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La masiva presencia de vendedores informales en las calles donde estuvo el mercado La Ramada, movilizó ayer a los miembros de la Guardia Municipal, que por la tarde se volcaron masivamente a esta zona con la misión de disuadir a los comerciantes que se retiren de los espacios públicos.

Los gremiales, que pusieron a la venta ropa, zapatos, ollas, alimentos y cosméticos, utilizaron las aceras y, en algunos sectores, las calles, que luego del traslado del centro masivo de consumo lucían libres de vendedores y por donde la circulación vehicular es permanente y fluida.

“Solo queremos vender en esta zona los sábados y los domingos, porque en el nuevo mercado hasta ahora nos han facilitado las condiciones mínimas para estar allí, ya que ni baño hasta ahora nos instalaron”, se quejó una comerciante, que solo pidió ser identificada como Gladys.

Junto a ella, otras dos compañeras de venta que compartían la acera donde ella se había asentado justificaron su presencia en lo que fue La Ramada, indicando que las ventas en el nuevo mercado son mínimas y que ellas, al igual que el resto de informales que estaba en la zona, tienen deudas bancarias y necesitan llevarles el pan del día a sus familias.

No se enfrentarán

El general Herland Camacho, secretario de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía, dijo que sus gendarmes tienen la orden de no enfrentarse a los comerciantes, pero aclaró que no permitirán que vuelvan a tomar las calles. Además, acusó al dirigente Jaime Flores de ser el instigador para esta toma de las calles.