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Evo reprocha a Trump en la ONU por democracia y la oposición remarca su contradicción


Fue durante la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU. Evo Morales cuestionó a EEUU por su intervencionismo y por no respetar la democracia ni los derechos humanos. La oposición boliviana le recordó a Evo que él tampoco los respeta


Trump escucha atentamente las críticas de Evo Morales sobre la política exterior de EEUU
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27/09/2018

Sentado a pocos metros del mandatario de Estados Unidos, el presidente Evo Morales acusó a Donald Trump de no respetar la democracia, violar los derechos humanos, invadir países en todo el mundo y atropellar el multilateralismo y contribuir a destruir el medioambiente. En Bolivia, la oposición le recordó a Morales que él tampoco respeta la democracia y hay una constante violación de los derechos humanos y ataques contra la naturaleza.

Morales ensayó ayer un duro discurso contra la política exterior de EEUU, durante la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU que se llevó a cabo en Nueva York.

La reunión se realizó para abordar el tema de la no proliferación de armas de destrucción masiva. En el encuentro, además de Morales y Trump, estuvieron el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la primera ministra del Reino Unido, Theresa May.

Luego de que el propio Trump le concedió la palabra, Morales comenzó reprochando a EEUU su posición respecto a Irán, que es un país aliado del Gobierno y que por varios años fue centro de polémica por el desarrollo de un programa nuclear.

“Ahora que Irán ha retomado el control de sus recursos, es nuevamente víctima del asedio estadounidense. Bolivia rechaza categóricamente las acciones unilaterales impuestas por el Gobierno de Estados Unidos en contra de Irán, asimismo condena que Estados Unidos se haya retirado del plan de acción integral conjunto, utilizando excusas para continuar con sus políticas de injerencia e intervención”, afirmó.

Morales también mencionó “agresiones injustificadas” que existieron en el siglo XXI en Oriente Medio –invasión a Irak, el caso de Libia y la guerra en Siria– y acusó a Estados Unidos de invadir países con los argumentos de libertad y democracia, cuando en realidad busca el control geopolítico y de recursos naturales.

“Estados Unidos invade países, lanza misiles o financia cambio de regímenes, lo hace acompañado de una campaña de propaganda que reitera que es a nombre de la justicia, la libertad, la democracia, los derechos humanos o por razones humanitarias”.

Quiero decirles, dijo Morales, “a EEUU no le interesa la democracia, si así fuera, no habría financiado golpes de Estado y apoyado dictaduras, no amenazaría con intervenir militarmente a gobiernos democráticamente electos, como la hace con Venezuela”.

“No le interesa los DDHH ni la justicia, si así fuera, firmaría los convenios internacionales de protección de los derechos humanos (...) no promovería el uso de la tortura, no abandonaría el Consejo de Derechos Humanos y no separaría a niños migrantes de sus familias ni los pondría en jaulas”, manifestó.

Tras el discurso de Evo, Trump ofreció una mueca seria: “Gracias, señor presidente, tiene la palabra el presidente de Perú”, afirmó.

Oposición lo cuestiona

El dirigente opositor del PDC Horacio Poppe resaltó las contradicciones de Morales y aseguró: “Si Donald Trump viniera a Bolivia, tendría más cosas para echarle en cara a Evo de las que Evo le ha dicho Trump. Y si Evo estaría en el lugar de Trump, no habría gente como Evo con la libertad de decir lo que quiere”.

Poppe aseguró que “Evo acusa a Trump de querer intervenir Venezuela, pero deja que venezolanos y cubanos intervengan en Bolivia. Para Evo, la ‘democracia’ y los ‘derechos humanos’ no son un concepto de vida, menos aún un principio, sino una consigna de uso relativo a los propios intereses. Su falta de respeto del voto del 21 de febrero que dijo No a su repostulación es un claro ejemplo de eso. En pocas palabras, Evo es un pequeño Trump, pero de caricatura”.

“Evo va y habla como si el mundo no conociera lo que él hace en Bolivia. Evo no se ha enterado de que el mundo vive al tanto de su intención de atropellar la voluntad de las mayorías, lo que lo hace quedar ya no como a un nuevo Nelson Mandela, sino más próximo a un Idi Amin”, dijo el dirigente opositor.

