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En medio de una huelga general que paralizó gran parte de los servicios, el Congreso argentino aprobó ayer, en una maratónica sesión, una polémica ley de pensiones, crucial para el Gobierno de Mauricio Macri pero signada por violentos incidentes en Buenos Aires y protestas en rechazo a la reforma. Desde la tarde de ayer, el Congreso debatía una reforma fiscal y tributaria, otra iniciativa del Gobierno de Macri para continuar con su política de ajuste en las cuentas del Estado. 

El macrismo apunta a bajar el impuestos a las Ganancias en cuatro años,  que pasará de 35% al 25% en 2021.

Reforma de pensiones
Por 128 votos afirmativos, 116 negativos y dos abstenciones, la alianza oficialista obtuvo la aprobación de la ley que implicará un ahorro fiscal de 100.000 millones de pesos al año (unos 5.600 millones de dólares).
La inflación, superior al 20% en los últimos años, será el principal índice por el que se actualizarán las pensiones de forma trimestral, por un cambio de cálculo para los incrementos, principal punto de la reforma. Ello representa al Estado un ahorro millonario.

El oficialismo defendió la norma que modifica las pensiones para 17 millones de personas, entre ellas 4 millones de beneficiarios de ayuda
social.

El macrismo consiguió el apoyo de aliados para la primera de una serie de reformas. Macri busca aprobar además una reforma laboral y otra impositiva en el segundo tramo de su mandato, alentado por el apoyo que consiguió en las elecciones legislativas de octubre.

El debate, que comenzó el lunes al mediodía y prosiguió durante toda la noche, se desarrolló en medio de una batalla campal entre miles de manifestantes y la policía que se extendió durante horas y que causó decenas de heridos, detenidos y un tendal de destrozos en los alrededores del Congreso.

La multitud buscaba forzar la interrupción del debate como lo había hecho la semana pasada, cuando incidentes similares condujeron a suspender la sesión.

Mientras el Parlamento proseguía con la sesión, múltiples protestas estallaron también en distintos puntos de la capital argentina, bastión del oficialismo.

El batir de cacerolas se escuchó en numerosos barrios con protestas pacíficas contra la reforma, constató la AFP.
Las centrales obreras lanzaron una huelga general por 24 horas que terminó el mediodía de ayer, aunque sin la adhesión del sindicato de autobuses urbanos. Trenes, aviones y el metro sí participaron y paralizaron el transporte urbano y provincial.

En el país se volvieron a vivir escenas de choques y represión inéditas desde las movilizaciones desatadas por la crisis económica de 2001.
Macri culpó por los incidentes a “minorías que actuaron de forma premeditada”.  

“La gobernabilidad no está en discusión. Esto es la fantasía de una minoría que cree que puede afectar la gobernabilidad, pero no lo va a lograr”, dijo en conferencia de prensa.

En la jornada

Periodista apaleado
El periodista Julio Bazán sufrió una brutal agresión mientras cubría las protestas contra la reforma en la zona del Congreso.

Iglesia preocupada
Los obispos se reunieron con el presidente Macri y le expresaron su preocupación.

Maduro con ganas de llorar
“Miren lo que está pasando en Argentina. A mi me dan ganas de llorar”, dijo el presidente venezolano Nicolás Maduro.

Millonario fraude
La justicia ordenó la detención de los empresarios Cristóbal López y Fabián de Souza, cercanos a los Kirchner, por un fraude de  $us 454 millones.

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