PARA ELLAS

¿Quién mató al amor?



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06/02/2019

Hubo una vez en la historia del mundo un día terrible en el que ‘odio’, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes, convocó a todos sus súbditos a una reunión urgente.

Los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión, con curiosidad por saber cuál era el propósito.

Cuando estuvieron todos reunidos, ‘odio’ se puso de pie y dijo: Los he reunido a todos porque deseo con todo mi corazón matar a alguien. Los asistentes no se extrañaron mucho pues era ‘odio’ quien hablaba y él siempre quería matar a alguien, sin embargo, todos se preguntaban entre sí quién era tan difícil de matar para que ‘odio’ los necesitara . Quiero voluntarios que maten a ‘amor’, dijo. Muchos sonrieron, ya que casi todos querían hacerlo de una u otra forma.

Manos a la obra

El primer voluntario fue ‘mal carácter’. Yo iré y les aseguro que en un mes, ‘amor’ habrá muerto. Provocaré tal discordia e ira que no lo soportará, les dijo a todos.

Al cabo de un mes se reunieron otra vez para escuchar lo sucedido, pero ‘mal carácter’ tenía malas noticias: “Lo siento, lo intenté todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, ‘amor’ la superaba”.

Entonces, se ofreció ‘ambición’, que haciendo alarde de su poder dijo: “Iré yo y desviaré la atención de ‘amor’ hacia el deseo por la riqueza y el poder, y no podrá vencer la tentación”.

‘Ambición’ inició el ataque hacia su víctima, quien cayó herida, pero después de luchar ferozmente, renunció a todo y triunfó.

‘Odio’ se enfureció por el fracaso de ‘mal carácter’ y ‘ambición’ y decidió enviar a ‘celos’ quien burlón y perverso inventaba toda clase de artimañas para despistar y llenar de dudas y sospechas a ‘amor’. Pero este no tenía ninguna intención de morir y con valentía lo venció.

Año tras año, ‘odio’ siguió en su lucha y envió a sus más hirientes compañeros: ‘frialdad’, ‘egoísmo’, ‘indiferencia’, y ‘pobreza’; y todos fracasaron, porque cuando ‘amor’ se sentía desfallecer, tomaba de nuevo fuerzas y todo lo superaba.

Convencido ‘odio’ de que ‘amor’ era invencible les dijo a los demás: “Nada se puede hacer, hemos perdido la batalla, ‘amor’ lo ha soportado todo”. De pronto, se levantó un sentimiento poco conocido y con voz muy firme dijo: “Yo me encargaré de ‘amor’.

Habían pasado unos días cuando ‘odio’ volvió a llamar a los malos sentimientos para comunicarles que después de mucho esperar por fin, ‘amor’ había muerto.

El sentimiento con el rostro poco conocido se puso de pie, se dirigió a los presentes y les dijo: “Ahí les entrego el cuerpo sin vida de ‘amor’. Está muerto como deseaban todos ustedes”, y se marchó.

Espera dijo odio: “¿Cómo has podido vencerle en tan poco tiempo? ¿Acaso no hizo el menor esfuerzo para sobrevivir? ¿Quién eres tú?”

El sentimiento mostró por primera vez su horrible rostro y dijo: “Soy la rutina”

La rutina es el peor enemigo del amor humano, pero hay un amor, que ni el tiempo, ni la distancia, ni siquiera un sentimiento de maldad puede matar, porque ese amor es incondicional y eterno, no tiene principio ni fin, ese amor es el amor de Dios.