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No hay dudas, el presidente Evo Morales ha marcado un giro en su estrategia comunicacional para tratar a Chile y la demanda marítima. Cuando faltan 12 días para que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya lea su veredicto sobre si el Estado chileno tiene la obligación de negociar con Bolivia de buena fe, de manera pronta y concreta, una salida soberana al mar, el jefe de Estado remarcó una postura más conciliadora que busca abonar el terreno para un diálogo entre países después de conocerse el fallo.

Por ejemplo, ayer, durante las fiestas patrias de Chile, el presidente los felicitó por la celebración y aseguró que las relaciones bilaterales entre ambos países ingresaron a una “nueva era de paz”.

“En momentos en que las relaciones entre nuestros países ingresan en una nueva era de paz, saludamos al hermano pueblo de Chile en sus fiestas patrias. Asimismo, agradecemos a los hermanos chilenos que se solidarizan con la reivindicación marítima boliviana. ¡Felicidades!”, afirmó Morales, mediante su cuenta oficial de Twitter.

En el pasado, expertos bolivianos en política exterior, como Henry Baldelomar, señalaron que debido a que la demanda boliviana plantea recuperar la cualidad marítima a partir de negociaciones de buena fe, es necesario que la diplomacia boliviana genere las condiciones de confianza para encarar un diálogo; los mensajes conciliadores son los que le convienen a La Paz. Y, por el contrario, los discursos de confrontación alimentan la estrategia chilena de enturbiar las conversaciones y generar susceptibilidades para que así, aunque la CIJ falle a favor de Bolivia, no existan condiciones para cumplir el veredicto.

Cosa para corroborar la hipótesis de Baldelomar, La Moneda ha endurecido mucho más sus posiciones con expresiones y actos. Por ejemplo, el canciller de Chile, Roberto Ampuero, dijo que ve a Evo Morales como un “candidato en campaña”. Días antes, Ampuero había cancelado la reunión del Comité de Fronteras de Bolivia y Chile aduciendo que no existía el clima diplomático para poder desarrollarlo consistentemente.

A su turno, el presidente Sebastián Piñera hizo una insinuación que ofendió a más de uno de los voceros bolivianos. “Los países honorables honran los tratados que firman”, manifestó Piñera en alusión al Tratado de 1904, el mismo que, para el Gobierno de Chile, sepulta las aspiraciones de Bolivia de recuperar una salida al mar.

Tuto y García Linera

Al expresidente Tuto Quiroga le cayó pesada la frase de Piñera. Así que fustigó al mandatario chileno por cuestionar la honorabilidad de Bolivia con “falsedades”.

“Recurrir a esa falacia para ofender la honorabilidad del pueblo boliviano en su conjunto hace daño. No dañemos la relación bilateral acusando o sindicando a los pueblos”, reprochó. Por su parte, el vicepresidente Álvaro García Linera contestó a Ampuero que “nunca necesitamos levantar la bandera del mar para ganar las elecciones con más del 60% y el canciller chileno ahora necesita de la bandera del mar para ocultar el naufragio diplomático de su Cancillería”. Morales, por su parte, insiste en lo suyo: la conciliación.