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Siete historias reales que son más aterradoras que cualquier película de miedo


Las películas e historias de terror siempre se ponen de moda en esta época del año, pero muchas veces la realidad supera la ficción. Conoce estos casos

Historias de personas reales, que pueden estar viviendo tus vecinos o más allegados.
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31/10/2018

El desorden mental, que desemboca en violaciones, robo de cadáveres, la curiosidad que tiene como desenlace un disparo en la cabeza, secuestro, acoso, muerte y casi entierro, son episodios que quedan marcados en la vida de las personas y se ven reflejados en éstas 7 historias que recopiló Gizmodo y podrían convertirse sin problema en una película de terror. 

1) La carta de Albert Fish

Albert Fish fue un pederasta, torturador (tenía un conjunto de aparatos que denominaba “instrumentos del infierno”, incluido un cuchillo de carnicero), asesino en serie, fetichista de las heces, caníbal y además se automutilaba. Pero tenía un rasgo más despreciable que lo elevó de un simple monstruo a algo aún peor: su necesidad de regocijarse. Escribió una carta anónima a la madre de su última víctima conocida, Grace Budd, de 10 años.



La carta conocida como “Mi querida señora Budd” cuenta en detalle cómo fue el asesinato de la pequeña Grace. Se trata de un texto tan fuerte que solo unos pocos se animan a leerlo. 

En este link puedes leer la carta (advertimos que puede herir la sensibilidad de algunas personas).

La policía pudo rastrear el membrete utilizado por Fish para enviar esa terrible carta, lo que llevó a su arresto. Confesó, y en 1936 fue ejecutado en la prisión de Sing Sing en Nueva York.

2) El ladrón de tumbas ruso



Antoly Moskvin, de 45 años, descrito por la BBC como un "historiador local y explorador de cementerios" de la ciudad rusa de Nizhny Novgorod, mantenía en su casa "muñecas", hechas de cadáveres femeninos momificados.

29 era el número de cadáveres de niñas entre los tres y doce años, cuerpos que Moskvin, robó de docenas de tumbas y quien tenía una idea en mente al reunir su colección, informó The Mirror

Cada muñeca humana estaba cuidadosamente vestida, con las manos y la cara cubiertas de tela. Algunas estaban posadas en muebles. Otras en estanterías. Uno de los cuerpos tenía forma de oso de peluche, y tenía una cabeza de peluche sobre el cuello.

Moskvin, que habla 13 idiomas y algunos lo han descrito como “un genio”, también les puso nombres a los cadáveres momificados y organizó fiestas de cumpleaños para ellos... Moskvin también recopiló información actualizada sobre las vidas de cada niña que había desenterrado, y había impreso instrucciones sobre cómo fabricar muñecos con restos humanos.

Sus terroríficas actividades fueron descubiertas cuando sus padres le hicieron una visita sorpresa. Aunque fue arrestado en 2011, se consideró no apto para ser juzgado.



3) El incidente de la casa encantada

"La curiosidad mató al gato", en esta ocasión de milagro Rachel Barezinsky, de 17 años, logró salvarse, después de haber recibido un disparo en la cabeza por Davis Allen , un recluso de 41 años.

En agosto de 2006, un grupo de amigas en busca de aventura, visitaron la famosa "casa encantada", una vivienda en ruinas con un patio cubierto que estaba situado al otro lado de la calle del cementerio. 

Las adolescentes de Worthington, Ohio, pensaron que la casa estaba abandonada.

Allen S. Davis, vivía en la casa con su anciana madre, había sido molestado por huéspedes no deseados: ya había frustrado un par de robos en 2006. Tenía un rifle como protección, y cuando escuchó a las chicas afuera, decidió disparar algunas balas de advertencia, como había hecho otras veces. 

En 2009, la madre de Davis murió en aquella casa mientras su hijo estaba en prisión cumpliendo una sentencia de 19 años. En 2013, la familia de Barezinsky dijo que la joven estaba al “90 por ciento recuperada” de sus heridas. Ese mismo año, la “casa encantada” fue comprada en una subasta por unos nuevos propietarios que estaban decididos a renovar completamente el lugar. Una búsqueda en Google Earth prueba que hicieron un trabajo increíble, aunque no han podido hacer nada para ocultar esas vistas al cementerio.

4) El secuestro del autobús escolar de Chowchilla En julio de 1976

El último día de clases de unos niños en Chowichilla-California, se conviritió en el peor día de sus vidas.

