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Evo Morales podía llenar todo un coliseo hace cinco años en la ciudad de El Alto. Hoy aún conserva seguidores en esa urbe, pero a la vez suman sus detractores. El Alto tiene una vida sindical activa y dejó la cohesión en torno al Movimiento Al Socialismo (MAS). Las juntas vecinales y entes obreros se fraccionaron y eso remarca la división en el municipio alteño, que este 6 de marzo celebrará 33 años de existencia.  
Raúl Canaza es el líder de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) de El Alto. Es crítico al Gobierno y se muestra distante de la gestión de la alcaldesa Soledad Chapetón, de filas de Unidad Nacional (UN). El dirigente ve que el MAS “desaprovechó” la oportunidad de dominar en la urbe alteña por los casos de corrupción de Édgar Patana, exalcalde de El Alto de filas oficialistas y que ahora guarda detención preventiva en la cárcel de San Pedro.

“El MAS falló en El Alto. Se olvidó de este pueblo que le hizo llegar al poder. No se cumplieron acuerdos y ahora existe mucho descontento con el presidente Evo Morales”, dice Canaza. 

Sandro Ramírez creó una paralela a la Fejuve. Tiene el control de algunos distritos que son opositores a Chapetón y fieles a Evo. El dirigente ve a la Fejuve de Canaza como un brazo político de Chapetón y señala que el MAS aún tiene respaldo en esa ciudad. 

“El señor (Samuel) Doria Medina invierte su dinero en El Alto, pero lo hace para financiar grupos contrarios al presidente Evo Morales. Todo lo que hace el señor Canaza es un movimiento municipal a favor de la señora Chapetón”, detalla Ramírez.    

El Alto y la política
Chapetón le ganó a Patana la elección municipal en 2015. El Alto no tuvo una seguidilla de alcaldes del mismo partido. Por esa ciudad pasaron líderes de Conciencia de Patria (Condepa), Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Acción Democrática Nacionalista (ADN), Plan
Progreso (PP), el MAS y ahora de UN. 

Chapetón deja a un lado esa división política y destaca que en la pasada gestión se llegó al 85% de ejecución presupuestaria. Además, remarca que existen aún proyectos para ejecutar y llama al Gobierno nacional para coordinar labores en favor de El Alto. 

Martha Yujra es la líder de la Central Obrera Regional (COR) de El Alto. La dirigente se sumó al paro cívico nacional del 21 de febrero y cuestiona la política de Evo Morales. “Nosotros no queremos desestabilizar al presidente (Morales), lo que buscamos es que el presidente termine su gestión y que respete la decisión popular”, dice. 

Chapetón invitó a Evo a los actos oficiales, pero aún no tiene respuesta. Los festejos de la ciudad serán en medio de división. 

Evo y Chapetón, distanciados
El año pasado, ambos anunciaron que podían coordinar acciones para proyectos en beneficio de El Alto. Hoy, no son parte de los mismos actos de entrega de obras, a pesar de que la alcaldesa invitó al presidente 

En El Alto hay entrega de obras por su 33 aniversario. Lo que no hay es coordinación. El presidente Evo Morales entrega por su lado los proyectos ejecutados, mientras que la alcaldesa de la ciudad, Soledad Chapetón, cumple su gestión muy distante al mandatario. Ese distanciamiento se ve en los distritos de la urbe alteña. 

Morales inició en El Alto su tradicional entrega de obras en los aniversarios de cada región. Empezó el jueves con la inauguración de escuela y una red de gas domiciliario. En sus discursos destacó la lucha del pueblo alteño y habló de la extradición de Gonzalo Sánchez de Lozada, exmandatario acusado de genocidio por la masacre de octubre de 2003.

En estas entregas no estuvo Chapetón, quien no fue invitada a los actos. Pero la alcaldesa también siguió su agenda en su ciudad, también sin la presencia de Evo.