Opinión

Incertidumbre sobre reservas de gas

Guido Alejandro Arana Hace 7/27/2018 8:00:00 AM

Bolivia es altamente dependiente de la venta de gas, tanto al mercado interno como a Brasil y Argentina, fundamentalmente. El optimismo o el pesimismo del Gobierno respecto a la economía tiene precisamente como indicador a la variable de los hidrocarburos y la inversión pública de los ingresos que genera.

Incluso se ha criticado, desde diferentes ámbitos, que el país sea tan dependiente del extractivismo, porque eso hace que nuestra economía sea vulnerable al alza o baja de los precios internacionales de petróleo, así como a la capacidad o incapacidad de producción de gas que existe en nuestro territorio.

Es precisamente el último punto el que causa inquietud en este momento. Desde la última certificación de reservas de gas en 2013, no se sabe cuánto hidrocarburo nos queda en el subsuelo ni si seguimos siendo la “potencia energética” que los gobernantes aseguraban que éramos. Desde hace un par de años se ha informado que hay en curso un nuevo proceso de certificación de reservas, para saber cuál es nuestra realidad. La oposición dice que ese documento ya está en manos del Gobierno, pero que lo tiene guardado bajo siete llaves, porque el resultado no es el esperado. En el Gobierno aseguran que se informará al respecto en agosto de este año.

Por las declaraciones del ministro de Hidrocarburos, se puede conjeturar que es superior a 4 trillones de pies cúbicos (TCF) e inferior a los 10,45 TCF que reportó el anterior informe. Mientras los bolivianos aguardamos certezas, estamos en las puertas del vencimiento del contrato de exportación con Brasil, sin que las negociaciones muestren optimismo. Inquieta que haya un halo de misterio sobre el informe de reservas. Mientras tanto, la exploración en el subsuelo tiene más que ver con el optimismo de los anuncios de inversión que con los datos concretos de reservorios que pasen de probables a probados. En 2013, eran 10,45 TCF probados; 3,5 TCF probables y 4,15 TCF posibles.

El Gobierno debe dar certezas y actuar con urgencia. Si las reservas no están en el nivel que se espera, no hay que perder el tiempo sino apostar por diversificar la economía, a fin de que los ingresos del país no se precipiten con el consiguiente perjuicio para más de 11 millones de bolivianos.