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A diferencia de carreras preelectorales anteriores, en la que hoy estamos inmersos deviene con el desafío discursivo de enfocarse en la reivindicación marítima con la condición de maquillar la obviedad de su trasfondo político de cara al 2019. Hecho en que el Gobierno se ha esmerado proponiendo hasta el cansancio que no hay que vincular una cosa con la otra. Empero, más allá de su esmero, se puede decir que son tres las palabras clave que activan emociones añejas para la sociedad boliviana y, por lo tanto, son semillas con bastante potencial para otorgar réditos políticos a mediano y largo plazo: patria, soberanía y unidad. 

Indistintamente de los resultados que se den luego de los alegatos orales en la Corte Internacional de La Haya, la campaña gubernamental por la reivindicación marítima ya removió emociones patrióticas de forma insospechada, pues ha venido cargada de simbolismos (banderazo) con alto impacto mediático. No se puede negar que hay voces críticas con este proceder, pero probablemente sean de quienes han vuelto a recordar esas emociones añejas: tristeza por lo que se perdió y felicidad por el discurso con la esperanza de recuperar el mar, más aún, si el fallo sale favorable a Bolivia.

Así las cosas, parece que el olfato político de Demócratas estuvo más sensible que lo habitual y no perdió la oportunidad para situarse en el espacio que le ha concedido el Gobierno en el lugar de los alegatos; ello se refleja en el triunvirato que se conformó para presenciar dicho evento histórico, a pesar  de que  solo uno tuvo acceso privilegiado. Pero allende de esta anécdota, han empezado también a tomar y hacer uso de las tres palabras clave con su propio ritmo discursivo. No es casual que el ministro de la Presidencia se haya molestado porque los “amigos” del gobernador Costas también visiten los Países Bajos con el fin de “hacer política”, y sea enfático en decir que no forman parte de la comitiva oficial.

Subirse al carro de la reivindicación marítima se ha hecho un factor favorable en la carrera por el sillón presidencial, pues el octanaje que empiezan a otorgar las tres palabras clave a los discursos políticos pueden hacer la diferencia. Un terreno de batalla en el que el Gobierno nacional tiene la hegemonía, pero en el que ya hizo su ingreso Costas con una arista que también emociona, como son los resultados del 21-F y sus palabras clave: Bolivia dijo No. 

Cuando se decide por quién votar, las emociones se sobreponen a las razones, y bajo las circunstancias actuales, subirse al carro de la reivindicación marítima y estar en el lugar y momento adecuado para demostrar patriotismo y unidad, no es mal negocio. El MAS lo sabe desde hace rato, a Demócratas recién se le prendió el foquito, y sorpresivamente un expresidente con aspiraciones similares, lo dejó pasar por sus narices.