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Tanto Gantz como Netanyahu se declaran ganadores en unos comicios muy reñidos en Israel


Los resultados están muy ajustados y nada será definitivo hasta el recuento final, del que no se espera tener una imagen clara hasta las siete de la mañana del miércoles.


Gantz busca ser el nuevo primer ministro de Israel, mientras que Netanyahu permanecer en el poder. Foto: AFP
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09/04/2019

El Likud del primer ministro, Benjamín Netanyahu, aventaja a la coalición centrista Azul y Blanco de Beni Gantz con cerca del 20% de los votos escrutados de los comicios celebrados este martes en Israel.

Según el Comité Central Electoral, con 825.205 votos emitidos (un 18,3% escrutado), el Likud obtendría un 29,15 por ciento de las papeletas, frente a un 25,27 por ciento de Azul y Blanco.

Tanto Netanyahu como el exjefe del Estado Mayor Gantz, se dieron como ganadores de los comicios al cerrar las urnas, con los primeros datos de las encuestas a pie de urna en esta muy reñida jornada electoral.



La mayoría de los sondeos daban al Azul y Blanco como el partido más votado, con una diferencia de entre tres y seis escaños del Likud del jefe del gobierno, lo que sin embargo no le garantizaba el encargo de la formación del próximo Ejecutivo.

"Ganamos. ¡El pueblo de Israel ha hablado! Gracias a miles de activistas y más de un millón de votantes. En estas elecciones hay un claro ganador y un claro perdedor. Bibi prometió 40 asientos y perdió a lo grande", dijeron en un mensaje Gantz y Yair Lapid, cabezas de lista de Azul y Blanco, tras conocerse las encuestas.

Netanyahu, por su parte, hizo cuentas y proclamó que "el bloque de la derecha liderado por el Likud ha ganado una victoria definitiva". "Agradezco a los ciudadanos de Israel la confianza. Empezaré a formar una coalición de gobierno con nuestros socios naturales esta noche", anunció en su cuenta de Twitter.

De hecho, el jefe del gobierno se puso en contacto en cuanto comenzó el recuento con los líderes de Kulanu (Moshe Kahlon), Israel Nuestro Hogar (Avigdor Lieberman) y del religioso Shas (Aryeh Deri), para asegurarse que le recomiendan al presidente, Reuvén Rivlin (también del Likud) para la tarea de formar el próximo Ejecutivo.



Las encuestas indican como más probable la formación de un gobierno de derechas, al calcular al bloque de centro e izquierda entre 56 y 60 escaños y a la derecha entre 60 y 66. Pero los resultados están muy ajustados y nada será definitivo hasta el recuento final, del que no se espera tener una imagen clara hasta las siete de la mañana del miércoles (4.00 GMT).

Rivlin tiene que elegir al candidato que más posibilidades tenga de unir una coalición y que más represente el voto popular, pero no necesariamente tiene que entregarle el encargo al líder más votado.

Desde que cerraron las urnas, los candidatos de la coalición centrista Azul y Blanco, sus equipos de campaña y simpatizantes celebraron en una sede habilitada para ello en Tel Aviv los prometedores resultados.

"Estamos muy felices. Es una victoria clara. Es muy difícil crear una coalición en Israel, pero estos resultados prueban de que el país expresó muy claramente que no quiere a Benjamín Netanyahu", dijo a Efe un seguidor del grupo centrista, Guy Levy, en un ambiente festivo.

"Nos sentimos libres. Es posible. Tenemos una larga noche para hasta los resultados finales, pero por primera vez se puede sentir un aire de cambio", agregó Uri Shapira, miembro de la campaña de esta formación.



Gantz se presentó en su primer discurso como el primer ministro de todos los israelíes, no solo de los que le votaron y calificó el "día de histórico".

"Nuestra gente votó la unidad y rechazó la división", declaró en referencia a lo que considera representa Netanyahu.

En la cercana sede de celebración del Likud, menos concurrida y festiva a primera hora de la noche, Uzi Dayan, número 33 de la lista aseguró a Efe: "El Likud se siente bien con los resultados (preliminares). La buena noticia es que tenemos todos los ingredientes para crear un nuevo gobierno de coalición", aseguró.

La jornada, festivo nacional, estuvo marcada por un alto abstencionismo en las localidades árabes de Israel, que habían sido llamadas a boicotear las elecciones, pero finalmente la participación fue de un 71,4% según el Comité Electoral Central, una cifra muy similar al 71,8 de los anteriores comicios (2015).

La falta de voto en el sector árabe podría dejar fuera a una de las dos listas de partidos árabes, Ram-Tal, que se juega llegar al 3,25% para obtener escaños.

El incidente más grave hoy, de hecho, tuvo lugar en centros de voto de ciudades árabes, donde observadores y apoderados del Likud fueron descubiertos con cámaras ocultas, lo que obligó a la Policía a intervenir, retirando hasta 1.200 cámaras, en un suceso que el Comité Central Electoral calificó la acción de "ilegal". 



 




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