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La investigadora privada Jessica Jones, una particular superheroína del universo más oscuro de la editorial Marvel, regresó ayer a la plataforma de Netflix con su segunda temporada.

Jones forma parte de la colección de series de Marvel ambientadas en Nueva York que presenta el líder mundial del streaming, a las que se le suman Daredevil, Luke Cage, Iron Fist y una más en las que la trama reúne a los cuatro en una suerte de equipo de vigilantes justicieros: The Defenders.

La historia
La protagonista comienza a reconstruir su vida mientras se arma de una fama de asesina superpoderosa. 

Ahora, un nuevo caso hace que la investigadora privada encarnada por Krysten Ritter (Breaking Bad) deba enfrentarse a su propia identidad, su pasado y por qué es quien es. A Ritter vuelven a acompañarla Rachael Taylor (Trish Walker), Carrie-Anne Moss (Jeri Hogarth), Eka Darville (Malcolm Ducasse) y se le suman nuevos miembros como Janet McTeer y J.R. Ramirez, entre otros.

Pero por qué
Si no viste la primera temporada, aquí te explicamos un poco de lo que sucede con Jones.

Es una víctima con las heridas abiertas. Sus padres murieron en un terrible accidente y quienes la rescataron, experimentaron con su cuerpo de una manera brutal. Además, la raptaron y la violaron, como no lo habían hecho antes con nadie.

Su abusador (David Tennant), un controlador mental malévolo, la obligó a matar contra su voluntad. Su estrés postraumático la apartó de sus seres queridos. Cuando no hubo nadie más que la protegiera de su abusador, tuvo que defenderse a sí misma y, con ella, a toda Nueva York.
La suya es una historia sobre cómo sanar las cicatrices. Jessica Jones podrá batallar contra el crimen en las calles de Nueva York pero, sobre todo en esta segunda temporada, librará una tormentosa guerra en su interior.