MUNDO

Escasez de agua y saqueos aislados agravan el caos en Venezuela


La situación es desesperante para millones de venezolanos por la falta de agua y electricidad. El Gobierno asegura que la provisión se ha restablecido. No hay clases en los colegios y los hospitales están al borde del colapso por falta de insumos


La gente recoge agua en bidones y baldes tras el desborde de un río contaminado en Caracas
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13/03/2019

Millones de venezolanos enfrentan una grave crisis por el colapso de los servicios básicos, especialmente por la falta de luz y agua, que desató fuertes protestas en Caracas y otras ciudades de Venezuela.

Venezolanos opositores, convocados por su líder, Juan Guaidó, protestaron ayer contra el presidente, Nicolás Maduro, al entrar en el sexto día de un apagón que dejó a oscuras a casi todo el país y a una población desesperada por la falta de agua y comida.

“La situación está muy difícil, esperamos que este gobierno cambie. Ya basta de este caos”, aseguró Miguel González, en una plaza del este de Caracas, donde sonaban cacerolas y bocinas de autos en el inicio de las protestas. Muchos ondeaban banderas.



Guaidó, jefe parlamentario reconocido como presidente interino de Venezuela por más de 50 países liderados por Estados Unidos, se dirigió a los manifestantes en un discurso en el popular barrio Petare, este de Caracas.

La emergencia, el peor corte de electricidad que ha afectado a casi todo el país de 30 millones de habitantes, comenzó la tarde del jueves. El ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, aseguró que la luz se ha restablecido “en casi todo el país”, pero aún hay zonas del oriente y centro del país sin electricidad.

Algunos saqueos se han registrado en Maracaibo (noroeste) y aisladamente en Caracas. El pasado fin de semana, la AFP observó un grupo de civiles armados en motos en el este capitalino.

Maduro empezó la distribución de comida, agua y asistencia a hospitales, donde según Guaidó murieron una veintena de personas, mientras que la ONG Codevida dice que fallecieron 15 enfermos renales por falta de diálisis. El Gobierno afirma que no hay víctimas.



“Oí un concierto de disparos. Saquearon una panadería y luego en otro local robaron cauchos (llantas). Temprano, vi gente en cola por un kilo de arroz. Mucha tensión”, dijo Alberto Barboza, de 26 años, en Maracaibo.

El apagón colapsó el suministro de agua, porque las bombas de los tanques requieren energía para funcionar. Ante ello, muchos intentan aprovisionarse en supermercados o fuentes naturales.

En Caracas, en la desesperación, decenas de personas bajaron al canal del contaminado río Guaire para recoger agua en una bocatoma ubicada a un costado.

Algunos no tienen más remedio que pagar en dólares el agua o la comida. En un país donde hay escasez de dinero en efectivo, la más mínima compra se paga con datáfonos, fuera de servicio por el apagón. Las comunicaciones aún siguen inestables.

Acusan a Guaidó



La crispación también afecta a la prensa. Vinculado por el oficialismo con un supuesto sabotaje que provocó el apagón, el periodista Luis Carlos Díaz fue detenido en Caracas por agentes de inteligencia, según su familia y el sindicato de periodistas.

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, dijo que una misión que envió a Caracas pidió “acceso urgente” al periodista.

Tras reunirse el lunes con el canciller Jorge Arreaza, la delegación de la ONU se encontró este martes con Guaidó, quien presidió una sesión en el Congreso de mayoría opositora sobre la situación de derechos humanos, que consideraron grave.

Maduro atribuye el apagón a un “ataque cibernético” contra la hidroeléctrica El Guri (Bolívar, sur) por parte de Estados Unidos y la oposición, que a su vez atribuye la crisis a la “negligencia y corrupción” del gobierno. La represa está militarizada, constató un colaborador de la agencia AFP.

La Fiscalía venezolana, de línea oficialista, abrió una investigación contra Guaidó al implicarlo en el supuesto “sabotaje” ocurrido en la represa de Guri.

Ante la prolongación de la crisis, el gobierno extendió hasta el miércoles la suspensión de jornada laboral y estudiantil que había ordenado el jueves.

Más sanciones

Calificando la situación de “calamidad”, Guaidó decretó el lunes estado de “alarma nacional” por 30 días, para pedir ayuda internacional en la superación de la crisis, pidió a los militares “abstenerse de impedir” las protestas y exigió “la suspensión” del despacho de petróleo a Cuba para evitar escasez de gasolina en el país.

Pero la aplicación del decreto es poco probable, pues Maduro cuenta con el apoyo de la Fuerza Armada y, salvo el Congreso, controla todas las instituciones.

España, que apoya a Guaidó, ofreció ayuda a Venezuela para solventar el gigantesco apagón, estimando que se debe a un sistema eléctrico “muy deteriorado”.

Maduro, quien asegura que hay dos detenidos por el “sabotaje”, afirma que detrás del apagón se esconde una estrategia de Guaidó para reactivar el ingreso de “ayuda humanitaria” de Estados Unidos que fracasó el 23 de febrero, y justificar una invasión militar norteamericana.

ENTREVISTA

“La gente está desesperada, el país está paralizado”
Emiro Rotundo / Excolumnista de El Universal

 ¿Cómo está la situación en Caracas y otras ciudades?

Hace cinco días que no tenemos agua desde que comenzó el problema el jueves pasado. En algunas zonas hay luz, pero en otras siguen en penumbras. La situación es más crítica en los hospitales. La gente está desesperada. Están sacando agua de los ríos contaminados de la ciudad, lo que implica un problema de salud pública gravísimo. Hay que ponerse en el lugar de miles de personas que tiene necesidad urgente de agua potable. El problema del agua es general, porque el Gobierno no logra arrancar las bombas para abastecer con el líquido hasta los hogares. El problema es que no hay suficiente energía eléctrica tras el colapso de la represa de Guri. Hay para iluminar, pero no para bombear agua.

 ¿Cómo enfrentan esta crisis?

La población hace lo que puede. Esto no solo afecta a los habitantes de los edificios, sino a los barrios más pobres. Las escuelas están paralizadas y los hospitales colapsados. Tampoco están funcionando las oficinas públicas, todo el aparato estatal está paralizado porque no pueden atender al público

¿Con qué otros problemas tiene que lidiar la gente?

Hay fallas graves en las comunicaciones. El internet no funciona. Además, no hay dinero, no hay moneda en circulación. La gente tiene que hacer sus operaciones solo vía tarjetas de débito, pero el sistema está caído en la mayoría de las partes. Realmente hemos llegado al límite.



 




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