PARA ELLAS

Mi declaración de autoestima


Superate. “Lo que soy bastaría, si lo fuera abiertamente”, así inicia Virginia Satir, la confesión de su vida

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08/08/2018

Esto fue escrito en respuesta a la pregunta de una chica de quince años: “¿Cómo puedo prepararme para una vida plena?” Yo soy yo. En todo el mundo, no hay nadie exactamente igual a mí. Hay personas que tienen algo parecido a mí, pero nadie es igual.

Por lo tanto, todo lo que sale de mí es auténticamente mío porque yo sola lo elijo. Soy dueña de todo lo mío; mi cuerpo, incluido todo lo que hace; mi mente, incluidos mis pensamientos e ideas; mis ojos, incluidas las imágenes de todo lo que perciben; mis sentimientos, sean cuales fueren, rabia, alegría, frustración, amor, decepción, excitación; mi boca y todas las palabras que salen de ella, corteses, dulces o duras, correctas o incorrectas; mi voz, fuerte o suave; y todas mis acciones, se dirijan a otros o a mí misma.

Como soy dueña de toda mi persona, puedo conocerme íntimamente. Al hacerlo, puedo amarme y querer todas mis partes. Entonces, puedo hacer que todo en mí trabaje para mi bien. Sé que hay aspectos míos que me confunden, y otros aspectos que no conozco



Pero si soy cariñosa y buena conmigo, puedo buscar con valentía y esperanza soluciones a los enigmas y formas de saber más sobre mí. Independientemente de cómo luzca y parezca, diga y haga lo que sea, y piense y sienta lo que sea en determinado momento, siempre soy yo. Solo yo.

Esto es auténtico y representa dónde estoy en ese momento del tiempo. Cuando miro atrás y analizo cómo llegué a lucir y parecer, qué dije e hice y cómo pensé y sentí, algunas partes pueden resultar inadecuadas. Puedo descartar lo inadecuado, conservar lo que resultó adecuado e inventar algo nuevo en lugar de lo que descarté. Puedo ver, oír, sentir, pensar, decir y hacer. Tengo las herramientas para sobrevivir, para estar cerca de los otros, para ser productiva, para poner orden y armonía en el mundo, en la gente y en las cosas que están fuera de mí. Soy dueña de mí misma y por lo tanto puedo manejarme. Soy yo y estoy bien.