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Sentadas al ingreso de una cancha de raquetbol detrás del coliseo de la UMSA, que se ha convertido en refugio para los integrantes del Comité Cívico Potosinista durante su movilización en La Paz, dos señoras discuten: “Estamos cansadas también, no es fácil todo esto, a mí me han gasificado varias veces, hay que tener paciencia, el Gobierno quiere cansarnos”.

La otra replica: “Sí, todos lo estamos, pero yo reclamo porque no avanza nada, los dirigentes no dicen nada, qué vamos a hacer, tengo a mis hijos abandonados”, aseveró.

Desde el Ejecutivo, la arenga “Potosí federal” le atribuyó a esta movilización un tinte político. “Es una protesta de facto, política y golpista. Trastoca el orden institucional normativo, que lo que menos le interesa son las reivindicaciones del departamento, más bien utiliza las demandas de una región, los sentimientos de un pueblo, para hacer política”, denunció el ministro Carlos Romero hace algunos días.

Pero nada es color de rosa tras dos semanas en La Paz, otro tiempo similar de caminata desde Potosí, más de un mes fuera de casa. Hay cansancio en las bases de 30 sectores afiliados a Comcipo y de otras decenas de clubes, asociaciones y agrupaciones no políticas como asociaciones de padres de familia y clubes de disciplinas deportiva que se han sumado a la movilización.

Es gente que tiene miedo. “Nos persiguen, nos acosan, estamos fichados. No es fácil estar acá. Yo ando con gorra, me cambio ropa dos veces al día, porque hay mucha presión”, comentó un comerciante.
Una autoridad originaria de Coroma, mostrando las palmas de las manos, reclama por qué “el Evo no quiere hablar con nosotros. Somos de su misma clase social, somos como él, hemos votado por él”.

Muestra a un grupo de personas en las graderías del coliseo. “Todos nosotros somos del área rural. Mienten, dicen que esto es solo de la ciudad, y no es así, aquí hay gente del pueblo”, manifiesta el dirigente.
Otro tema fue la toma a dinamitazos de las instalaciones del Viceministerio de Gobierno.

El vicepresidente Álvaro García Linera sentenció: “No se quiere dialogar, se busca cualquier pretexto para no ir al diálogo, la confrontación, la violencia, heridos y muerte”. El ministro Juan Ramón Quintana fue más allá y habló de “tozudez, con su capricho, con su obstinación están llevando a la ciudad de Potosí a un callejón sin salida", dijo en contacto con la Red Patria Nueva.

“Nos quieren dar solo el 3% de regalías”, “en 2010 firmamos un convenio para la fábrica de cemento y nunca cumplieron”, “Después del Cerro Rico, qué nos queda, no estamos contra el Gobierno, necesitamos fábricas e industrias.

Prometió un hospital de tercer nivel en su campaña y ahora ya no quiere”, “el gas no llega a Potosí”, “nos dicen que no necesitamos aeropuerto, y ellos lo prometieron”, dicen las bases. Para unos es político, para otros es cuestión de supervivencia