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Una vez más, don Juan Carlos y doña Cecilia decidieron ver por televisión un partido de Boca Junior fuera de casa. Ya lo habían hecho cuando el equipo xeneize enfrentó en Belo Horizonte a Cruzeiro, partido cuyo empate a un gol posibilitó que Carlos Emilio fiche en el club auriazul.

¿Dónde eligieron? La casa de don Marco ‘Yeyo’ Salvatierra, amigo en común y, además, un exjugador de Oriente Petrolero en la década de los 70.

Hasta la calle 4 de la urbanización La Palmera se fue DIEZ para ver el duelo copero entre Boca Junior y Palmeiras.

En el lugar ya estaban los papás del nuevo arquero de Boca y aunque anoche estuvo en el banco de suplentes, el deseo de todos los presentes fue que gane el equipo que dirige el mellizo Guillermo Barros Schelotto.

Más de una decena de personas siguieron el encuentro. Con saladitos y gaseoas de por medio. El ambiente fue festivo, aunque era notorio el nerviosismo de don Juan Carlos, que se fumó antes y durante el partido varios cigarrillos. Entre tanto, doña Cecilia estuvo todo el tiempo cerca de una amiga suya con quien no dejó de hablar.

La expectativa era grande y más lo hizo notar uno de los anfitriones, Diego Salvatierra, hincha confeso de Boca Jrs. y de Oriente Petrolero.

En el grupo todos apostaban por el cuadro ‘bostero’, aunque aclararon que en Bolivia la mayoría seguían a Oriente Petrolero. Desde luego que no faltaron los seguidores de la academia.

Antes del inicio del match de la Copa, la tertulia se enriqueció cuando don ‘Yeyo’ Salvatierra contó que en su época moza jugó en Oriente junto a Erwin ‘Chichi’ Romero y otras figuras de los setenta. “Era un zurdo que pateaba como Roberto Pérez”, dijo un familiar suyo, que con la picardía típica del cruceño le preguntó a don Juan Carlos Lampe: “¿Y vos jugabas?”. La respuesta no se dejó esperar: “Ni con bolitas”.

Las risotadas estuvieron a la orden del día, tomando en cuenta que el motivo del junte era ver en acción al equipo del portero cruceño Carlos Emilio, el muchacho al que todos lo vieron crecer hasta convertirse hoy por hoy en el gran referente del fútbol nacional.

Atención total

Con la tele en la sala comedor y los equipos en el campo de juego, tras el pitazo inicial del árbitro, la concentración se centró en el duelo. Todos con Boca, aunque solo una persona, Diego, era el que vestía una camiseta del cuadro xeneize.

“Nos debes las camisetas que nos prometiste que las traías firmadas de Buenos Aires”, le dijo en tono de broma don Marco Salvatierra a su amigo Juan Carlos, a lo que el resto se sumó porque al parecer la promesa aún no se ha cumplido.

Los goles esperados

El primer tiempo pasó rápido, aunque la falta de gol se hizo esperar. De todas formas, el comentario fue que Boca jugó bien, que mostró buena dinámica.

A manera de hacer reír un poco no faltó la frase: “Ojalá que se lesione Rossi para que entre Lampe”. Todos se rieron porque se dio a los 29 minutos del partido, en la jugada en que el arquero titular de Boca fue embestido por el defensor paraguayo Gustavo Gómez. Y así los minutos fueron pasando. Todo cambió cuando ingresó Benedetto, autor de dos golazos que a todos hizo celebrar y repartir abrazos, tal como lo hizo doña Cecilia, la más efusiva de los Lampe.

Tevez cedió su palco para que la esposa e hija de Lampe vean el partido

Un gran gesto de un fantástico jugador. Carlos Tevez, delantero de Boca, cedió el palco, del cual es propietario en el estadio la Bombonera, a la esposa de Carlos Emilio Lampe, que anoche formó parte del plantel xeneize.

Mariela estuvo en ese privilegiado lugar junto a María Emilia, de 4 años. Las dos disfrutaron del partido junto a una amiga, que conocieron en Buenos Aires. La novedad es que Mariela, la esposa de Lampe, pronto lo hará nuevamente papá al arquero cruceño.

Por dentro

Don Marco Salvatierra, dueño de casa donde los Lampe Porras vieron anoche el partido, dijo que nuevamente invitará a los papás de Emilio a su casa para ver el partido revancha. Esto será el próximo 30 de octubre.

Periodistas de varios programas de televisión vieron también el partido con los Lampe. Hicieron un seguimiento a las reacciones de los padres de Emilio.

En los goles de Boca el festejo fue de todos, incluidos los periodistas y camarógrafos. Se dio al final del encuentro, lo que hizo que las despedidas se extendieran a varios minutos después del final.