SOCIEDAD

Mayra, la mujer que conduce un camión con su copiloto de tres años


Tiene 28 años, está casada y es madre de un pequeño. Cobró notoriedad como líder de una asociación de transportistas cuando hubo conflicto con una cementera por el precio del flete. En octubre la reconocieron en el Concejo Municipal


Mayra Delina Garrado Pinto y su pequeño compañero en la ruta son inseparables
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12/11/2018

Cuando se generó el conflicto entre los transportistas y la fábrica de cemento Fancesa porque esta había decidido bajar Bs 2 por bolsa de cemento al flete de los camiones y los principales dirigentes del transporte fueron enviados a la cárcel, apareció una joven de pollera, de 28 años, líder de una asociación que aglutina a 208 varones, que se puso adelante del conflicto, que no tuvo miedo y que logró un acuerdo entre ambos bandos. Esa fue Mayra Delina Garrado Pinto, que no solo es la heredera del camión de la familia, un Volvo modelo 2008, sino también la conductora del mismo, un armatoste de 30 toneladas. A menudo transita los más de 400 kilómetros al frente del camión, teniendo como copiloto a su hijo de tres años.

En Bolivia, la inserción laboral ha crecido en el último tiempo, pero aun así siete de cada 10 mujeres generan sus ingresos en el mercado informal, en condiciones precarias de trabajo y continúan asumiendo, al mismo tiempo, gran parte del cuidado no remunerado (velar por los hijos y, muchas veces, de los padres). Así lo dice el informe anual de ONU Mujeres 2017 apoyado en datos del Instituto Nacional de Estadística.

Mayra se hizo en la ruta, no sin antes, a sus nueve años para ser más exactos, aprender a conducir. Hoy por hoy, se sube a cuanto rodado se requiera. Conduce tractor, volqueta, camión, taxi… claro que en este momento, con el brazo quebrado, no puede hacerlo. Se lo fracturó cuando cambiaba una de las llantas del camión que pesa unos 60 kilos aproximadamente.

Femenina y decidida a la vez, firme y dedicada a su pequeño Emanuel, adoptó el rol del hijo varón para seguir con los emprendimientos familiares como poner a trabajar el camión y cosechar, principalmente, zanahoria, cebolla y remolacha.

Disfruta más arriba del camión, donde se siente confiada conduciendo unas 18 horas por lo menos. En algunos lugares hace paradas para estirar las piernas, revisar el estado de las gomas y para jugar un poco con su pequeño. “Le encanta coleccionar piedras y hago paradas donde hay agua porque eso nos gusta mucho”, refiere Mayra, pero al mismo tiempo su cabeza ya está cavilando qué va a hacer al año, cuando le toque entrar a kínder a Emanuel. “No sé qué voy a hacer, por ahora me ha parecido buena idea hacer carreras al aeropuerto y estoy pensando en achicar el camión para convertirlo en camioneta y sacar verduras como lo hacía antes”.

El 11 de octubre, el Concejo Municipal de Sucre le hizo un reconocimiento por el Día de la Mujer, por haberse destacado en su labor profesional, pues Mayra sigue siendo presidenta de la Asociación de Transporte Pesado de los Pueblos Originarios de Chuquisaca, pero su incursión en el sector, su liderazgo y el hecho de haber cobrado cierta notoriedad muchos lo han tomado como si se hubiese vendido al partido de gobierno. “Dicen que voy a ser diputada o concejala, cosa que ni ha pasado por mi mente. Es complicado”, reconoce porque ser mujer en medio de tantos hombres le ha generado uno que otro problema, si no es a nivel dirigencial, con su pareja.

Pese a las piedras en el camino, Mayra no piensa bajar del camión.

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La descubrió un periodista

El periodista Iván Ramos, que cubría el conflicto de transportistas y la cementera sintió que ya había agotado todas las fuentes y que debía buscar nuevas voces. Preguntó por otros dirigentes, otros rostros que también explicaran la situación, ahí fue cuando el nombre de Mayra salió a relucir.

Inmediatamente este se percató de que una mujer dirigente del transporte, que conduce su propio camión, que lo hace la mayor parte del tiempo acompañada de su pequeño hijo y que, además, hace de taxista o de cosechadora y sembradora era, definitivamente, algo inusual. Había dado con una gran historia que valía la pena sacar a la luz.

