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Este viernes se reabre la embajada de Estados Unidos en La Habana, la misma que había sido cerrada hace 54 años por el último diplomático norteamericano en la isla: Philip Bonsal.

Nacido en Nueva York en 1903, Bonsal ocupó el cargo de embajador de Estados Unidos en Bolivia justo antes de ser trasladado a Cuba.

El diplomático llegó a La Paz en 1957 después de haber cumplido misión en Colombia y estuvo dos años en el país, durante el primer gobierno de Hernán Siles Suazo. Su gestión concluyó en enero de 1959 cuando triunfó la revolución cubana.

Una vez que cayó el régimen de Fulgencio Batista y Fidel Castro ingresó en La Habana, el presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, resolvió enviar a Philip Bonsal a la isla en reemplazo de quien había sido embajador hasta entonces, Earl T. Smith.

El vínculo de Smith con la dictadura de Batista era estrecho, lo que limitaba las posibilidades de mantener buenas relaciones con el gobierno revolucionario. A raíz de eso, se decide nombrar un nuevo embajador.

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Bonsal estuvo en Cuba hasta octubre de 1960 y dejó en representación de su gobierno al encargado de negocios, Daniel M. Braddock que estuvo un año como jefe interino cuando se rompieron las relaciones diplomáticas entre La Habana y Washington.

El destino de Bonsal

Tras la expulsión de embajadores en Estados Unidos y Cuba, Bonsal fue enviado a Marruecos, país que se convirtió en su último destino diplomático.

En 1971 escribió el libro "Cuba, Castro y Estados Unidos" en el que relató sus impresiones sobre la relación entre ambas naciones y advertía que la animadversión era inevitable.

Murió en 1995 a causa de una neumonía en su país natal.

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