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Muy por debajo del nivel de las aceras, a 105,5 metros de profundidad, la estación de metro Arsenalna, en el centro de la capital ucraniana, es desde su inauguración en 1960 la más profunda del mundo, “un viaje al centro de la Tierra”, según un turista no muy afecto a los sitios cerrados.

Llegar a los andenes de esta parada del suburbano de Kiev, construida durante la época soviética, supone un recorrido de más de cinco minutos desde la superficie, un dato muchas veces desconocido para los turistas en la ciudad y no apto para claustrofóbicos.

No en vano los dos tramos de interminables escaleras mecánicas están flanqueados por decenas de carteles con publicidad.

"No sabía que era tan profunda. Cuando entré por primera vez tuve la sensación de bajar al centro de la Tierra", bromea el italiano Antonio Iafano, "sorprendido" por la singularidad del metro, que apenas ha sido renovado en 57 años.

 

Pensada  para tiempo de guerra Dos tramos de largas escaleras mecánicas llevan a los andenes de la estación Arsenalna. Quienes se aburren de la publicidad aprovechan para sentarse en los peldaños a leer algunos párrafos. El viaje dura cinco minutos.
 

La estación Arsenalna, que forma parte de la línea que conecta las dos orillas del río Dniéper que cruza la ciudad, debe su nombre a la emblemática fábrica homónima, situada a pocos metros en el exterior, que durante la II Guerra Mundial producía armas para el Ejército Rojo soviético.

Pese a su sobria decoración, esta parada es un atractivo turístico y por ella pasan cada día al menos 26.100 viajeros. Cerca están sitios de gran importancia histórica y cultural como la plaza del Maidán, el Monasterio de las Cuevas de Kiev y el Museo de la II Guerra.

La profundidad del metro de Kiev se debe a que fueron ideadas como refugio en caso de ataque o catástrofe nuclear, con el detalle añadido de que la temperatura permanece constante durante todo el año, lo que es  un escape del gélido invierno ucraniano.

De hecho, en Kiev existen largos centros comerciales bajo tierra, con decenas de tiendas de alimentos, ropa y todo lo necesario.
Llama la atención el diseño de las estaciones más antiguas, con mosaicos que representan el legado cultural de la Rus de Kiev, el Estado eslavo antiguo que unió a bielorrusos, rusos y ucranianos.

Junto a Arsenalna, destacan por su profundidad la estación del metro ruso de Admiralteyskaya en San Petersburgo (102 m bajo tierra) la de Puhung, situada en Pyongyang, Corea del Norte (100 m).