Escucha esta nota aquí

La sonrisa y el valor de Amelia Earhart pertenecen a una época de hazañas de la exploración aérea y de fotografías en blanco y negro. Aviadora en una época en que el cielo era cosa de hombres, la piloto había acumulado marcas y prestigio a lo largo de casi una década de desafíos superados, y en 1937 estaba en la recta final de su intento por dar la vuelta al planeta por el Ecuador al mando de un avión, cuando desapareció por completo. O casi. Unos huesos encontrados en una remota isla del Pacífico Sur tres años después, que originalmente se creía que pertenecían a un hombre, pueden ser realmente los de la famosa aviadora, según un nuevo estudio. 

Richard Jantz, profesor emérito de antropología en la Universidad de Tennessee, usó análisis modernos de medición de huesos para determinar que los restos eran con un 99% de seguridad los de Earhart. La piloto desapareció durante su vuelo pionero junto a su copiloto Fred Noonan.

Su desaparición es uno de los grandes misterios de la aviación y los intentos por resolverlo a través de expediciones de búsqueda hann sido casi tantos como las obras dedicadas a revivirla en el cine y la literatura.

¿Y... dónde está la piloto?

La teoría más fuerte sobre su desaparición es que Earhart, que tenía 39 años, y Noonan, de 44, se quedaron sin combustible y cayeron con su Lockheed Electra al Pacífico cerca de la Isla Howland en el último tramo de su aventura, que debía terminar en California.

Se supone que lograron aterrizar en la inhabitada Isla Gardner, ahora llamada Nikumaroro, parte de la República de Kiribati, donde ella sobrevivió por un tiempo.

En 1940, una expedición británica encontró un esqueleto humano, huesos, parte de la suela de un zapato de mujer y un par de cosas más. Los restos fueron enviados a Fiji y examinados en 1941 por el doctor David W. Hoodless, profesor de anatomía, que determinó que eran los de un hombre.  

Luego, los huesos se perdieron.

Meses atrás, usando un programa digital llamado Fordisc, que estima el sexo, estatura y otros detalles a partir de medidas de esqueletos, Jantz reexaminó siete medidas de huesos hechas por Hoodless y las comparó con las medidas de Earhart basándose en fotos y ropa de ella.

Así determinó que los huesos eran seguramente los de la aviadora, pues se asemejan más a los de Earhart que a 99% de individuos de una amplia muestra referencial, según el estudio.

Las conclusiones

“Esto apoya la conclusión de que los huesos de Nikumaroro pertenecieron a Amelia”, dijo Jantz. “Los huesos son consistentes con Earhart en todos los aspectos que conocemos o podemos inferir razonablemente”.

“Hasta que sea presentada evidencia definitiva de que esos restos no eran los de Amelia Earhart, el argumento más convincente es que son los de ella”, dijo.

El estudio fue publicado días atrás en el diario Forensic Anthropology de la Universidad de Florida y por ahora es tomado como el examen que puede dar solución a un misterio de 80 años.