RURAL

Gobierno evalúa los pros y contras del maíz y la soya transgénicos


Para ejecutar esta tarea, el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural contrató a Josué H. M. Mercedes Roca, una boliviana experta en biotecnología que reside en México

Argentina es uno de los principales países productores de cultivos transgénicos. La soya es una de las semillas tolerantes al glifosato
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02/07/2018

Sorprendió y satisfizo a los productores la decisión adoptada por el Gobierno central de atender las constantes peticiones de evaluar los pros y contras del uso de la soya y el maíz transgénico en los cultivos extensivos.

El presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Richard Paz, dijo que “se trata de un avance importante” el paso dado por el Gobierno al contratar a Josué Hinojosa María Mercedes Roca, una boliviana experta en biotecnología que reside en México.
“Al contratar a esta profesional, el Gobierno muestra señales de que le comienza a interesar el tema. No es fácil. Hace años venimos trabajando en esto, y vamos a seguir empujando el carro para que esto pueda salir lo más rápido posible”, agregó.

Paz indicó que Roca es una eminencia en biotecnología a escala mundial, porque cuenta con un doctorado en patología vegetal y virología de la Universidad de Londres, además de una licenciatura en microbiología en Kings College en la misma casa de estudios superiores de Inglaterra.

Roca asesorará al Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural en biotecnología.
La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), incorporó en su propuesta el uso de tres eventos transgénicos. El primero para la soya. Se trata de una semilla que cuenta con un gen que otorga a la planta tolerancia a la sequía. Este evento transgénico se llama HB4.

Sobre el cultivo de maíz, el planteamiento de la CAO incorpora dos eventos transgénicos: el primero permite obtener una planta con resistencia a insectos, y el segundo le da resistencia a herbicidas como glifosato y glufosinato.

Sin embargo, Alejandra Crespo, miembro de la plataforma Bolivia Libre de Transgénicos, informó que hay una denuncia sobre la existencia de cultivos de maíz transgénico en el país, que representa una amenaza para las 177 variedades nativas registradas en Bolivia.

Agregó, además, que el artículo 155 de la Constitución Política del Estado (CPE) establece que el Gobierno no puede firmar ningún convenio relacionado con importación, exportación o producción de productos transgénicos.

En tanto, el segundo vicepresidente de la CAO, Óscar Mario Justiniano, indicó que el uso de la biotecnología le permitirá a Bolivia ser más competitiva en relación a países vecinos como Argentina, Brasil y Paraguay, que avanzaron en la implementación de biotecnología.

Lamentó que Bolivia se haya convertido en un importador de productos agrícolas como papa o maíz, puesto que, ante la competitividad de los países vecinos, que usan transgénicos, el precio de estos alimentos es menor en relación a los producidos en el país.

La propuesta del sector agrícola sobre transgénicos incorpora a los cultivos de algodón y caña, sin embargo, inicialmente los trabajos se centran en la soya y el maíz.