), con experiencia en Brasil trabajando con malacólogos (moluscos), recomienda que si un vecino ve estos caracoles avise a la autoridad competente, en este caso el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag).

La prioridad es que el ser humano evite el contacto, ya que el riesgo de contraer enfermedades es por los microorganismos que se encuentran en las heces y en la baba de este molusco.

Si se tocó el caracol, y se presentan síntomas como dolores de cabeza, fiebre diarrea o trastorno intestinal de cualquier tipo, hay que acudir al centro médico, ya que de acuerdo a la gravedad, el microorganismo presente en el caracol es capaz de producir la muerte.

Reconocerlos

No todos los caracoles son parte de esta alerta, los originarios de Bolivia no representan amenaza alguna y los africanos tienen ciertas características físicas que facilitan su identificación.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN, el caracol africano está entre las 100 especies exóticas invasoras más destructivas y dañinas del mundo, porque además puede comer todo tipo de vegetales y afectar a los cultivos. Sus características fisiológicas y morfológicas le confieren resistencia para sobrevivir en cualquier ambiente y alimentarse casi de cualquier cosa, especialmente de materia fecal, animales en descomposición y basura.

Es oriundo de Kenia, Mozambique y Tanzania, puede superar los 20 centímetros de tamaño y tener una concha en forma helicoidal conformada por siete o nueve vueltas con una punta aguda. La concha tiene un color marrón, intercalado con líneas amarillas en tono claro, el cuerpo es color caoba.

Al ser hermafrodita, se facilita la reproducción del caracol africano, razón principal para que se convierta en una plaga de difícil control. Este molusco pone alrededor de 300 huevos, varias veces al año, y de estos, el 90% llega a la edad adulta. Ponen huevos tres meses después de haber nacido, y se reproducen cada dos meses.

Rodríguez dice que es bueno ser precavidos, sin embargo sugiere no satanizar a esta especie sin tener más elementos y lamentó la falta de recursos humanos especializados en el tema en el país.

Cifras

PONEN.

Se reproducen cada dos meses y sobrevive el 90%
50 cuadras


Observadas. En el distrito 5 de Santa Cruz, barrio Ferbo.