26 niños de 5 a 14 años, estaban en su autobús escolar, cuando una furgoneta aparentemente averiada bloqueó la carretera y unos hombres enmascarados con armas de fuego irrumpieron la puerta y los secuestraron.

11 horas les tomó a los secuestrados, niños y su conductor, para llegar hasta una cantera cerca de Livermore, a unos 160 kilómetros al norte de Chowchilla.

En el año 2015, la CNN habló con varias de las víctimas del secuestro, incluida Lynda Carrejo Labendeira.

Cada rehén tenía que descender por una escalera hacia la parte trasera del vehículo oculto. La comida era escasa, y no había ventilación. Después de 16 horas, el único adulto presente, el conductor Edward Ray, y algunos de los niños mayores idearon un plan, apilaron los colchones tan alto como podían, y cavaron a través de una placa de metal en el techo de la camioneta.

Los secuestradores, que estaban durmiendo durante la fuga, no fueron difíciles de perseguir. Uno de ellos era el hijo del dueño de la cantera. Los tres hombres provenían de familias ricas, por lo que su motivo para cometer el crimen –un rescate de $5 millones que nunca llegaron a exigir.

Dos de los secuestradores han sido puestos en libertad condicional; el tercero podrá solicitarla este 2018. La superviviente Jennifer Brown Hyde tenía solo nueve años en 1976; el año pasado, le dijo a CNN que la experiencia todavía la atormenta.

5) Las cartas del observador

"Me complace saber sus nombres ahora y el nombre de la sangre joven que me han traído", era el contenido de una de las cartas enviadas por la persona que se hace llamar como "El Observador", a una familia de Nueva Jersey.

Cartas amenzadoras recibía la familia de Robert Hagen, quien tuvo que huir de la "casa de su sueño", para poner a salvo a su esposa e hijos. 

"El Observador", afirmó en otra carta que el hogar "ha sido el tema de mi familia durante décadas" y "me han puesto a cargo de vigilar y esperar su segunda venida".

Otras cartas preguntaron: "¿Ya descubrieron lo que hay en las paredes?", La persona que había escrito las cartas tenía una forma de hablar bastante macabra, refiriéndose a los tres hijos de Derek y Maria Broaddus.

La casa es de estilo colonial de 1905 y está valuada en 1.3 millones de dólares. Los nuevos ocupantes, demandaron a los anteriores dueños ya que ellos también habían recibido cartas del acosador y no advirtieron.

El mes pasado, la familia Broaddus hizo algo brillante. Como nadie quería pagar un millón de dólares por una casa así, solicitaron un permiso a la junta de planificación para demoler la casa y reemplazarla con dos nuevas viviendas.

 

6) The Porthole Murder

La actriz inglesa Eileen Gibson, también conocida por su nombre artístico, Gay Gibson, en 1947, la joven de 21 años regresaba a Inglaterra desde Sudáfrica a bordo del Castillo de Durban, nunca llegó a su camarote, después de haber llamado la atención de James Camb, un marinero, cuya reputación como mujeriego le valió el apodo de “Don Jimmy”. 

Después de ser interrogado por la policía, admitió haber empujado el cadáver de la joven a través del ojo de buey de su camarote.

Incluso sin un cuerpo, había suficientes pruebas para condenarlo. Su sentencia de muerte finalmente fue conmutada por la de cadena perpetua, y luego fue puesto en libertad condicional, a pesar de que desde entonces había sido acusado de violación por otras mujeres que habían sido pasajeras a bordo del Castillo de Durban. En 1967 fue arrestado de nuevo, por atacar a una niña de 13 años, pero no fue hasta después de atacar a otras tres jóvenes cuando finalmente fue encarcelado de nuevo.

7) La mujer que fue (casi) enterrada viva

Eleanor Markham recuerda su terrible experiencia:

“Estuve consciente todo el tiempo que estaban haciendo los preparativos para enterrarme, y el horror de mi situación es indescriptible... Le pedí a Dios que me diera fuerzas para poder golpear la tapa una vez más y tuve éxito. Al principio me imaginé que los portadores no me oirían, pero cuando sentí que uno de los extremos del ataúd se abría repentinamente, supe que me habían escuchado”, dijo a El Anderson Intelligencer de Carolina del Sur, en una entrevista.

La casi muerte de Markham es uno de los casos más notables de entierro prematuro accidental registrados, aunque, por supuesto, no hay forma de saber cuántas personas se habrán enterrado por error.

 



 




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