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La batalla de Mosul fue una gran ofensiva militar lanzada por fuerzas del Gobierno iraquí y las milicias aliadas, junto con tropas kurdas y contando con apoyo de fuerzas de la coalición internacional (encabezadas por Estados Unidos, Francia y Reino Unido) con el objetivo de conquistar la ciudad de Mosul, Irak, que estuvo en las manos del grupo terrorista Estado Islámico. La organización Médicos Sin Fronteras hizo este reportaje especial con motivo de este aniversario.

La campaña terrestre contra la ciudad fue iniciada formalmente el 16 de octubre, como paso siguiente a ofensivas iniciales para tomar la región que comenzaron el 24 de marzo de 2016.

La batalla de Mosul fue considerada crucial en la marcha de la guerra contra el Estado Islámico, después de la caída de la ciudad en manos de los terroristas en junio de 2014.

Para retomar la región, el gobierno iraquí movilizó la mayor fuerza de combate del país desde la invasión del país en 2003. Fue el desdoblamiento final de dos grandes ofensivas lanzadas por fuerzas iraquíes, una en 2015 y otra en 2016.

Luego de más de 8 meses de combates, el 8 de julio de 2017, la ciudad fue reconquistada por las fuerzas iraquíes y sus aliados, el 9 de julio el primer ministro de Irak Haider al-Abadi proclamó la victoria contra Estado Islámico en Mosul, aunque algunas escaramuzas entre ambos bandos se siguen presentando en barrios centrales y periféricos de la ciudad.

 

 

Un año después

 

Pasó un año desde que el conflicto en Mosul finalizó oficialmente. Sin embargo, la lucha por reconstruir la ciudad y la vida de las personas está lejos de terminar. Grandes franjas de Mosul, particularmente en el oeste, permanecen devastadas. Las minas y los artefactos explosivos aún destruyen hogares e instalaciones de salud.

Algunas personas no tuvieron otra opción que la de regresar a Mosul para vivir en sus casas dañadas, a menudo sin agua y electricidad. Las malas condiciones de higiene aumentan el riesgo de contraer enfermedades y las lesiones por traumatismos son frecuentes, ya que las personas intentan reconstruir sus hogares en condiciones peligrosas.

Durante la batalla de Mosul, nueve de los 13 hospitales públicos sufrieron daños, lo que redujo la capacidad de atención médica y el número de camas hospitalarias en un 70%. La reconstrucción de las instalaciones sanitarias fue extremadamente lenta y todavía hay disponibles menos de 1.000 camas para una población de 1.8 millones de personas. Esta cifra supone la mitad de los estándares mínimos internacionales para la prestación de servicios de salud en un contexto humanitario.

Como resultado, muchos pacientes con heridas de guerra en Mosul han soportado meses de agonía para obtener asistencia. A menudo recibieron una cirugía apresurada para salvar sus vidas, y ahora necesitan cirugía adicional y fisioterapia para recuperar el uso de las extremidades y músculos dañados. Muchas personas también necesitan con urgencia atención en salud mental  a medida que reviven el trauma violento del pasado y tratan de lidiar con la pérdida de sus seres queridos.

 

Más hospitales

 

En 2017, Médicos Sin Fronteras (MSF) trabajó en Mosul y sus alrededores para proporcionar servicios de emergencia a personas atrapadas por la violencia. MSF gestionó varios puestos de estabilización de trauma en el este y oeste de Mosul, y cuatro hospitales con una variedad de servicios, incluyendo atención intensiva y de emergencia, cirugía y atención médica materna.

Actualmente MSF gestiona un hospital en el oeste de Mosul, que se especializa en atención materna y pediatría, e incluye salas de emergencia. Además, gestiona una instalación de cirugía y cuidados posoperatorios para pacientes con heridas de guerra en el este de Mosul. En julio, MSF comenzará a proporcionar servicios de salud mental en clínicas de atención primaria en el este y el oeste de la ciudad.