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El caporal Morena, de los orureños de Pasión Andina no logró encantar a los jurados de Viña del Mar, que anoche, al abrir la competencia folclórica le dieron un triste 5.1 de calificación.

Ni los cascabeles de los bailarines de los caporales San Simón ni las potentes zampoñas y charangos de nuestros cinco competidores vencieron a la guitarra de la chilena Elizabeth Morris, que sin mucha pompa ni esfuerzo logró 6,2.

La segunda nota más alta de la noche la tuvo el brasileño Marco Castillo, que con su Forró no Canadá obtuvo 5,2.

Con esta calificación, Bolivia queda en el penúltimo lugar en la categoría folclore, con chance de reivindicarse mañana en la segunda tanda de presentaciones de su grupo.

En la competencia internacional, el colombiano Julián Díaz, con su bachata Baila conmigo obtuvo 5,2; la canadiense Lori Nuic, que interpretó en pop Something beatiful, registró 5,6; y la argentina Laura Sky y su tema en pop-rock Mejor que te perdí alcanzó un 4.0.

Hasta la última gota de Arjona

Que desafinó, que ya dobló las cuatro décadas, que es imposible jalarle el pelo a una botella, digan lo que digan, con más de una hora y media de espectáculo Ricardo Arjona recibió las gaviotas de plata y de oro de un público que lloró, cantó a gritos y pidió hasta la última gota del repertorio del guatemalteco.

Las cámaras que registraron lo que sucedió anoche en la Quinta Vergara mostraron un anfiteatro donde no cabía una aguja y en el que una infinidad de letreros declaraban amores y mandaban saludos de todos los rincones del mundo.

El escenario se convirtió en una ciudad llena de edificios, en una serranía y hasta en una calle por donde Arjona paseó contando sus Historias de un taxi, a su Señora de las cuatro décadas y hasta a unos Cavernícolas, disfrutando de los Minutos, a pesar de su ataque de Apnea.

Sus baladas-pop se refrescaron con ayuda de un saxofón, violines y hasta de un clarinete. Arjona se robó lágrimas con su interpretación de Fuiste tú, que cantó junto a Gaby Moreno.

¡Qué galanazo! Repartió besos en manos, mejillas y hasta en los labios de una cuarentona, de esas que tanto ama. Las gaviotas hablan por sí mismas y se fueron tras de Arjona.

Luego del cantautor actuó el humorista chileno Centella, que dejó en evidencia la fidelidad de sus coterráneos, que perdonaron su nerviosismo y errores y premiaron sus pocos buenos chistes, con las dos preciadas gaviotas.

Cerró la noche romántica en Chile, y triste en Bolivia, Reik

Horas antes, el grupo envió un caluroso saludo a sus fans:


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