7º DÍA

Las detonaciones en Oruro dejaron un ‘campo de batalla’


Las calles siguen acordonadas y afectan a dos cuadras a la redonda de los lugares de los estallidos. Los vecinos solo ingresan mostrando su carné de identidad; son escoltados por policías. Buscan rastros de explosivos

Las calles donde ocurrieron las explosiones permanecen precintadas. Es una zona comercial, la mayoría de los negocios son ferreterías
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18/02/2018

Fabio Quiroga, un estudiante que tiene su domicilio en la calle Caro de Oruro, es escoltado por un policía hasta la puerta de su casa. Es que el joven tiene que ingresar a las zonas donde se produjeron las explosiones el sábado 10 y el martes 13 de Carnaval, y que permanecen precintadas por instrucciones de la Fiscalía.

Una semana después de la primera explosión mortífera en la ciudad de Oruro, durante la Entrada Folclórica, los efectos todavía pasan factura a los familiares de las víctimas, pero también a todo el vecindario afectado por las detonaciones, que parece un campo de batalla.

Los vecinos aseguran que siente temor de andar por las calles porque temen que en cualquier momento se produzca otra explosión, ya que los autores del hecho no han sido detenidos.



Aún los alrededores de las calles Bakovic, Caro y Avenida del Ejército, donde ocurrieron las explosiones, continúan acordonadas y custodiados por la Policía, situación que hace la vida más complicada a los vecinos. Los estallidos segaron la vida de 12 personas e hirieron a unas 50 en la ciudad de Pagador.

Las calles afectadas presentan un panorama desolador. En el lugar de la tragedia se observan vidrios rotos esparcidos por doquier, permanecen al menos seis vehículos dañados, hay objetos de construcción desparramados en la vía pública, comida botada, carros rodantes de venta de comida deteriorados y ropa ensangrentada. Todo eso se confunde entre las losetas, las veredas y las paredes del lugar que se asemejan a un campo de batalla. La Policía todavía realiza inspecciones minuciosas intentando descubrir un indicio de lo que pudo haber pasado durante aquellos fatídicos días.

Fabio Quiroga comentó que nadie puede entrar a estos lugares "sin mostrar su carné de identidad. Además, luego de obtener permiso, somos escoltados por un policía hasta la puerta de nuestras casas", detalló el joven. Más allá, una anciana que acostumbra vender periódicos en la zona de la concurrida avenida 6 de Agosto, protestó porque es impedida de llegar a los lugares próximos a la zona de las explosiones, donde ella guarda su carro con el que sale a comercializar los diarios.

Ninguna ayuda



Los vecinos aseguran que hasta ahora no han recibido ninguna ayuda de las entidades locales para resarcir las pérdidas materiales que han sufrido por causa de la onda expansiva de las explosiones.

Aunque entienden que primero estuvo la colaboración inmediata de la integridad de las víctimas, expresaron que también tienen derecho a recibir ayuda por los daños que han sufrido.

Otro morador señaló que ha cotizado todos los vidrios rotos, cuyo gasto asciende a cerca de Bs 2.000, sin que nadie se haga cargo de sus problemas.

¿Por qué allí?

La Policía continúa con las pericias del lugar de los hechos. La zona no aparenta mucha importancia comercial ni existe una residencia particular como para justificar un atentado contra alguna figura conocida, aunque todavía no se descarta ninguna de las conjeturas investigativas.



"Todas las hipótesis están siendo evaluadas. La conclusión de la investigación nos ayudará a demostrar cuál ha sido la verdadera causa", explicó el fiscal departamental de Oruro, Mario Rocha.

Un integrante del equipo de bomberos dijo que esta es una zona de viviendas, con casas de no más de tres a cuatro pisos. Detrás del lugar de los hechos hay varias tiendas, especialmente ferreterías, algunas de ellas venden artefactos explosivos para la voladura de piedras en la minería. A media cuadra está un mercado.

Además, reveló que, de forma extraña, se observó que el segundo estallido fue en una de las aceras y, al momento de la detonación, pasaba fortuitamente un vehículo, cerca de un garaje.

Las detonaciones

La primera versión del comandante departamental de la Policía de Oruro, Romel Raña, fue que el sábado 10 de febrero explotó una garrafa de gas de la cocinilla que manejaba Ana Fernández (71), tras hacer contacto con el aceite en llamas, llevándose la vida de ocho personas, todas ellas familiares, que se encontraban junto a ella, y provocó heridas en otros 40 ciudadanos. Sin embargo, hasta ahora no se tienen evidencias de la garrafa que reventó. 

El estallido del martes 13, según el comandante general de la Policía, Faustino Mendoza, fue producto del uso de tres kilos de dinamita con anfo. Con ello, la versión de algún tipo de atentado se vuelve más verosímil, en este caso que ya es un tema de Estado por parte de la Policía y de las autoridades de Gobierno.

Entre el miércoles y jueves, el Gobierno hizo conocer que ambos estallidos tenían conexión

El ministro de Defensa, Javier Zavaleta, indicó el miércoles: “No descartamos que las dos explosiones hayan sido coordinadas. Se están investigando los móviles de las explosiones”.

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, confirmó el jueves que “entre los hechos del día sábado y los hechos del día martes tenemos elementos suficientes como para señalar que hay ‘conexitud’”, indicó y esperaba tener éxito en las investigaciones para demostrar los móviles, los responsables, las circunstancias y las características de todo el hecho.

Por su parte, Faustino Mendoza señaló que las investigaciones que realiza la institución del orden, con su equipo especializado, estaban “atando algunos cabos” fundamentales para determinar responsabilidades y establecer las causas de este luctuoso hecho, ocurrido justo cuando al menos 400.000 personas se congregaban en los alrededores de la avenida 6 de Agosto para presenciar la tradicional Entrada del Carnaval.

Solidaridad diplomática

El cuerpo diplomático acreditado en el país expresó sus condolencias al presidente Evo Morales por las víctimas de los hechos en Oruro; además manifestó su solidaridad con los damnificados por las inundaciones y riadas

Fue el decano del cuerpo diplomático, monseñor Angelo Accatino, quien transmitió al presidente Evo Morales, a nombre de los 34 embajadores y 20 representantes de organismos internacionales acreditados en el país, la solidaridad con los damnificados y dio las condolencias a los familiares de las  víctimas de las explosiones ocurridas en Oruro durante el Carnaval.


“Nuestras condolencias y nuestra solidaridad por los bolivianos afectados por riadas e inundaciones, deslizamientos y mazamorras en regiones del país y por los familiares de las víctimas que han fallecido en dos explosiones en Oruro en el Carnaval", manifestó durante el acto realizado en instalaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores.


Defensa Civil informó de que hasta la fecha hay 14.812 familias afectadas por las lluvias y 250 las damnificadas, además de 116 municipios en alerta.


En el acto estuvieron también el vicepresidente Álvaro García Linera y el canciller Fernando Huanacuni. Las dos explosiones ocurridas el sábado 10 y martes 13 de febrero, fecha en que se festeja el Carnaval en Oruro, dejaron 12 fallecidos y más de 50 heridos que están todavía en etapa de recuperación.


El Gobierno, a través de la Gobernación de Oruro, ha manifestado su interés en cubrir la mayor parte de los gastos de cada uno de los fallecidos y de las personas que se encuentran en recuperación en varios nosocomios, tanto de Oruro como de La Paz.
La Policía y la Fiscalía hacen los esfuerzos por esclarecer los hechos con investigaciones periciales, cuyos resultados se conocerán en al menos 10 días, de acuerdo con las autoridades nacionales. 



 




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