Opinión

Estrategia centralista de Incahuasi

Hace 3/19/2018 8:00:00 AM

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El régimen centralista del MAS sigue con su intento de asfixiar económicamente a la Gobernación cruceña, sin importarle que esto signifique poner en riesgo la atención de salud y la continuidad de importantes obras públicas en el departamento.

A la postergación indefinida del pacto fiscal, con una comedia de innumerables reuniones inútiles en el Consejo Nacional de Autonomías, se suma la retención de las regalías que le corresponden a Santa Cruz por el campo de Incahuasi, sumando a la fecha más de 198 millones de bolivianos.

Teniendo en cuenta que los fondos provenientes de ese campo representan el 50% de los ingresos departamentales por regalías, se puede tener una idea de la magnitud del perjuicio ocasionado a los cruceños.
La retención de estos recursos se ha orquestado a través de diferentes acciones que evidencian una estrategia concertada entre varios actores políticos y judiciales del centralismo, con el objetivo de paralizar al gobierno departamental de Santa Cruz.

 Esto ha incluido los criterios vertidos por el viceministro de autonomías, Hugo Siles, poniendo en duda la delimitación entre Chuquisaca y Santa Cruz; un fallo incoherente del Tribunal Constitucional que impone el secuestro de los recursos cruceños; y la resolución 046/2018 del Ministerio de la Presidencia, que también contribuye a la confusión de límites interdepartamentales.

La implementación de la estrategia de asfixia obedece a un propósito electoralista del oficialismo, que en su intento desesperado de repostulación busca retener la mayor cantidad de recursos posibles en el nivel central del Estado, y al mismo tiempo procura bloquear el ascenso de un nuevo proyecto nacional desde Santa Cruz.  

No es casual que el remate de la estrategia esté a cargo del ministro de la Presidencia, el represor de La Calancha, Alfredo Rada, sabiendo que la cartera a su cargo es la encargada, dentro de los planes oficialistas, de destinar fondos públicos para la perpetuación en el poder de la camarilla gobernante. Se nota el miedo al proyecto democrático y autonomista irradiado hacia toda Bolivia desde tierras cruceñas. Una fuerza imparable que no podrán bloquear las zancadillas de un centralismo que ya agotó su ciclo histórico, y que solo trata de alargar el tiempo de descuento del partido para postergar su salida de la cancha.