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Las acusaciones de agresión sexual contra el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, empiezan a prescribir este jueves, si bien continúan vigentes las de violación presentadas por otra demandante sueca.

Como la justicia sueca no presentó acusaciones formales contra Assange, los hechos de agresión sexual prescribieron, ya que tuvieron lugar hace cinco años.

A pesar de ello, nada cambiará en la vida de este australiano de 44 años, quien vive refugiado en la embajada de Ecuador en Londres para escapar de una orden europea de detención emitida por Suecia.

Aunque las otras acusaciones de agresión sexual también prescribirán el 18 de agosto si la Fiscalía sueca no inculpa formalmente a Assange, las denuncias de violación no prescribirán hasta agosto de 2020.

Desde sus inicios, este hipermediatizado caso topó con un embrollo jurídico y diplomático, que no ha permitido por el momento conocer la verdad.

Assange no está imputado 

Assange, quien no está imputado formalmente de ningún delito, defiende su inocencia, al afirmar que las relaciones sexuales fueron consentidas. Sin embargo, siempre eludió las citaciones de la fiscal encargada del caso, Marianne Ny.

Assange se declara decepcionado 

Assange, dijo hoy sentirse "extremadamente decepcionado" por la decisión de la fiscalía sueca de cerrar una parte de las acusaciones que pesaban sobre él por haber prescrito los cargos de acoso sexual formulados por dos ciudadanas suecas.

"No había necesidad para nada de esto. Soy inocente. Ni siquiera se habían presentado cargos. Desde el principio ofrecí soluciones simples. Ir a la embajada para prestar declaración o que me prometieran que no me iban a enviar a Estados Unidos", dijo Assange en unas declaraciones recogidas por la agencia de noticias británica PA.

"Las autoridades suecas rechazaron ambas propuestas", prosiguió el activista, quien está refugiado en la embajada de Ecuador de Londres desde junio de 2012, cuando la fiscalía sueca presentó su demanda contra él.

En junio de 2012, tras perder todos sus recursos en Reino Unido donde había fijado su residencia, entró en la embajada del pequeño país sudamericano sin saber que permanecería allí durante cinco años.

Ecuador le concedió el asilo político dos meses más tarde y, desde entonces, ha intentado en vano obtener un salvo conducto para trasladarlo a Quito.

Mientras la Fiscalía se obstinaba en pedir la comparecencia de Assange en Suecia, este proponía a los magistrados una audición por videoconferencia o en Londres. Ny aceptó finalmente esta solución en marzo de 2015.
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