Y así lo hizo, y así también fue cómo Mayra es la protagonista del trabajo ganador del Primer Concurso Nacional de Podcast del periodista Ramos.

La narración oral en el Podcast empieza diciendo que Mayra aprendió a conducir el camión caprichoso y duro de dirección cuando apenas alcanzaba los pedales, la palanca de los cambios de velocidad y los botones de las luces, lo que no es algo extraordinario de no ser porque este oficio es considerado aún solo para hombres.

Antes su marido hacía de ayudante, pero ahora que encontró trabajo de comunicador en Yamparáez, la mayoría de las veces viaja sola junto al pequeño Emanuel, haciendo pausas para comer o para cambiarle el pañal.

“Prácticamente tuve que convertirme en la mano derecha de mi papá”, se la escucha decir al inicio de su relato, que da cuenta de que su padre habría querido tener un hijo a quien heredar el camión, pero aquello no pudo ser porque su único hermano tuvo un accidente cuando tenía un año, se golpeó la nuca y quedó con retraso mental.

Mayra, sin proponérselo, abrió la senda a otras mujeres y su vida es testimonio de que no hay oficio ni profesión exclusiva para un género o para el otro.

Ella ve en su hijo a su sucesor, asegura que el niño ya sabe todo lo que toca conocer sobre transporte. “Para mi padre soy su hijo varón y yo habría querido tener una hija que sea transportista igual que yo, pero estoy orgullosa con mi hijo y también quisiera un futuro mejor para él, que estudie, que sea profesional”.

Cuando no hay muchos viajes se baja del camión y se sube al tractor para preparar la tierra en la que la familia y la comunidad de Poco Poco van a sembrar, en la ribera del río Pilcomayo.

El periodista Ramos cuenta que la primera vez que habló con Mayra ella estaba en el camión, recién llegada de Santa Cruz, había hecho más de 500 kilómetros de viaje de retorno en 24 horas de marcha lenta sobre el pavimento caliente. Emanuel, su hijo, fue su compañía, y guardaba dos panes del día anterior y media botella de refresco, más una bolsa de hojas de coca para “esquivar el sueño y el hambre”. En el interior había también una frazada y se seguía percibiendo el olor a frenos y discos de embrague.

“Luego la llamé para saber cómo iba el conflicto o cómo estaba ella y me dijo que conducía un taxi, llevando pasajeros al aeropuerto, con lo que me di cuenta de que era una completa obrera de las rutas”, refiere Ramos.

La valía de Mayra la pone de relieve el podcast que elaboró Ramos: “Pudo aprender a conducir un camión de caprichoso volante, a cambiar una llanta que pesa más de 60 kilos, a dirigir su vida y a resolver conflictos como si estuviera en un camino sin curvas, y se puso al frente del conflicto entre transportistas y una de las más importantes fábricas de cemento del país”.

Cuando su familia le pidió que diera un paso al costado porque el conflicto se estaba agravando y que pensara en su hijo más que en su institución, huir del problema y presentar su renuncia no fueron una opción. No retrocedió y logró un acuerdo.

Mayra, la mujer que conduce su vida desde un camión con un copiloto de tres años, no se va a amilanar, no está en su ADN.

EL FUTURO PROMETEDOR DE LOS PODCAST EN COMUNICACIÓN
Los podcast son archivos sonoros que se asemejan a un diario hablado y que se distribuyen a través de internet. Los podcast pueden ser una herramienta ideal para los medios digitales porque se trata de un formato que permite la distribución de archivos de audio que el usuario puede descargar o escuchar en el momento que desee, y que se adapta perfectamente a los smartphones, que son su soporte natural; su consumo es fácil, su producción barata y son un buen vehículo informativo y de publicidad, sin mencionar que se pueden escuchar sin conexión a internet.

Por primera vez se lanzó un concurso de podcast organizado por la Red Internacional de Periodistas Chicas Poderosas, el capítulo boliviano de Chicas Poderosas Mujeres Influyentes, la oficina de prensa y cultura de la embajada de EEUU en Bolivia y el periódico digital La Pública.

El periodista Iván Ramos, corresponsal de la red de la Radio EL DEBER, decidió convertir la crónica que había hecho sobre Mayra y su inusual rol de transportista en un podcast y presentarlo al concurso. El trabajo resultó ganador.



 




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