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Este lunes, el primer día del traslado de los comerciantes informales asentados en las calles y aceras adyacentes a Los Pozos será voluntario, pues en esa jornada no habrá intervención de la Guardia Municipal ni de funcionarios de las reparticiones municipales que se encargarán de ejecutar el plan de ordenamiento de dicho mercado. 

No obstante, el martes habrá intervención municipal si es que no hay la respuesta esperada de los comerciantes para que despejen los espacios públicos. Se prevé que los vendedores de ropa y de zapatos sean los primeros en trasladarse a las nuevas instalaciones que construyó la Alcaldía en la avenida Alemania, entre el séptimo y octavo anillo.

Según el administrador del Mercado Minorista Los Pozos, Fabricio Franzek, las puertas de estas nuevas instalaciones se abrirán a las 5:00 para que los comerciantes empiecen a trasladar su mercadería y, en caso de que alguno de ellos requiera de ayuda de la Alcaldía para cargar sus productos,  se pondrá a disposición vehículos para facilitar la tarea. 

La Guardia Municipal movilizará a 400 funcionarios para que ayuden con el traslado gremial, mientras que la Secretaría de Movilidad Urbana también desplazará a su personal para que apoye en el desvío del tráfico vehicular.  

El horario de funcionamiento del nuevo mercado aún está siendo analizado entre las autoridades municipales y la dirigencia gremial, al igual que la dimensión de los puestos de venta, pues inicialmente se había decidido que sea de cinco metros cuadrados, pero después de verificar los rubros y el número de comerciantes se decidió reducir el tamaño de estos.

Según Franzek, ayer se empezó a emitir las notificaciones para que los comerciantes que venden en las calles desalojen los espacios públicos (de forma pacífica).

Tras la notificación, uno de los comerciantes decidió retirar del lugar su mercadería y llevarla a su casa para poder ingresar el lunes al nuevo mercado. 
Una vez que se inicie el traslado al nuevo mercado, al menos 150 supervisores se encargarán de ayudar en el ordenamiento, mientras que 100 guardias municipales serán los responsables de dar seguridad en esos predios para evitar robos de mercaderías u otros incidentes. 

En las nuevas instalaciones
Desde ayer se han intensificado las tareas de organización, planificación y traslado de los gremiales. Por ejemplo,  se observó a más de 20 personas acondicionando   una de las guarderías que funcionarán en las nuevas instalaciones, mientras que otros revisaban las carpetas que dejaron los comerciantes minoristas con sus datos personales. 

Hasta el mediodía de este viernes había 4.512 carpetas con la documentación respaldatoria que dejaron los gremialistas en procura de acceder -mediante concesión por 10 años- a puestos de venta; sin embargo, esa cifra será reducida a unos 3.300.  

En una de las salas, un grupo de funcionarios de la Alcaldía revisaba los documentos y en otra se procesaban los datos de cada comerciante.

Según Franzek, los vendedores que no estén en ese grupo serán reubicados en otros ambientes de ese mismo predio o, en su defecto, deberán compartir un puesto con otro vendedor, pues, según él, hay comerciantes llamados ‘feriantes’ y también ambulantes que trabajan en horarios específicos y no continuos.

En el interior del nuevo mercado  hay pintores, electricistas, jardineros y albañiles que apuran los trabajos para dejar todo listo para este lunes.

Unos demarcaban los puestos, otros se encargaban de señalizar las áreas y los ambientes, otros de revisar toda la conexión de electricidad, incluso había personal que retiraba los escombros y materiales de construcción que ya fueron utilizados en el pintado de la fachada. 
También se observó a personal   de aseo urbano y a jardineros plantando arbolitos en las jardineras.

Mucha incertidumbre

En las afueras del predio había un  grupo reducido de comerciantes que llegó para saber si la solicitud que dejaron durante las mesas de trabajo para acceder a un puesto de venta fue aceptada. Además, querían saber en qué ambiente se instalarán desde el lunes para vender sus productos. 

“Todo es incierto ahora, dejamos los papeles que nos pidieron, pero hasta ahora no nos dicen en qué lugar estarán nuestros puestos”, fue la queja de Mario Capajeikui, vendedor de raspadillo desde hace 10 años en Los Pozos.

La misma preocupación tiene Gertrudis Flores, vendedora de salteñas en Los Pozos, que ayer salía con desánimo del nuevo centro de abastecimiento tras enterarse de que el número de solicitantes de puestos será  depurado y reducido. “Fui una de las primeras personas que se anotó y en presentar los documentos para tener un puesto, pero ahora nadie nos dice dónde nos ubicaremos”, dijo.

Otro grupo de personas hacía gestiones ante los gendarmes en procura de ingresar al nuevo mercado para dejar sus carpetas con los datos solicitados.

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