Martes 21, de mayo del 2013
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Plan de aceras para Santa Cruz de la Sierra



José Antonio Prado
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Si la actual gestión municipal es ‘obrista’ y a gran parte de la población le parece bien, y postergando por un segundo la demanda de que el municipio tiene la obligación de preocuparse también por el desarrollo humano de la población, propongo al alcalde y a sus oficiales implementar un plan masivo de construcción de aceras.
Es de público conocimiento –aunque no tanto– que en Santa Cruz de la Sierra se da la extrañísima figura de que las veredas, aun siendo parte de la vía pública, son responsabilidad de los vecinos y no del municipio. Son ellos quienes deben construirlas, observando además las especificaciones técnicas existentes. El municipio, cuando pavimenta, se limita a construir el ‘cordón’ que marca el nivel, y punto.
El resultado es que cada quien construye la vereda como le da la gana: en niveles distintos, con rampas para vehículos atravesando el paso, en fin. Otros tantos no las construyen siquiera, o las tienen en pésimas condiciones (no me voy a referir a quienes las obstaculizan con casetas de sereno, materiales de construcción, vehículos, puestos de comida, letreros y demás cachivachis, porque eso ya se refiere al ‘control’ de que las cosas funcionen bien, tema que al municipio no le interesa: me propuse hablar solo de infraestructura, obras, para soñar con ser escuchado).
¿Qué buenas razones habría para implementar tal plan? No mencionemos el bienestar de los vecinos: la posibilidad para ancianos, personas con discapacidad o niños pequeños de desplazarse con comodidad y sin peligros, porque eso parece no interesar. Busquemos motivos más ‘ingenieriles’. Por ejemplo, si habilitamos las veredas, vamos a optimizar el tráfico, porque los importantísimos vehículos van a poder fluir tranquilamente sin la molestia de tener que esquivar a esos perjudiciales peatones que caminan por la calzada. Nuestros autangos van a estar más cómodos. ¿No les parece bien?
Sigamos buscando razones para convencer. Este plan contempla montones de cemento, que tanto gusta, y sería un muy buen negocio para las empresas constructoras. Claro que sería más bonito pensar en contratar a los propios vecinos para la obra, contribuyendo de paso enormemente al empleo, pero esos temas están vetados en este artículo (‘empleo’ dizque, ¡ja!).
Este plan masivo debería ejecutarse independientemente del plan de pavimentación, es decir que deberían construirse las aceras en todos los barrios y todas las cuadras, sin importar que estén o no pavimentadas. Este punto debería merecer especial atención porque hay muchos barrios en los que la población pide pavimento simplemente para poder ‘caminar’ por sus calles, que de otra manera están siempre intransitables.
Sigo pensando en razones que pudieran convencer al ‘gran constructor’, y acá hay otra: ¡jardines! ¿Cuantos plantines, bancos copiados de Curitiba y chirimbolos decorativos podrían instalarse en aceras bien construidas? La Secretaría de Parques y Jardines tendría aún más trabajo, y estoy seguro de que convertiría las veredas de la ciudad en un espectáculo digno de gran orgullo para los cruceños.
De verdad, ¿se imaginan lo que ganaría en dignidad, en comodidad, en belleza y en orden nuestra Santa Cruz si el municipio encarara semejante plan? Me atrevo a proponerlo porque, como he intentado demostrar medio en broma, medio en serio, la idea es compatible con el carácter orgullosamente constructor de la gestión y, de raspapinchete y como quien no quiere la cosa, haría muy felices a muchos ciudadanos.

* Ciudadano







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