Renegó contra su ser. Pidió auxilio, pero nadie se lo dio. Quiso ser otro y tampoco pudo. Se negó a sí mismo para sobrevivir pero... se quebró. Tuvo que huir de todos sus monstruos para perdonarse, encontrarse y ser simplemente él: Evan Peix.

Asfixia y libertad

Nació en Nueva York, pero eso y nada más. Santa Cruz de la Sierra lo amamantó, lo vio crecer y lo llevó a la cima del éxito televisivo. Tuvo nueve años cuando hizo un casting en Unitel y conquistó a la producción de Unitoons. Formó parte de la generación de niños estrellas hasta sus 12 años junto a Camila, Anabel, Leonardo y Marvin. Mucho después condujo Comando Kids en ATB y Teen Zone en Megavisión.

Ya de joven protagonizó varios escándalos mediáticos y apareció seguido en los programas de chismes. Hasta que se hartó. Y escapó de todo. Ya pasaron ocho primaveras viviendo en Miami y dice que ahí encontró paz, refugio y libertad. Eso, su tierra no se lo pudo dar. “Bolivia me asfixió. Ser libre es lo más rico que puede existir”, dice y suspira.

Sexo e iglesia

Un niño siempre es inocente de lo que sucede alrededor. Eso se lo dice una y otra vez. Tuvo nueve años cuando pasó por una experiencia sexual con otro hombre. Pensó que lo habían abusado y que ‘eso’ no estaba bien. De todas formas siguió con su vida. Iba al colegio, jugaba con sus amiguitos en la calle y dormía como cualquier mortal. Después se dio cuenta de que ‘eso’ lo había marcado para siempre. A los 13 volvió a practicar lo mismo. Y tuvo que ocultarlo. Pero no para siempre. La atracción que sentía por el mismo género era fuerte y tuvo miedo de manifestarlo ante una sociedad que lo apuntaba con el dedo y que le zumbaba al oído que era un chico “anormal”. Allí corrió a la iglesia.

Buscó a Dios de “todas las formas”. Fue mormón, testigo de Jehová, evangélico y católico, pero no halló la salida a su laberinto emocional. “Tenés que vivir una vida falsa, mentir en tus relaciones amorosas y fingir tu sexualidad, pero llega un momento en el que te cansás y debés ponerte en ‘off’ y luego en ‘on’ para ver si podés ser vos”, explica.

Ahora tiene 26. Cree en Dios, pero señala que la religión “estafa a los feligreses”. “Me acuerdo que el pastor pedía el diezmo a la gente e iba a la iglesia con una camionetanga...”, dice. Y eso, para él, “no está para nada bien”.

Continúa: “Nadie es santo. Nadie es puro. ¡Quitémonos las máscaras! Hay muchos cambas reprimidos... conductores, productores y periodistas gais”.

Prostitución y boda

“Hubo muchas cosas que se dijeron en Bolivia, algunas fueron ciertas y otras no”, asegura. Pero ahora lo puede decir abiertamente: “Soy gay y soy feliz. ¿Quién te dijo que los gais vivimos reprimidos? ¡Mentira! Somos felices y libres. El pasado es pasado. El futuro y el presente importan. Los errores me hicieron lo que soy ahora. Si no tenés errores, no avanzás. Sos un zombi”.

A pesar de ello, sigue revolviendo su pasado. Cuenta que cuando llegó a Miami solo tenía 300 dólares y tuvo que ingeniárselas para sobrevivir en un país tan distinto al suyo. Trabajó de mesero, pero no se sintió satisfecho y recurrió a la prostitución. “Fui stripper. Me daban dinero por sexo. Ganaba mucha plata en una noche. Caí en las drogas. Tuve una vida de locos, con libertinaje”, reveló.

Después del descontrol llegó la calma: “Hubo un momento en el que dije que tenía que parar. Todo tiene un límite. Yo no pasé de eso. Los humanos somos seres animales de hábitos. Conocí a mi pareja y eso me cambió”.

Ese nuevo ‘yo’ llegó con nuevos conceptos. Ahora piensa que la prostitución “no es para todos” y que “la mayoría de las personas se han prostituido alguna vez”. “Cuando vas a un restaurante y un mesero te sonríe es una forma de prostitución. Incluso hay gente que se casa por conveniencia”, manifiesta.

Sigue: “No todo el mundo se arriesga a eso (prostitución). No es para la siquis de cualquier persona. Pero el amor puede barrer con todo lo que hiciste”. Sale con un cubano de un año mayor que él. Su nombre es Endy Morffi y lo conoció en Miami. Sí desea casarse y adoptar hijos. No sabe cuándo lo hará, pero cree que será pronto.

Ambos participaron en el Men Universe Model, que se realizó el viernes en República Dominicana. Evan fue míster Guatemala (aunque no nació ahí) y su novio representó a El Salvador. Eso de buscar un título, para Evan, es porque todavía no puede dejar ir al modelaje publicitario.

Mamá y Bolivia

Tuvo 16 cuando se escapó de su casa y no volvió a ver a su madre. Sufrió. Lloró. Vivió con su hermana en un cuarto alquilado y aprendió a soportar los días grises. Fue en 2016 cuando volvió a Santa Cruz y la buscó. La sorprendió en su trabajo; las lágrimas cayeron y el perdón fluyó. Desde entonces chatean y ella sabe que su hijo es gay.

“Tu familia te tiene que aceptar tal y como sos. No hay que tener miedo a que sepan quién sos realmente”, expresa y sus palabras se convierten en un mensaje para aquellos que todavía no se animan a salir del clóset.

El ex-Unitoons está de acuerdo con que la comunidad LGBTI se organice en el mundo y cuente con su propia institución. También considera que Bolivia no puede seguir en el siglo pasado con este tema: “Deben actualizarse”. Y así demuestra su posición a favor de la legalización del matrimonio gay y de la adopción de hijos entre personas del mismo sexo. Lanza una cifra: “Hay 158 millones de huérfanos en el mundo. Me gustaría ser el papá de uno de ellos”. Y enlaza la idea: “Cuando tenga un bebé no le daré la leche, pero podría ponerme senos falsos (ríe), aunque prefiero que eso lo haga Endy”.

Dietas y feminidad

Dueño de una figura muy bien trabajada. Practica una rutina a la que él llama dieta vegana alcalina, nutrida de proteínas, legumbres, nueces, almendras, limón, papa dulce y aceite de coco.

Evan puede ser sexi, pero no creído: “Tengo un aura sexual. Tengo seguridad en mí mismo. Soy vanidoso cuando mi trabajo lo requiere”. No puede con su genio y anda mostrando sus abdominales en Instagram. Y es que lo del coqueteo va con él.

Respeta a la mujer. Afirma que es lo más lindo del mundo. Apunta que la feminidad es esencial en la naturaleza. Y a ello añade que está “bien” que un transexual participe en el Miss Universo (refiriéndose a la miss España). “El mundo está cambiando. Hay tipos que son tipas. Está bien por ella (Ángela Ponce), porque trabajó en su belleza y ahora es lo que él siempre quiso ser”, señala.

Hay algo que no ha cambiado en Evan y es cerrar la boca. Suelta la sopa cuando le da la gana. Sigue siendo stripper, pero de despedidas de solteras, y ya no acepta ningún dólar de más. Aclara que solo baila y hace piruetas. Estudió ingeniería de audio. De día se pone el traje de un superhéroe de Marvel, de un príncipe de Disney o de Micky Mouse para animar cumpleaños de niños o baby showers. Eso llena su espíritu. Y no quiere saber de líos. Desea ser solo él, su novio, su paz y ‘su’ playa.