Opinión

Dos conflictos resueltos y uno en potencia

El Deber 22/7/2018 04:01

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Algunos conflictos que por su naturaleza casi endémica prácticamente no reciben atención de la prensa mundial, siguen aún su problemático curso. Tal el caso del suscitado entre Arabia Saudita y Yemen, por ci-tar un solo caso. Hay otros conflictos que felizmente concluyen y abren el camino de la paz. Uno de ellos fue el de Grecia con Macedonia en los Balcanes. Aunque todavía sujeto a la aprobación parlamentaria, se zanjó el problema que persistía por el uso de la palabra ‘Macedonia’ como nombre de un país independiente, aspecto que para Grecia era inacep-table. Esta última nación reivindicaba el apelativo para sí, pues territo-rialmente ostenta su propia parte macedónica y la atesora como here-dad histórica por haber nacido allí Alejandro el Magno. Después de de-liberaciones que duraron años se acordó que Macedonia se llamará de aquí en adelante Macedonia del Norte. Asunto terminado.

Otro complicado intríngulis también concluyó, esta vez en África. Se trata del enfrentamiento sostenido por décadas entre Eritrea y Etiopía. Ambos países firmaron una declaración de paz y amistad en la que acordaron terminar las hostilidades; reabrirán embajadas y restablecerán vínculos de transporte, comercio y telecomunicaciones. Sobre la base del llamado Acuerdo de Argel (2000) Etiopía devolvió la ciudad de Badmea a Eritrea y además se lograron otros acuerdos. Al finalizar en 1952 el mandato de las Naciones Unidas, Eritrea se federó con Etiopía, país que prácticamente la anexó y disolvió su parlamento autónomo. Los eritreos lucharon para recuperar su independencia y lo lograron desde 1991, aunque la situación siguió tensa por la disputa de algunos territorios. Ahora ha llegado el momento de la paz. Dos países paupérrimos, desgastados por luchas durante las cuales hubo escenas de horror y terribles hambrunas, ahora se encaminan por la ruta de la reconciliación. 

Entre Etiopia y su nórdico vecino Egipto ha surgido un gran problema. La gigantesca represa Renacimiento que construye Addis Abeba a un costo billonario, preocupó a la dirigencia de El Cairo desde el inicio de la obra, ya que una vez concluida y en marcha –de no existir concerta-ción bilateral previa–  la corriente del río Nilo podría alterarse provocando funestos cambios aguas arriba, en territorio egipcio. Recientemente los dos países se comprometieron en la búsqueda de una solución pacífica, pero no es la primera vez ni la última que declaran cosas así para luego entrar en tensiones, las que podrían aumentar en la medida en que avanza la construcción de la mega represa. El tiempo dirá si en este crítico contexto será posible lograr entendimientos. Ojalá así sea.