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La misión espacial Kepler, sigue en marcha, luego de haber sufrido un desperfecto en 2013, la nave “despertó” y encontró un nuevo planeta, según informó la NASA en un comunicado de prensa.

El nuevo planeta con el nombre de HIP 116454b, tiene un diámetro de 2.5 veces el tamaño de la Tierra, por lo que sería más pequeño que Neptuno, el planeta que, después de la Tierra, es más grande en el Sistema Solar.

HIP 116454b orbita nueve días alrededor de su estrella, que está en dirección de la constelación de Piscis, y está demasiado cerca de ella para poder tener vida según la NASA. Además está a 180 años luz de distancia.

La misión parecía llegar a su fin cuando una de sus cuatro ruedas de reacción, utilizadas para estabilizar la nave, según los ingenieros de la NASA, ya no podía señalar con precisión.

Los científicos e ingenieros del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica (CfA), en lugar de renunciar a la nave, desarrollaron una ingeniosa estrategia por la que utilizaban la presión de la luz solar como una rueda de reacción virtual. Gracias a esta técnica podían controlar la nave espacial.

Kepler continuará con su misión, conocida como K2 por la NASA.

"K2 está posicionada de manera dramática para refinar nuestro entendimiento de los mundos extraterrestres y definir los límites entre los planetas rocosos como la Tierra y los gigantes de hielo como Neptuno", dijo Steve Howell, científico líder del proyecto K2/Kepler.

¿Cómo detecta el K2 nuevos planetas?

La nave espacial Kepler detecta planetas mediante la búsqueda de tránsitos, cuando una estrella se atenúa ligeramente o cuando un planeta pasa por delante de ella.

Cuanto menor sea el planeta, más débil es la regulación, por lo que las medidas de brillo deben ser exquisitamente precisas. Para lograr esta precisión, la nave debe mantener un apuntador constante.