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El cansancio acabó con las ganas de llegar a más acuerdos. Tanto la dirigencia potosina como las autoridades gubernamentales no lograron replicar la maratónica sesión de negociación del sábado, sin embargo, ayer, en casi 24 horas de debate, se llegó a acuerdos en siete de los 26 puntos que exige el Comité Cívico Potosinista (Comcipo).

Todos los consensos se centran en las temáticas de salud y energía. Hoy continuará el diálogo, que fue cortado por los mineros debido a que la audiencia para liberar a los cuatro detenidos se desarrollará en esta jornada.

La media jornada de diálogo se vivió con normalidad, incluso hubo algunos aplausos y alagos de ambas partes. En la primera parte se negoció netamente el eje de energía. El debate se inició a las 10:00 y bastaron dos horas y media para sellar los tres primeros acuerdos. Todo fue tranquilo, no hubo fricciones ni acusaciones.

La viceministra de Electricidad, Hortensia Jiménez, encabezó la negociación. No necesitó de los experimentados ministros Juan Ramón Quintana, de la Presidencia, ni Carlos Romero, de Gobierno.

La autoridad enumeró los avances en la construcción de plantas hidroeléctricas y de energía alternativa. La dirigencia, por mucho tiempo, se limitó a observar a la viceministra y en algunos casos replicó con actas que fueron firmadas en 2010 y que demuestran retrasos en obras.

En esta primera etapa se logró fijar fechas para la revisión de cuatro proyectos energéticos. Los temas a los que se llegaron a acuerdos son el complejo hidroeléctrico río Yura, la planta hidroeléctrica Supay Chaca-río Pilcomayo y el proyecto de energía geotérmica en la Laguna Colorada.

Además, se comenzó a analizar la propuesta de energía eólica en el sudoeste potosino y una planta geotérmica en la zona donde nacen las aguas del Silala.

“Queremos convertir a Potosí en el centro nacional de energía alternativa, existen todas las condiciones y ahora se trabajará en los proyectos finales”, informó la viceministra Jiménez.

Aplausos por acuerdos
La dirigencia potosina expresó satisfacción por los alcances; empero, prefiere esperar las fechas establecidas para sellar definitivamente los pactos. “Es un avance importante y aplaudimos toda la predisposición del Gobierno en estos asuntos de energía”, detalló el líder de Comcipo, Jhonny Llally.

Hasta ahí todo marchaba bien. Cerca de medio día llegaron a la sala principal del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), donde se desarrolla el diálogo, el gobernador de Potosí, Juan Carlos Cejas, y el alcalde potosino, William Cervantes. Esta presencia molestó a la dirigencia cívica y las autoridades regionales se ganaron silbidos y enojos.

Esa no fue la única molestia. El diálogo ingresaba a negociar el tema de salud; sin embargo, se suspendió debido a que el canal estatal cortó la transmisión del debate debido a que el presidente Evo Morales entregaba títulos agrarios en el área rural potosina. Se decidió dictar un cuarto intermedio y los ánimos estaban tensionados.

Ya a las 14:30, la ministra de Salud, Ariana Campero, logró calmar la tensión y explicó los avances en la construcción y el diseño de hospitales en el departamento de Potosí. La dirigencia se había olvidado la molestia, pero en esta temática mostró más observaciones a las explicaciones del Gobierno.

Romero y Quintana tenían un discurso tranquilo, no agredían. Es más, evitaban hablar y daban paso a otras autoridades para que respondan los cuestionamientos de los dirigentes.

En el área de salud se logró establecer las bases para la construcción de un hospital de tercer nivel en la ciudad de Potosí. Además, de otros nosocomios en los municipios de Tupiza y Llallagua. Estos acuerdos fueron pulidos ayer por la noche. Una comisión cívica y la ministra Campero salieron de la sala para establecer fechas para la concreción de las obras.

“No queremos más engaños, ya hubo acuerdos desde 2010 para la construcción de estos hospitales, pero no fueron cumplidos, entonces, cómo podemos confiar”, cuestionó el dirigente cívico Llally.

Calma de Quintana
En este punto, Quintana salió al paso con demasiada calma. Miraba cómo Llally atacaba al Gobierno con los brazos cruzados. El dirigente terminó su alocución y culpó al exministro de Salud Juan Carlos Calvimontes por no cumplir los acuerdos. Lo tildó de “demagogo” por prometer cosas que eran difíciles de cumplir.

Se disculpó y eso logró que la dirigencia lo llame “hidalgo”. Ahí, el diálogo volvió a la normalidad. No había quejas y la ministra Campero ya había logrado sellar tres puntos y solo faltaban las fechas para iniciar las obras. “Por ejemplo, en el hospital de tercer nivel tenemos el financiamiento del BID?(Banco Interamericano de Desarrollo), aunque existe también la competencia del municipio”, explicó la autoridad en Salud.

Ya a las 18:00, Cejas y Cervantes intentaron tomar la palabra. No los dejaron. Cejas quería explicar la competencia de la Gobernación en la construcción de hospitales y al intentarlo casi quiebra el diálogo. “Quiero hablar”, gritó el gobernador mirando a Llally.

El cívico se levantó y amenazó con abandonar el debate, pero Romero calmó los ánimos e intentó que Cervantes se dirija al auditorio. Se vivió otra muestra de rechazo. Las autoridades regionales no lograron hablar.

Ya habían pasado casi 24 horas de debate. A las 20:00, los mineros cooperativistas se acordaron de los cuatro detenidos y pidieron un cuarto intermedio hasta que se inicie su audiencia. Sin dudar y sin reproches, Romero y Quintana lo aceptaron. Hoy vuelve el diálogo a las 8:00 y terminarán de abordar el tema de educación e iniciarán el eje de desarrollo productivo