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El mundo está perdiendo la batalla frente a los plásticos, que inundan los mares, mientras la industria sigue en boyante expansión.
La gigantesca isla de plásticos y basura en el océano Pacífico está creciendo a gran velocidad, según una nueva investigación publicada en la revista Nature. De acuerdo al estudio, esta área de residuos que se expande por 1,6 millones de kilómetros cuadrados –es decir, casi tres veces el tamaño de Francia– contiene cerca de 80.000 toneladas de plástico y es más grande que la extensión de Bolivia. Esta cifra es 16 veces más alta de lo reportado anteriormente.

Un lugar específico dentro de esta área tiene, además, la mayor concentración de plástico jamás registrada en el mundo.

"La concentración de plástico está aumentando. La situación está empeorando", señaló Laurent Lebreton, autor principal del estudio de The Ocean Cleanup Foundation en Deltf, Holanda.

"Esto pone de manifiesto la urgencia de tomar medidas para detener la llegada de plásticos al océano y para limpiar el desastre existente".
La basura se acumula en todos los océanos, pero la mancha más grande es la que está en el Pacífico, entre Hawái y California.
Esta área de basura es descrita a menudo como una masa o una isla, aunque en realidad es una zona con una gran concentración de plástico que aumenta a medida que uno se aproxima a su centro.

Cada año, millones de toneladas de plástico ingresan en el océano. Algunos pedazos acaban en los grandes sistemas de circulación de las corrientes oceánicas, que se conocen como giros.

El mensaje del estudio es claro, dice Laurent Lebreton. "Todo se remite a cómo usamos el plástico", explica.

"No podemos deshacernos de los plásticos. Son muy útiles, en medicina, transporte y construcción. Pero creo que debemos cambiar la forma en que los usamos, sobre todo los que se utilizan una sola vez y los objetos que tienen una vida útil muy corta".

La industria, viento en popa

La industria del plástico se ha asentado en un crecimiento regular, impulsada al tiempo por el consumo de los países emergentes y por los
productos más técnicos en los países desarrollados, pese a las protestas de los ecologistas y el endurecimiento de las normativas.

En diez años, la producción mundial de plásticos pasó de 245 millones de toneladas en 2006 a 348 millones de toneladas en 2017, según las cifras presentadas recientemente por la federación europea PlasticsEurope.   

El crecimiento fue del 3,9% en 2017, siguiendo la tendencia de los años anteriores (4% en 2016 y 3,5% en 2015). Si solo se tienen en cuenta los termoplásticos, que incluyen los productos más corrientes como el PET (tereftalato de polietileno), el polipropileno, el polietileno o el PVC, la demanda mundial creció a un ritmo del 4,7% anual en el periodo 1990-2017.

 "¿Seguirá eso del mismo modo en los próximos años? Podemos suponer que sí", considera Hervé Millet, director de asuntos técnicos y reglamentarios en PlasticsEurope. 

"Las razones que explican el crecimiento de los plásticos en el mundo, a priori, no van a desaparecer de golpe".   
China, primer país productor de plásticos, acapara en la actualidad más del 29% de la producción mundial, mientras que hace diez años esta solo representaba el 15%.   El consumo de plásticos está "ligado al desarrollo económico de los países", ya sea en materia de infraestructuras y de construcción, de transportes o de aplicaciones en los sectores eléctrico y electrónico, explica Millet. A eso se añade la primera aplicación, que es el envasado, en fuerte demanda en los países en desarrollo y que representa casi el 40% del consumo de plásticos en Europa.
"Hay un fuerte motor en los países en desarrollo, ligado al consumo", con una demanda de polímeros de base para el envasado, apunta Pierre Gadrat, director para química y materiales en el gabinete Alcimed.   

Bioplásticos

¿Qué son?
El término genérico ‘bioplásticos’ puede dar lugar a confusiones, pues designa tanto a los plásticos de base biológica (fabricados a partir de componentes naturales renovables) como a las materias plásticas biodegradables. Sin embargo, materias biodegradables pueden provenir, a veces, de fuentes fósiles. 

Propiedades
Los bioplásticos también pueden combinar estas dos propiedades (ser de base biológica y ser biodegradables). Pero dista mucho de ser el caso: de los 2,05 millones de toneladas de plástico producidos en el mundo en 2017, menos de la mitad (880.000 toneladas) era biodegradable. 

Fuentes
Los biocombustibles se elaboran a partir de células vegetales, principalmente de caña de azúcar, almidón de maíz y papa.

Industria
En 2017, el 58% de los bioplásticos fueron utilizados en el envasado, muy por delante del textil (11%), los bienes de consumo (7%), automóviles y otras industrias de transporte (7%).     

El desafío es el reciclaje a escala global

Para reducir el impacto que el plástico tiene sobre el medioambiente se ha ido desarrollando su reciclaje en los últimos años. Pero todavía sigue siendo insuficiente, mientras que los industriales trabajan en mejorar los bioplásticos, esto es, materiales de base biológica o biodegradables.     

Según un informe reciente de la ONU, solo el 9% de los 9.000 millones de toneladas de plásticos producidos en el mundo en toda su historia han sido reciclados. Si bien se ha avanzado en los últimos años, existen grandes diferencias entre países.   

En Europa, por ejemplo, el 31% de los casi 26 millones de toneladas de residuos plásticos recogidos en 2016 fueron reciclados, según la federación europea del sector, PlasticsEurope, frente a alrededor del 10% en Estados Unidos. Las cifras también varían mucho dependiendo del tipo de plástico. El PET, del que están compuestas las botellas, dispone de sectores industriales de tratamiento muy desarrollados y la materia reciclada puede reutilizarse sin dificultad.   

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