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La planificación es la herramienta mediante la cual se definen objetivos, es decir lo que se quiere alcanzar, y en función de ello se diseñan o escogen los medios para lograrlos. El plan es su resultado, que identifica problemas y potencialidades para luego definir acciones de corto mediano y largo plazo.

Esto, que parece tan elemental, parece que en el tema del territorio metropolitano no lo cumplen ni los tres niveles de gobierno ni las grandes empresas inmobiliarias: todos esperan a que el grano se convierta en ‘puchichi’ para recién correr al reparo, buscando soluciones que casi siempre serán inadecuadas o coyunturales para resolver los complejos problemas urbano territoriales que se crean, por no haberlos estudiado a tiempo.

Es lo que está pasando con la Región Metropolitana, de cuya existencia nos damos cuenta solo ahora porque resulta que no había habido puentes para llegar a los grandes asentamientos construidos. Éramos una región metropolitana sin saberlo.
Sin embargo los primeros estudios del área metropolitana los realizó la Prefectura en 1997, definiendo su existencia, sus límites, sus características y sus problemas. Posteriormente en 2000 Cedure, con la universidad de Toronto, realizó un foro internacional sobre el tema, con expertos de todo el mundo. La ponencia de Cedure fue llevada con el apoyo del BID a un evento internacional en Buenos Aires; sin embargo nada hicimos hasta que los problemas se nos vinieron encima.

Hoy la región metropolitana, como lo veníamos diciendo y como lo ha constatado JICA en su estudio sobre transporte metropolitano, está completamente diseñada y definida por el capital inmobiliario, que está construyendo una ‘ciudad privada’ con escasísima participación del Estado y de la sociedad civil. Se ha comercializado tierra no para las actuales exigencias  sino hasta para el 2035. En otras palabras, no se necesitaría más loteos hasta el 2035.

En este marco, el caso de los puentes así como de varias urbanizaciones en Porongo son el más claro ejemplo de lo dicho: las soluciones que se discuten para resolver los problemas son coyunturales, aisladas, pueden ser buenas o malas, nunca lo sabremos porque nos falta ese marco de referencia fundamental que es el plan de ordenamiento metropolitano que no hemos hecho y parece no pensamos hacerlo, no obstante la CPE, la ley Marco de Autonomías  y la ley departamental 110 lo establecen.

Como se puede ver, una vez más, el Estado y el capital privado le huyen a la planificación y muchos nos preguntamos, ¿por qué le temen?