MUNDO

Ciudad Prohibida, el corazón de la cultura china


Este complejo palaciego situado en Pekín, capital de China, es uno de los más visitados por los turistas. EL DEBER visitó ese lugar

En la actualidad es una atracción turística que alberga el Museo del Palacio. Fotos: Carlos Morales, Ingrid Rivero
En la actualidad es una atracción turística que alberga el Museo del Palacio. Fotos: Carlos Morales, Ingrid Rivero
En la actualidad es una atracción turística que alberga el Museo del Palacio. Fotos: Carlos Morales, Ingrid Rivero
En la actualidad es una atracción turística que alberga el Museo del Palacio. Fotos: Carlos Morales, Ingrid Rivero
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13/05/2018

Los palacios de la Ciudad Prohibida estremecen durante su recorrido. Es el símbolo de las dinastías Cheng y Ming y de los emperadores que gobernaron China durante milenios. Eran verdaderas fortalezas inexpugnables, imposible de ver para la gente del pueblo. Por eso su nombre. Era prohibido ingresar para disfrutar sus maravillas. 

Hoy, gracias al régimen del Partido Comunista, las puertas del Palacio Real están abiertas las 24 horas para todo el mundo, especialmente para los más humildes. Y eso vimos durante la visita especial que hizo una comitiva de EL DEBER que permanece en Beijing, la capital del gigante asiático. 

Miles y miles de ciudadanos chinos, muchos llegados de los barrios y poblaciones rurales más humildes inundan los pasillos de los más de 20 palacios imperiales. Es una fiesta de fotos, lecciones de historia y regocijo popular. Una inmensa fotografía de Mao Tse Tung se yergue sobre el muro inmenso que se levanta al inicio de la travesía por la Ciudad Prohibida, un complejo de palacios de más de 500 años de antigüedad.

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Las banderas rojas y las estrellas amarillas de la nación comunista se levantan imponentes en plaza Tiananmen, mientras se pierden en el horizonte las filas de gente que las quieren disfrutar. 

El palacio real está tomado por las masas que conforman el pueblo chino. Mao, líder máximo de la China comunista, recuerda a propios y extraños que aquí está firme el poder de los comunistas, mientras cientos de policías vigilan como dragones el paso de los miles de fanáticos de esta maravilla del mundo. 



 




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