REVISTA EXTRA

Museo del tesoro Joya Real


Lugar con historia. Hace cuatro años que esta exhibición que se encuentra en pleno corazón de Sucre, se ha convertido en una de las principales atracciones de los visitantes. Es un emprendimiento privado que nació fruto de una pasión de los esposos Miguel Morales y Gabriela Torricos a la joyería


Maqueta de los hornos huayrachinas, donde los indígenas fundían sus minerales de alta pureza a temperaturas cercanas a los 1.000 grados centígrados
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11/08/2019

FOTOS: PABLO TÓRREZ/ GABRIELA TORRICOS/ CARLOS RODRÍGUEZ

En pleno corazón de Sucre se encuentra una verdadera joya, el Museo del Tesoro. Está ubicado frente a la plaza principal, en una magnífica y señorial casona muy al estilo colonial de la época republicana. Tiene hermosos, vitrales y una cúpula enorme que fue diseñada y construida por encargo, en París (Francia), a finales del siglo XIX.

El museo, que es privado, es fruto de una pasión. La idea surgió en el año 1990, cuando los esposos Morales Torricos formularon la primera versión del proyecto. Desde aquel entonces, año tras año, el museo fue adquiriendo las piezas hasta contar con las colecciones que hoy se pueden apreciar en todo su esplendor.



La museología es muy moderna, busca despertar emociones genuinas en el visitante. Durante la visita guiada se puede conocer los orígenes, las técnicas y arte de los metales y de las piedras preciosas de Bolivia, aprender sobre cómo se hacían y se hacen las joyas en el país y cómo se han tratado y trabajado los minerales, a través de la historia.

Miguel Morales, director y propietario, junto a su esposa, Gabriela Torricos, remarca que el Museo es un homenaje a los que hacen posible los tesoros del país. “Queremos mostrar el gran esfuerzo que existe detrás de cada pedazo de oro o de cada joya. Hay mucha sabiduría, trabajo, sangre y lágrimas”, enfatiza.

No hace falta ser un gran amante y conocedor de los minerales o de la orfebrería para que el recorrido resulte grato, dado que la puesta en escena del museo en general, es muy llamativa.

La forma de contar los secretos y de hacer conocer la historia que destaca el periodo eminentemente minero del país y la calidad alcanzada en orfebrería, es bastante amena.



Las salas cuentan con una iluminación adecuada, la distribución y el orden de las piedras preciosas y las joyas, es muy atractiva, por lo que despierta el interés de los visitantes.

2. Pepita de oro. Hay piezas completas en oro de 24 kilates.
7. Tapado. Tesoro escondido en los muros, muy frecuente en Sucre.
1. Joyería. Al finalizar el recorrido, es posible comprar una variedad de joyas

3. Plata nativa. En el museo hay una gran variedad de este metal.

4. Vestimenta yura. Sandalias y sobrero que usaban los indígenas.

Una imponente casona

Una de las principales atracciones del museo, es la casona. Fue adquirida en 2006 y, en un proceso que demoró cerca de cuatro años, fue restaurada y reacondicionada. En 2012 se inició su instalación y durante tres años, trabajaron sin descanso hasta que, finalmente, en septiembre de 2015, fue inaugurado y abierto al público.

La casa es bien antigua. Fue construida al fundarse la cuidad de Sucre. Desde aquella época fue reconstruida tres veces, sufriendo cambios notables en su arquitectura. El cambio más importante se produjo a fines del siglo XIX, cuando fue reconstruida con el estilo neoclásico, que se conserva hasta hoy.

La imponente casona cuenta con ambientes especializados como la sala de maquetas, la de plata, la de oro y piedras preciosas, la audiovisual y el taller orfebre. El museo tiene también una joyería donde, luego del recorrido, se pueden apreciar y comprar joyas de alta calidad y a precios muy accesibles, además de una cafetería donde los visitantes pueden descansar y tomarse un café.



Su joyería

La visita al museo, que abre todos los días, incluso domingo, y en horarios de oficina, es tan interesante que hasta los niños que ingresan escuchan las explicaciones de los guías con mucha atención. Es que se llega a conocer los secretos de una antigua tradición de Sucre, como la platería y la orfebrería. Es un recorrido que permite ver la evolución de las técnicas y el arte de la joyería boliviana, desde la época precolombina hasta hoy día.

La minería

Es impresionante ver, en miniatura, las minas más importantes del país de donde se extrae el oro, la plata y las piedras preciosas; además de aprender todo sobre la vida cotidiana de los trabajadores y las labores que realizan al interior y exterior del yacimiento. Asimismo, los guías detallan la evolución del mineral desde su extracción y los procesos metalúrgicos que siguen, hasta su transformación en hermosas joyas gracias al fino acabado de destacados orfebres de Sucre.

La gemología

El recorrido permite descubrir, además de las piedras preciosas más valiosas de América Latina, el ametrino, una hermosa piedra preciosa bicolor que únicamente se encuentra en Bolivia, motivo por el que se la ha denominado la Bolivianita.

La mirada de sus visitantes

Carmelo Sarmiento es un coleccionista de piedras, por lo que en los viajes que realiza, trata de visitar museos donde hay piedras preciosas y minerales. "Esta es una exhibición pequeña, pero que está muy bien armada. Me gustó mucho porque pude aprender sobre muchas gemas que no conocía, especialmente sobre el ametrino”, comentó el turista español.

Susana Flores visitó por primera vez el Museo del Tesoro en Sucre y quedó fascinada con la historia minera del país. Asimismo, quedó impactada con las piezas impresionantes de piedras preciosas y la bonita forma de exhibirlas. "Realmente disfruté del recorrido porque los guías hacen un exquisito relato de la historia de la minería boliviana. Me encantó", afirmó.


Esta gran geoda de amatista, que se encontró en Artigas, Uruguay, es una de las principales atracciones en el museo

5. Picaflores. Uno trabajado en la técnica de cera perdida y el otro terminado en plata.

6. Impresionante. Bella mariposa tra- bajada en oro de 24 kilates.


 




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