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Francia debe vigilar a cerca de 3.000 personas en el marco de la lucha contra el yihadismo, indicó este miércoles el primer ministro Manuel Valls en una rueda de prensa para presentar nuevas medidas de seguridad tras los atentados de París.

"Hay que vigilar a 1.300 personas, francesas o extranjeras, por su implicación en redes terroristas en Siria e Irak [...] A esas se añaden 400 o 500 personas en redes más antiguas o que afectan a otros países, así como a los principales actores activos en el ciber-yihadismo francófono. En total son cerca de 3.000 personas que hay que vigilar", afirmó.

El primer ministro anunció también la contratación de 60 capellanes musulmanes en las prisiones francesas para luchar contra la radicalización de los detenidos durante su encarcelamiento.

Además pidió una reflexión a todos los partidos políticos sobre la posibilidad de retirar la nacionalidad francesa a las personas condenadas por terrorismo.

En total, este plan necesitará una inversión de 425 millones de euros en los tres próximos años. El primer ministro reiteró que se trata de tomar "medidas excepcionales pero no de excepción".