Escucha esta nota aquí

El Festival Pachamama - Cinema de Fronteira, realizado en Río Branco, en el Acre brasileño, llega hoy a su fin con una destacada presencia boliviana.
Fueron siete audiovisuales nacionales que participaron en este festival. Se exhibieron tres largometrajes: 13 horas de rebelión, de María Galindo; La herencia, de Christian Calvo; y Procastinación, de Sergio Pinedo, además de los cuatro ‘cortos’, Primavera, de Joaquín Tapia; Boliwood, de Sergio Bastani; Amazonas, de Carlos Piñeiro; y Nueva vida, de Kiro Russo. Este último se llevó el galardón al mejor director de cortometrajes.

Pachamama
En 2010, este festival nació con una pequeña muestra de cine con solo tres películas en su programación. Las cintas representaron a Perú, Brasil y Bolivia, países que comparten frontera, y es precisamente este el concepto del evento.

“La intención era y es, entre muchas otras cosas, conectar y visibilizar la producción audiovisual local y crear una plataforma alternativa para la circulación y fomento de la vasta filmografía latinoamericana, pensando en el público y mercado del Amazonas y del continente” expresó Marcelo Cordero, programador de esta actividad.

El evento empezó el 22 de noviembre, con la presentación de Mentes Ociosas, una banda paceña que experimenta con la música de programas televisivos de décadas pasadas.
Esta versión contó con más de 80 películas en su grilla provenientes de distintos países latinos, así como una variedad de actividades paralelas como charlas magistrales, mesas de discusión y talleres.
A pesar de la gran convocatoria del festival, Luis Ospina, director colombiano integrante del jurado, manifestó que percibió temor para narrar una historia concreta.

María Galindo, que fue invitada de honor de la cita, agregó que “el 60% de los cortometrajes presentaron ese miedo. Yo veo un cine que no está pensando ni tiene interés en el público; un cine muy distante de la gente”.

La activista boliviana formó parte del jurado de la sección de ‘cortos’ y además dio una charla denominada Despatriarcalización y feminismo en América Latina como una de las actividades paralelas del festival.
“Creo que hubo una linda respuesta del público, la gente fue a ver la película y, al mismo tiempo, a participar de la mesa de diálogo”, relató Galindo.

El cruceño Jorge Sierra, director de fotografía de La herencia, también estuvo presente en la actividad denominada Cine en Construcción, donde la audiencia dió un ‘feedback’ al filme. “Este será el último corte que haremos, quitaremos algunas escenas y arreglaremos el sonido para estrenarla en Bolivia”, afirmó el cineasta, que adelantó que la película de terror se verá en diciembre.
Jorge y María coincidieron en un punto ya reiterado: la ausencia de apoyo en el país para el cine quita posibilidades a muchos. Mientras otros países crean fomentos para este arte, en Bolivia los logros de los cineastas son por cuenta propia.

El ganador
Nueva vida fue rodado en 16 mm y narra la vida de una pareja de bolivianos, que viven en Buenos Aires (Argentina) y que acaban de tener un bebé. La producción de Russo ya obtuvo varios premios internacionales, a los que suma este último