Por su parte, el senador de Demócratas Óscar Ortiz alertó que “el presidente busca ganar una notoriedad internacional desde una perspectiva equivocada para el país y para él mismo. Primero, porque para criticar debería criticar por igual a otros gobiernos que golpean el sistema democrático, pero no lo hace”, indicó.

Al contrario, “Morales está alineado con países como Venezuela o Bielorrusia, que están totalmente cuestionados por su falta de vocación democrática”, afirmó.

Gobierno dice que fue histórico

El embajador boliviano Sacha Llorenti destacó el “histórico” discurso de Morales: “Fue valiente, absolutamente claro, atacó las causas estructurales de los conflictos, de alteraciones o amenazas a la paz y seguridad internacional”.

Además, “Morales hizo una convocatoria a jefes de Estado de esa mesa a que ratifiquen y ejecuten la prohibición de armas nucleares en el mundo”, aseguró Llorenti.

En diálogo con EL DEBER, el exministro de Autonomías Hugo Siles Núñez del Prado explicó que “la intervención del presidente Evo Morales en el Consejo de Seguridad de la ONU está en estricta sintonía con la orientación de la política exterior de Bolivia. En definitiva, está clara la contraposición de agenda de la política internacional de Bolivia frente a Estados Unidos”.

Durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU, Morales ratificó el rechazo de su Gobierno al intervencionismo de Estados Unidos y el reclamo para la defensa de la Tierra y los recursos naturales. Además, pidió resulta dos más concretos a la ONU sobre los diversos conflictos globales.

NEW YORK TIMES Y WASHINGTON POST DESTACAN LA DECISIÓN DE MORALES DE CRITICAR EL INTERVENCIONISMO DE EEUU

El influyente diario estadounidense New York Times puso en relieve el discurso del presidente Evo Morales en la órbita del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (NNUU) en su sede de Nueva York, donde criticó la política exterior de la Casa Blanca, en las narices de su colega estadounidense, Donald Trump, que presidía la sesión.

“A solo dos asientos del Sr. Trump, el señor Morales dijo que ‘condena categóricamente’ a Estados Unidos por incumplir sus obligaciones en virtud del acuerdo nuclear de Irán bajo ‘falsas pretensiones’. Luego criticó el historial de derechos humanos de los Estados Unidos”, significó el diario estadounidense.

En un artículo intitulado Presidente boliviano critica el récord de derechos humanos de Estados Unidos, el diario estadounidense, que dio una gruesa cobertura al 73.° periodo de sesiones de la Asamblea de la ONU inaugurada en la víspera en Nueva York, enfatizó que Morales desgranó un discurso que “apuntó directamente a Estados Unidos”.

Por su parte, el diario estadounidense Washington Post también destacó la declaración de Morales ante Trump.

“Morales fue más lejos que sus pares en el Consejo al relacionar a Trump con el histórico intervencionismo de Estados Unidos en el exterior, tal como ocurre ahora con Irán y otros países que tienen sus propias políticas de desarrollo”, dijo el diario.

 

El presidente se olvida de sus propias falencias políticas

Paola Cortés / Analista política

Es cierto que Donald Trump no es un ejemplo de virtud, pero lo que en realidad quiere el presidente Evo Morales es protagonismo internacional. Está haciendo política e intenta quedar como líder y defensor ante sus aliados del ala “progresista” latinoamericana. En ese afán, ataca a Trump y patrocina a Venezuela, considerado uno de los países más antidemocráticos de la región donde los derechos humanos son violados impunemente por el régimen de Nicolás Maduro. Lo tremendamente paradójico del discurso de Morales es que a él mismo no le interesan los derechos humanos ni la democracia –entendida como sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del mismo a elegir y controlar a sus gobernantes–. A Evo Morales le incomoda profundamente la democracia porque es un escollo para su proyecto de poder. Las pruebas incontrastables de su espíritu antidemocrático son el desconocimiento del voto popular del 21 de febrero de 2016, que veta su repostulación, y la promoción de un fallo basado en una interpretación absurda de los derechos políticos, que declara inaplicable el artículo 168 de la CPE, expresión misma de la democracia.



 




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