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El Niño, un fenómeno meteorológico que altera el equilibrio en el océano Pacífico, amenaza con acentuar las sequías en el Sudeste Asiático, después de elevar las alertas por exceso de lluvia en partes de Sudamérica.

Los expertos alertan de que la sequía causada por El Niño en la primera de esas regiones durante la primera mitad del año pueda prolongarse varios meses más, con consecuencias desastrosas.

Efectos de la sequía 

Tailandia cuenta con que este año su PIB se reducirá un 0,52% debido a la caída de las cosechas por la escasez de precipitaciones, mientras que Indonesia y Filipinas estiman que sus sectores agrícolas sufrirán pérdidas millonarias.

Nom, una tailandesa octogenaria en la provincia central de Suphanburi, lamenta que ya han perdido la primera cosecha de arroz del año y peligra la segunda, si no llegan las lluvias.

"No recuerdo una sequía así en al menos 20 años", explica a Efe Nom, sentada en el porche de su vivienda, situada entre campos de arroz y cerca de un canal en el que sólo quedan algunos charcos en el distrito de Don Chedi, al norte de Bangkok.

Los científicos señalan que el comportamiento meteorológico tiene diversos factores, pero coinciden en que este El Niño ha acentuado las sequías en parte del Sudeste Asiático.

Sequía en Filipinas

En Filipinas, los agricultores obtuvieron en el primer semestre de 2015 una de las peores cosechas en años por las altas temperaturas y pocas precipitaciones, lo que llevó a las autoridades a declarar el estado de calamidad en al menos ocho provincias.

La agencia meteorológica filipina, PAGASA, asoció estas condiciones atmosféricas al fenómeno de El Niño y predijo que perdurarán hasta principios de 2016, con un pronunciado descenso de las precipitaciones.

Efectos en Sudamérica 

Perú, país donde se bautizó este fenómeno al relacionarlo con la época de Navidad, ha declarado el estado de emergencia en 14 de las 25 regiones del país por el peligro inminente de fuertes precipitaciones.
Las lluvias en Chile ya han causado miles de damnificados y destruido viviendas en diversas partes del país.

Además, el atípico invierno en Bolivia ya está marcado por las lluvias en el oriente del país y una nevada de grandes proporciones en el occidente.

El Niño calienta las aguas en el Pacífico oriental ecuatorial, lo que aumenta las precipitaciones e inundaciones en algunos países de Sudamérica, mientras que enfría la parte occidental del océano, reduciendo las precipitaciones en parte del Sudeste Asiático. 
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